El "mito Trump" creado por... Donald Trump

Fuente: LA NACION
Juana Libedinsky
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21 de abril de 2018  

NUEVA YORK.- Fue una de esas tapas que hacen historia -para bien o mal- en el periodismo, y que entró en los anales de la cultura popular americana. Pero fue considerablemente más que eso también. Su protagonista terminó como presidente de los Estados Unidos y, para muchos analistas, esa portada de tabloide resultó una pieza basal del "mito Trump" de un poderío y fuerza implacable de macho alfa que contribuiría a llevarlo a la Casa Blanca con la promesa de make America great again.

Estamos hablando, por supuesto, de la tapa del New York Post de 1990 donde solo se leía, a página completa y sobre la foto del entonces desarrollador inmobiliario, la frase " Best Sex I've Ever Had", o sea: "El mejor sexo que tuve jamás".

Dicha cita era adjudicada a su amante, la actriz Marla Marples, respecto a la relación entre ambos mientras él estaba todavía casado con Ivana Trump y contribuyó a un divorcio de tal animosidad y publicidad que sorprendió hasta al propio Donald ("superamos a Elisabeth Taylor y Richard Burton", reconoció).

La portada sale a colación cada vez que se habla de la historia del presidente, y de la historia reciente de los medios americanos. Además, los juegos de palabras con ella son frecuentes: por ejemplo, cuando Trump echó por Twitter a su secretario de Estado, Rex Tillerson, la propia tapa del Post leyó " Worst Rex I've Ever Had" (el peor Rex que tuve jamás) en clara contraposición a la portada original.

Pero ahora resulta que cambia el panorama. Después de todo lo que se dijo, se escribió, se criticó y se analizó por décadas tanto de la frase como de la tapa del periódico -con la que Trump aseguró que "estaba muy disgustado"- no solo parece que no fue Marla la que hizo ese célebre comentario? sino que podría haber sido el propio Trump.

La tormenta comenzó en febrero de este año, cuando Marples, en una de sus pocas apariciones públicas, a la salida de un juzgado declaró: "Yo nunca dije eso, otra persona lo dijo". Y adelantó que "la verdad saldrá a la luz, solo que no aquí y ahora", en lo que todos en el ambiente interpretaron como una alusión a un megacontrato editorial en ciernes para que cuente su historia.

A esto se sumó que, días atrás, Jill Brooke, periodista que trabajó en The Post en los 90, publicó en The Hollywood Reporter su versión sobre cómo se generó la famosa portada, que apuntaría en la misma dirección que el comentario de Marples.

Cuenta Brooke que la competencia del New York Post, el también tabloide Daily Mail, había publicado una historia muy favorable a Ivana Trump. Donald entonces llamó a Jerry Nachman, editor del Post, y le dijo que quería una tapa favorable con él.

Fuente: LA NACION

Nachman le respondió que en la tapa sólo llevaban temas de "asesinatos, dinero o sexo". Trump entonces respondió: "Marla me dijo que conmigo tuvo el mejor sexo jamás". Brooks, que estaba escuchando la conversación por los parlantes del teléfono, frenó a Nachman y le dijo que eso era un cliché de lo que todas las señoritas jóvenes decían a sus candidatos mayores y más pudientes, que no significaba nada. Nachman, entonces le dijo a Donald que necesitaba corroboración.

"Bueno, justamente Marla está aquí. Marla, Marla: ¿no es verdad que dijiste que conmigo tuviste el mejor sexo jamás?", cuenta Brooks que gritó Trump del otro lado del teléfono. Una voz muy finita y extraña respondió: "sí, Donald".

Y así se generó la polémica tapa que, a pesar de que siempre se hable del puritanismo de la sociedad americana, le sirvió tanto al Post como a Trump (que a raíz de esto tuvo luego seis días de portada). Claro que el tema va más allá de una nueva prueba "de su hábil manejo de los medios, y su olfato para conseguir como siempre ser centro de atención, plantando aún temas que intuitivamente deberían ir en su contra, pero que sirven a su propósito", según dijo Brooke a la nacion. Resulta que The Washington Post consiguió grabaciones que muestran que, durante la década del 90, Trump regularmente pretendía ser otras personas, principalmente sus voceros, en entrevistas telefónicas con periodistas. Brooks, quien conoció bien a Marples, ahora escribió que tiene serias dudas de que siquiera haya sido la joven actriz quien diera a Nachman aquella escueta respuesta.

Aunque Brooke dijo a este diario que había un cierto contexto previo a la conversación que escuchó, ya que una directora del Post, Valerie Salambier, le había contado que Marples se "mandaba la parte ante sus amigos" sobre su relación con el empresario, el artículo de Brooke generó un verdadero furor mediático. Pareció convertirse en tema excluyente de conversación esta semana, alimentado, naturalmente, por el escándalo de Stormy Daniels, que incorporó a Trump a lo que ya parece una tradición de presidentes de los Estados Unidos con una vida de alcoba que marca su mandato (es más: uno de los sketches recientes más comentados de Saturday Night Live, el programa de humor sarcástico sobre la actualidad más emblemático de la televisión americana, fue sobre Melania Trump recibiendo asesoramiento al respecto de parte de las experimentadas Jackie Kennedy y Hillary Clinton).

Una relación intensa

Pero, sobre todo, trajo al ojo público, una vez más, la intensa relación de Donald Trump con el New York Post. Según un extenso análisis realizado por The Washington Post, este vínculo siempre fue comprensible. "Tenían una relación mutuamente beneficiosa. Él era un millonario excéntrico viviendo en Manhattan. El Post era el diario de su lugar de origen. Había proximidad y conveniencia", resumió una de las citas del matutino de la capital.

Es fácil desestimar el poder del Post, sobre todo en una ciudad donde se imprime The New York Times. Pero si bien el Times es el diario de referencia, y el emblema del neoyorquino culto y biempensante de centroizquierda, en la vida cotidiana aquí todo el mundo parecería -de manera vergonzante o no- leer el Post. O, al menos, mirar sus titulares. Sus artículos no fijan la agenda nacional, pero reflejan de qué está hablando el ciudadano medio de la ciudad -aún quienes no aprueban su posición política más conservadora y el tono amarillento de sus noticias-. "El Times cubre el boardroom, la sala de la junta directiva; el Post cubre bedroom and boardroom, la sala de la junta directiva y la habitación", explica Brooke.

Trump supo sacar extremo provecho de esto, incluso para sus ambiciones políticas, al punto que Susan Mulcahy, una exeditora dentro del Post, escribió una confesión en medios como Vanity Fair y Político en la que se disculpaba por la cobertura que le habían dado a Trump en los temas personales, "que sirvieron para presentarlo como este ser con capacidades extraordinarias, más que un ser humano común". Trump, obviamente, supo canalizar esto para sus ambiciones políticas.

Una vez electo como presidente, sin embargo, la relación con el diario ya no es tan clara. Si bien el Post es del magnate australiano Robert Murdoch, quien es considerado amigo del presidente, The Washington Post reportó que últimamente hubo la misma cantidad de portadas positivas como negativas.

Pero respecto a la historia de la portada con la supuesta cita de Marla Marples, la intriga sigue con cada vuelta de tuerca, y aunque el presidente ahora naturalmente no se manifestó al respecto, todos recuerdan a Mulcahy como la confirmación -casi- final. "Era un gran personaje -dijo a Mulcahy a Vanity Fair en referencia a la cobertura de la vida personal de Trump que le daba el Post- pero mentía el 90 por ciento de las veces". A lo que Trump respondió al medio: "Estoy de acuerdo con ella en un cien por ciento".

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