El laberinto

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7 de diciembre de 2009  • 10:53

¿Cómo es que funciona la mente humana? ¿Y entre todas esas mentes humanas, cómo es que funciona la mía?

Acabo de despertarme con gran sonrisa en la cara y a los pocos, poquísimos segundos abrí los ojos, enormes, y casi instantáneamente me puse incómoda. Anoche tuve de esos sueños eróticos epopéyicos de película de FilmZone pero más subidita de tono (mentira un triple XXX como corresponde), esos que vienen una vez cada varios años, esos que vienen con detalles, texturas, sonidos, olores, tamaños, habitaciones de sábanas blancas y hasta decoración. ¿El personaje? Un chico de la agencia al que jamás registré y apenas saludo; lo juro. Y sin embargo, anoche, en el piso más alto de un caserón por San Telmo o un barrio similar (solo podía ver callecitas empedradas y las clásicas terrazas desde las ventanas), una noche de lluvia, una cama enorme con sábanas blanquísimas y una ventana atrás de la cabecera por la que entraba la luz a la mañana, no paré de besarlo, tocarlo y varios verbos más. ¿Cómo pasa eso? ¿Y cómo la pasé tan bien?

Quedé turbada durante mi desayuno y no me pude concentrar en nada más. Quiero volver a dormir y volver a soñar. Ja. Siento que fui infiel. ¿Uno no debería hacerse cargo de la infidelidad onírica, no? No califica. Ni siquiera puede gobernarse. Pero no quiero ni aparecer por la agencia y saludar a este desconocido después de anoche.

¿"Hola qué hacés" y seguir como si nada después de la noche que pasamos? ¿Un saludo impersonal como el de todos los días con el protagonista (en sueños) de una de las mejores noches de sexo de mi vida?

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