El Duque de guantes blancos

Siempre atento a las nuevas tendencias, David Bowie adopta la última (y más polémica) gran idea del negocio de la música y la hace suya. Eso sí, también se asegura de recibir algún rédito económico con ella
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30 de abril de 2004  

Y Bowie lo hizo negocio. No es la primera vez y por eso ni asusta ni asombra. ¿Qué hizo?, te preguntarás. Lo de siempre, absorber antes que nadie las nuevas tendencias. Anticiparse al qué vendrá (y a nivel mainstream, lo que le garantiza un rédito económico significaivo). Jugar con las herramientas de la última generación y crear un nuevo engendro que permite ver/escuchar/experimentar arte y negocio al mismo tiempo. O lo que es lo mismo: tomar la última gran idea musical y adaptarla a sus necesidades. ¿Por qué le habrán puesto camaleón?

La idea a la que nos referimos es The Grey Album, el proyecto que involucró a un DJ ignoto, un álbum blanco (el de los Beatles), un álbum negro (el del millonario y exitoso rapero norteamericano Jay Z) y la más poderosa maquinaria globalizada que se haya inventado en el último siglo (Internet). La idea que hundió aún más el cuchillo en la herida en el marco del juicio virtual y público Música libre versus Derechos de autor ya.

Volvamos seis pasos atrás: Uno. A principios de año Jay Z subió a la Web las voces de los temas de su último trabajo, The Black Album, para que los internautas los remixaran a piaccere. Dos. El DJ Danger Mouse lo mezcló con el álbum blanco de los Beatles y causó sensación. Tres. La discográfica EMI puso la voz en el cielo por el uso de los temas de los de Liverpool e inició una demanda. Cuatro. Como forma de protesta, el 24 de febrero 200 sitios de Internet pusieron on line el disco virtual completo (The Grey Album, con arte de tapa incluido). Cinco. En veinticuatro horas se registró más de un millón de descargas. Seis. El disco es una delicia y las melodías (a veces apenas un loop hipnótico) de canciones como While My Guitar Gently Weeps y Mother Nature’s Son, entre otras, revisitadas por la voz de Jay Z convirtieron el proyecto en un fenómeno musical de alcances aun sin horizonte a la vista (ver recuadro).

Así fue como al Duque de guantes blancos se le ocurrió lanzar la última semana un concurso: un auto, 8500 euros en software musical y un posible contrato de grabación a la persona que mejor remixe sus canciones, mezclando temas anteriores con los de su último álbum, Reality.

Es decir, dos puntos. No sólo adoptó una renovadora y controvertida propuesta (ser polémico siempre estuvo en su decálogo personal y, mucho más, si permite al mismo tiempo cierta demagogia para con un público harto de rockeros rebeldes protestando por la utilización gratuita de sus canciones), sino que además se aseguró de sacar provecho económico: promociona su último CD, se alía con una multinacional como Audi (una coupé de la firma está incluida en el premio mayor) y utilizará el remix ganador a su gusto.

De hecho, el vínculo con la empresa automotriz fue el disparador del concurso. El comercial para TV que promociona el último modelo de Audi está musicalizado por una remezcla del clásico de Bowie Rebel, Rebel, con el tema Never Get Old, de su último disco.

En su cuidadoso sitio ( www.davidbowie.com ), el inglés insta a sus seguidores a que voten por la mejor de las mezclas (hay un ranking semanal). ¿Y a que no saben quién envió un remix y es hasta el momento uno de los más difundidos de la página? Sí, el el círculo siempre se cierra: el señor Danger Mouse, el DJ que mezcló a los Beatles con Jay Z, fue prohibido, y logró que más de un millón de personas escucharan su trabajo.

El delicioso encanto de mezclar

  • The Grey Album, disputa judicial con EMI mediante, es en buena medida el responsable de la proliferación en Internet de propuestas de este tipo. Pero también es cierto que en 2002 el furor del bootleg (la unión de las voces de un tema conocido con las bases de otro) había engendrado, con más buenas intenciones que resultados artísticos, el primer capítulo de esta historia. Entre los bootlegs más populares se encontraban uno con Hard To Explain, de The Strokes y Genie in a Bottle, de Crhistina Aguilera, y otro que mezclaba a Nirvana con Missy Elliott.
  • Incluso hasta un músico se animó y le sumó líneas de bajo propias a todas las canciones del disco White Blood Cells, de White Stripes (el dúo de batería y guitarra de Jack y Meg White), y tuvo su público on line.

    El año pasado, Madonna grabó junto a Missy Elliott una remezcla de un clásico de la diva (Into the Groove) y un tema de su último trabajo (Hollywood), para una campaña publicitaria televisiva de la cadena norteamericana GAP.

    Bowie ahora hizo lo mismo para Audi (ver nota) y propone que sus fans jueguen con su repertorio. ¿Esto recién empieza? Así parece.

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