El genio contemporáneo que desafió a la ciencia

Javier Navia
(0)
22 de febrero de 2015  

Stephen Hawking, que siempre ha disfrutado de jugar apuestas –el año pasado admitió que perdió cien dólares cuando se probó la existencia del Bosón de Higgs y cierta vez ganó una suscripción anual a la revista Penthouse por demostrar una teoría–, no dudaría en apostar que Eddie Redmayne se llevará esta noche el Oscar a mejor actor por interpretarlo a él en La teoría del todo. El joven actor inglés no sólo ha logrado con maestría dar vida en la pantalla a la víctima de una devastadora enfermedad motoneuronal, sino también algo acaso más difícil: interpretar a una de las mentes más brillantes de nuestro tiempo, alguien que pese a perder el funcionamiento de su cuerpo, con excepción de sus ojos y su cerebro, conserva el deseo de vivir para descubrir las singularidades del universo y, en última instancia, los motivos de nuestra existencia. Y, al mismo tiempo, amar, desear y ver crecer a tres hijos.

La teoría del todo es extraordinaria porque extraordinaria es la vida de Hawking, un físico teórico y cosmólogo ateo que en vez de sentirse atrapado en un cuerpo sin movimiento, lo ha trascendido, como un alma condenada a errar por los claustros de Cambridge hasta probar que la Creación no fue obra de Dios. Aunque aún no ha ganado el Premio Nobel, Hawking, que ocupa en la universidad británica la misma cátedra en Matemáticas que Isaac Newton, revolucionó con sus teorías la idea del tiempo, poniendo en duda su naturaleza y la existencia de un comienzo o un final.

En una época en que, con excepción de Carl Sagan, los científicos estaban lejos de la popularidad de hoy, su Breve historia del tiempo se convirtió desde su publicación, a finales de la década del 80, en un best-seller traducido a decenas de idiomas y con más de 40 reediciones. Lo escribió con el leve movimiento de sus ojos y párpados, gracias a la computadora que también le permite expresarse mediante un sintetizador de voz. Su popularidad lo ha llevado no sólo a colmar los salones de conferencias en los que se presenta, sino también a ser estrella invitada en capítulos de Los Simpson o de Big Band Theory. Hace 15 días, cuando se entregaron los premios Bafta, el propio Hawking entregó un galardón y fue ovacionado sobre el escenario. No sólo el mundo de la ciencia, sino el público en general es finalmente consciente del privilegio de ser contemporáneo de un genio.

Cuando le diagnosticaron su enfermedad tenía 21 años y una expectativa de vida de sólo dos años. Hoy, con 73, Hawking ha desafiado sus propios límites buscando los del universo. "La religión cree en los milagros, pero éstos no son compatibles con la ciencia", escribió. Su extraordinaria existencia desafía también esta idea.

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.