"El jiu-jitsu me cambió la vida"

Lorenzo Brunoni, de 17 años, practica taekwondo y jiu-jitsu. Mientras termina el colegio se prepara para ingresar a universidades de los EEUU
Lorenzo Brunoni, de 17 años, practica taekwondo y jiu-jitsu. Mientras termina el colegio se prepara para ingresar a universidades de los EEUU Crédito: Gentileza
Malú Pandolfo
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10 de mayo de 2019  • 16:24

Desde los diez años, Lorenzo Brunoni practica taekwondo y en 2015 sumó jiu-jitsu a su actividad deportiva. Tiene 17 años y cursa 5° año del Colegio Nacional de Buenos Aires. Cultor de las MMA (Artes Marciales Mixtas), no lo mueve el afán por profesionalizarse, sino las enseñanzas que le dejan para la vida. Además, se está preparando para aplicar en universidades de los Estados Unidos para estudiar ingeniería aeroespacial.

"Cuando empecé taekwondo estaba en 5° grado. Los deportes en grupo no eran para mí, sentía que no podía conectarme y que, en cambio, desarrollar mis habilidades individualmente y concentrarme en lo que yo hacía tenía mejores respuestas. Me sentía más apto y hábil para desarrollarme en un deporte individual. Es más, jugué al tenis y sé jugar al golf relativamente bien, pero prefiero ampliamente los deportes de combate.

En 1° año, cuando empecé a ir al Nacional Buenos Aires -aprobé el examen de ingreso con 8,50-, empecé a hacer jiu-jitsu en Ocampo Club de Entrenamiento. Nunca dejé de hacer taekwondo y hoy hago ambas actividades, que son MMA o Artes Marciales Mixtas. Jiu-jitsu es lucha en el piso y taekwondo se realiza de pie.

Crédito: Gentileza

¿Enseñanzas? A través del taekwondo adquirí disciplina y respeto hacia mis superiores, entre comillas, que, en mi caso, vendría a ser mi profesor, a quien considero como un padre. Me enseña disciplina y autocontrol. Pude regular mi temple mucho más y desarrollar mi personalidad con mayor autoestima y más confianza, lo que incluso me sirve para hablarle a alguien.

El jiu-jitsu es distinto al taekwondo desde el punto de vista jerárquico. En taekwondo tenés un superior al que se le debe respeto indefinido. El jiu-jitsu es como una gran comunidad, una familia donde te sentís muy bien recibido, en un ambiente muy tranquilo y muy amable para luchar o entrenar. Es una comunidad gigante y podés ir a entrenar a todos lados. Es más, yo en febrero viajé a Berlín y tuve la oportunidad de entrenar. Me recibieron con los brazos abiertos. Hay un sentido de familia y de pertenencia muy grande. Enseñan disciplina, constancia, práctica. Yo soy una persona muy determinada y hasta que no logro algo no paro. Y jiu-jitsu se basa en aprender a controlar a alguien. Eso se puede lograr sólo en base a constancia, determinación, práctica y disciplina. Mi objetivo en el deporte no es llegar al profesionalismo, sino desarrollarme como un peleador y como una persona y así poder seguir creciendo.

Brunoni, en el podio
Brunoni, en el podio Crédito: Gentileza

Voy a estudiar ingeniería aeroespacial. Estoy rindiendo los exámenes para aplicar en universidades de los Estados Unidos. Ése es uno de los objetivos que tengo. En el colegio tengo promedio 9, y la constancia y disciplina que me dio el taekwondo me ayudaron en el estudio. El sentido de comunidad del jiu-jitsu me ayudó mucho a concentrarme, a regular y a ordenar mis tareas. Jiu-jitsu me cambió la vida básicamente. Además, es muy bueno para hacer amigos. La comunidad que tengo en el gimnasio es buenísima, hacemos asados y nos juntamos. Me siento muy seguro con toda la gente. Son como mi otra familia.

En cierto modo las artes marciales, las que conozco, parecen más ásperas de lo que son, aunque, en realidad, la mayoría de la gente que las practica tiene el objetivo de aprender y de mejorar en un ambiente seguro, amable, feliz y muy propenso a generar buenas relaciones.

La violencia es parte del deporte, pero se queda en el deporte, nunca trasciende. Cuando la lucha termina está todo bien. No importa si el otro te pegó fuerte. Es deporte. Es como que te metan un gol en fútbol. Está muy bien delimitada la violencia en el deporte y la amabilidad y cortesía afuera.

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