El estrés a la hora de emprender: ¿es bueno o es malo?

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7 de febrero de 2020  • 12:16

El estrés tiene malísima prensa. Pero ¿tan malo es? Hoy Ignacio Dominguez Lemoine, Coordinador de AtentaMente Argentina y Coordinador de ABCD business , nos habla de las dos caras del estrés. Porque si no nos estresáramos ni siquiera un poco ¿cuán eficientes seríamos?

En un articulo anterior hablé de la importancia de entrenar la mente y te propuse que empezaras entrenando tu atención haciendo una meditación de 5 minutos diarios. ¿La pudiste hacer? Un vez que empezás a entrenar tu atención, el paso siguiente es el autoconocimiento.

Por autoconocimiento entendemos la habilidad que nos permite conocernos y valorarnos. Implica llevar la atención al mundo interno y tomar conciencia de lo que somos, lo que sentimos, lo que nos pasa, las limitaciones y capacidades que tenemos y las cosas que queremos para nuestra vida. Pero uno de los puntos más importantes es conocer nuestras emociones, para saber cómo nos influyen y cómo regularlas. Recordemos que nuestra forma de interpretar el mundo esta íntimamente relacionado a las emociones y estados mentales que prevalecen en nuestra mente, así que bien vale la pena conocerlas ¿no?

Por eso hoy quiero hablarte del estrés, un estado por el que pasan la mayoría de los emprendedores.

En mayor o menor medida todos sentimos estrés, al menos alguna vez en la vida. Resulta que el estrés es un ejemplo perfecto de esa relación entre la mente y el cuerpo, porque cuando las emociones están fuera de control, nos hacen más susceptibles a padecerlo. De hecho, el estrés es una sobrerreacción: una experiencia emocional demasiado intensa o demasiado larga frente a un estímulo, como puede ser la falta de ventas o la falta de compromiso de un proveedor a la hora de cumplir con lo pautado.

Pero una de las cuestiones más reveladores entorno a este tema es entender que el estrés no es negativo en sí mismo, tal y como se pensó durante mucho tiempo. De hecho es una reacción fisiología que prepara al cuerpo para la acción. Es el famoso ¨fight or flight¨ (pelea o huye) y una respuesta que nos ayuda a sobrevivir. Según el especialista Richard Lazarus, cuando sentimos que las demandas externas exceden los recursos personales y sociales, nos estresamos. Es decir, cuando el cerebro detecta una amenaza, activa su modo de supervivencia, al igual que una gacela cuando ve que se acerca el león, que se estresa, irriga los músculos de sus extremidades, acelera el ritmo cardíaco y sale corriendo para salvarse.

Y eso... ¿es malo?

Imaginate por ejemplo que tenés que dar una charla sobre tu emprendimiento o que estás a punto de presentar tu proyecto en una ronda de inversores. Si no te estresaras un poco quizás no tendrías el suficiente foco y tensión para estar preparado para afrontar lo que se viene. En este caso el estrés te ayuda a tener un desempeño óptimo. Ahora, si por el contrario estás estresado durante todo el mes previo, pensando en todo lo que puede salir mal y alimentando toda clase de preocupaciones e inseguridades, es muy probable que el estrés te haga muy mal, te genere gastritis o insomnio y hasta te genere un bloqueo el día de la presentación. Además la pregunta es: ¿qué de cierto hay en todo eso que te contaste? ¿qué comprobación empírica tenias de que eso iba a suceder así? Ninguna, ¿no?. En este caso somos nosotros los que estamos creando al "león" que nos corre.

Imagínatelo como un acelerador, cuando el cerebro detecta una amenaza acelera a fondo y cuando el "peligro" pasó desacelera, o por lo menos así debería ser. Ahora, ¿qué pasa cuando seguimos creyendo que hay una amenaza, seguimos rumiando una idea de peligro y nuestro cerebro se mantiene "acelerado" por mucho tiempo? Desafortunadamente nuestro cuerpo puede producir una respuesta de estrés en situaciones que no ponen en peligro nuestra vida. Solemos anticipar situaciones de peligro y en ocasiones las percibimos donde no las hay, es decir, reaccionamos ante peligros imaginarios y revivimos en nuestra mente el peligro que ya pasó. Nos estresamos ante un cierre de balance, el deadline de un envío, o incluso ante las miradas de un colaborador, recordando la presión que sufrimos otras veces y sufriendo nuevamente.

Frente a esto, lo importante es que sepas:

La causa principal del estrés no es la situación en sí, sino la manera en que nos vinculamos con ella. Cómo la percibimos.

Y acá es donde tenemos que recordar la importancia de entrenar la mente, porque es ella, y no el mundo, la causa principal del estrés. La gran pregunta entonces es: ¿cómo podemos lidiar mejor con el estrés crónico y el burnout?

La respuesta es cultivando hábitos mentales y emocionales más saludables.

Pero ¿cómo lo hago?

Entrenando el ABCD del bienestar:

A. Cultivo de la atención. Logrando tener una mente calma y clara que pueda discernir con claridad, ver las cosas como son.

B. Buenas relaciones . Basadas en la empatía, la compasión, la colaboración, la apreciación y la gratitud.

C. Claridad. Curiosidad, discernimiento, creatividad y pensamiento crítico. Revisando y cuestionando todos estos pensamientos que tenemos, todo lo que nos contamos.

D. Dirección. Teniendo metas y sentido de propósito en la vida. Que tus anhelos y valores se alineen con lo que haces todos los días.

La buena noticia es que todas estas habilidades, que hoy conocemos gracias a la neurociencia, se pueden entrenar.

Último consejo:

Y si estás estresado no respondas mails, no respondas mensajes de WhatsApp, ni tomes decisiones importantes. Mas vale tomarte un tiempo haciendo algo que te relaje, como caminar por el pasto descalzo, meditar, hacer deporte o salir con amigos a tomar algo.

Contenido basado en material de AtentaMente AC

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