El cambio está en sus manos

Entrevista con Nick Haan, director de Grandes Desafíos de la Singularity University
Entrevista con Nick Haan, director de Grandes Desafíos de la Singularity University
Martina Rua
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26 de octubre de 2014  

Trabaja en la intersección de la ciencia, la tecnología, los desafíos sociales y la innovación. Nicholas (Nick) Haan, de 49 años, es director de Grandes Desafíos Globales de la Singularity University (SU), la particular casa de estudios situada en una base de la NASA en el Silicon Valley, donde profesores y alumnos de todo el mundo trabajan en proyectos que puedan cambiarles la vida a 1000 millones de personas en los próximos diez años. Su extensa trayectoria muestra un fuerte sesgo por el trabajo por y con personas con necesidades básicas no cubiertas. Especialista en operaciones de socorro, seguridad alimentaria, energía y salud pública, trabajó para las Naciones Unidas, distintos gobiernos, universidades y organizaciones no gubernamentales. Vivió en distintos lugares del mundo, especialmente en África, donde incluso pasó cuatro años en aldeas sin luz ni electricidad en las que, asegura, nació un compromiso indisoluble con miles de personas que lo llevó a trabajar sobre las perspectivas globales de cambio.

Este viernes, Haan disertará en Buenos Aires, en el evento InnovatiBA 2014 (ver recuadro) del que participará junto a otros tres líderes de SU. Antes de llegar al país, conversó vía mail con La Nación revista.

¿Qué diferencia a un innovador social de cualquier otro tipo de emprendedor?

El innovador social está tratando de forma explícita de resolver un reto social. Los innovadores pueden ser conducidos por muchos factores, como recompensas financieras, prestigio, curiosidad, necesidad. Con la innovación social cualquiera o todos de estos controladores pueden estar presentes, pero el conductor principal es el deseo de resolver un desafío que enfrenta la sociedad en los niveles de la comunidad, nacional o global.

¿Cuál es el rol que tiene la tecnología en esos grandes cambios globales en los que se enfoca desde su rol?

Tengo la responsabilidad de unir los avances en las tecnologías exponenciales con la forma en que se pueden utilizar para resolver los grandes desafíos de la humanidad. Acelerar los avances en una amplia gama de tecnologías ofrecen oportunidades completamente nuevas para resolver estos desafíos a escala global. Por primera vez en la historia de la humanidad podemos realmente imaginar un mundo en el que todos estos desafíos se resuelven.

¿Se puede determinar cuáles son los problemas más urgentes o los que, de solucionarse, derramarían beneficios sobre los otros grandes retos?

Cada uno de los grandes retos globales está relacionado con los demás. Por ejemplo, una vez que tengamos abundante energía, esto facilitará abordar retos con el agua potable y los alimentos. Veo ciclos de retroalimentación positivos que pueden conducir a la abundancia en todos los desafíos sociales. Dicho esto, algunos investigadores han tratado de enumerar los desafíos más factibles de abordar desde una perspectiva puramente económica y han determinado que la erradicación del hambre y de enfermedades infecciosas son las que recibirán las principales inversiones. Otros investigadores, por ejemplo del Instituto Smalley, creen que la solución de la energía es el reto más importante, ya que permitiría enormes avances para todos los otros desafíos sociales. En mi punto de vista, todos son importantes y la prioridad depende de los intereses y las pasiones de los innovadores más las necesidades reales de las comunidades y las naciones donde la innovación social está sucediendo.

¿Puede dar algunos ejemplos de los proyectos en los trabajan que impactarán en la sociedad en el futuro cercano?

Un ejemplo es en la producción de carne in vitro, es decir carne que se cultiva en un laboratorio en vez de sacrificar animales. Aunque pueda sonar a una locura, se ha demostrado que en los próximos diez años podría estar disponible comercialmente. Trabajamos con la mira en que la sociedad evitaría muchos inconvenientes de una dieta impulsando la carne: la crueldad con los animales, las necesidades de tierras de la producción ganadera, enfermedades propagadas a través del ganado, entre otros. Por supuesto, hay muchas adaptaciones culturales que tendrán de suceder para aceptar la carne in vitro, pero teniendo en cuenta la trayectoria en la que estamos en lo que respecta a la dieta mundial, parecería que no tenemos elección.

Con todo esto, ¿se puede aventurar una fecha en la que no habrá más hambre en el mundo?

Hoy somos capaces de producir suficientes alimentos en el mundo para alimentar a todos. Es una cuestión de distribución y de acceso de los pobres. Pero eso no está ocurriendo por una amplia gama de razones. Con los avances en las tecnologías exponenciales que pueden aumentar los rendimientos de los cultivos y protegerlos, y hacer que los alimentos sean más nutritivos, y con la voluntad política y económica adecuada podríamos acabar con el hambre del mundo en 10 o 15 años.

Con una mirada crítica, el año pasado la revista Foreign Policy se preguntó si puede el Silicon Valley salvar el mundo. ¿Qué opina?

La respuesta corta es no. No con la forma en que muchas tecnologías se desarrollan en la actualidad donde aparece una tecnología fría que luego busca un problema que pueda resolver. Los innovadores de Silicon Valley tienen que conectar con las realidades del terreno donde están los desafíos. Esto es design thinking. Requiere empatía y una mirada sobre el reto que tiene la persona que lo experimenta. Las soluciones a los grandes problemas saldrán de los lugares con necesidad.

Pasaje al futuro

Cuatro innovadores sociales, del Silicon Valley a La Boca

Nick Haan será uno de los directivos de SU que disertará el próximo viernes en la Usina del Arte del barrio de La Boca, con el lema "Traigamos el Futuro". Allí se desarrollará la segunda edición de InnovatiBA 2014, organizada por el gobierno de la ciudad de Buenos Aires, para compartir con el público local sus experiencias y perspectivas para mejorar la calidad de vida de la gente a partir del uso de la tecnología.

Junto a él, los expertos Rob Neil, actual CEO de SU, Ramez Naam y Pascal Finette expondrán sus ideas, enfocadas en el impacto que pueden tener el emprendedorismo, la sustentabilidad, la robótica y la educación a la hora de enfrentar –y superar– desafíos globales. El encuentro contará también con la participación de invitados locales (mayormente ex miembros de Singularity) que mostrarán cómo estas estrategias pueden ser, y son, implementadas en la Argentina. La entrada es gratuita y los cupos, limitados. Este año habrá 50 puntos de streaming (difusión multimedia) para que la mayor cantidad de personas pueda ver las charlas en tiempo real.

Universidad Singular

• El propósito de SU es crear una red global de empresarios, técnicos y líderes jóvenes para que participen en la evolución de las tecnologías de punta en beneficio de la humanidad

• SU ofrece programas que contemplan cursos de inteligencia artificial, supercomputadoras, nanotecnología, biotecnología y neurociencia, sustentabilidad y energía, entre otras disciplinas

• Sus cursadas constan de programas ejecutivos acelerados de 4 días hasta currículas completas de 10 semanas, cuyo costo parte de los 8000 dólares aunque, aseguran, ofrecen numerosas becas y financiamiento

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