El nuevo cine argentino es animado

Con Metegol, Campanella aspira a meterse en las grandes ligas del cine en 3D. Cómo y quiénes hicieron la película más cara de Latinoamérica.
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17 de julio de 2013  • 11:23
Fuente: Brando

Splash. Así suena la cagada de una paloma al estrellarse contra el impertérrito rostro de un prócer convertido en estatua de plaza. Pero no, algo no convence a Juan José Campanella.

– Desaprovechamos una buena oportunidad de meter humor. Probemos reemplazar el "splash" por algo que suene más "splush" –dice.

Estamos en Tauro, un estudio de sonido que queda en Floresta, a metros de la cancha de All Boys, y Campanella le da los toques finales a Metegol, la película de animación en 3D que se estrenará el 18 de este mes. Con un presupuesto de 20 millones de dólares, es la mayor producción del cine latinoamericano y la apuesta con la que Campanella vuelve a las pantallas luego de la premiada – Oscar incluido – El secreto de sus ojos.

Sentado al lado del sonidista, frente a una pantalla de cine donde se proyecta Metegol y detrás de una consola repleta de perillas, Campanella se detiene en esa escena, que es apenas una transición en el relato, con nula injerencia dramática. La atención al detalle, sin embargo, es la marca profesional de su oficio, y, luego de la cagada de la paloma, se ocupa del ruido que hace la pelota de metegol cuando pega contra el fondo del arco –pide un golpe más seco, como el de un martillo contra un yunque – y de los sonidos de un videojuego que suena entre el barullo del bar.

– Ese es el Galaxy, y no suena así. Acabo de filmar una escena en Los Ángeles y lo usamos, pará que lo busco –dice antes de internarse en el archivo de su computadora.

Fuente: Brando - Crédito: Xavier Martin
Cuando arrancó el proyecto, hace cinco años, la animación era un terreno nuevo para Campanella, y el riesgo, admite, era marearse con la infinidad de posibilidades que brinda la tecnología. La cagada de la paloma, el golpe de la pelota, la música de un videojuego, el color del iris, el movimiento del pelo o el ensanchamiento de las fosas nasales de un personaje que huele algo que no le gusta: todo es modificable y perfectible en la animación. El límite de los actores y de lo que hicieron frente a la cámara detiene las posibilidades en una película tradicional, pero desaparece en las de animación. Lo que queda es el vértigo que se abre cuando las posibilidades son infinitas. Con el número dos, nace la pena, decía el gran Leopoldo Marechal.

– Es abrumador –admite el director.

Lo que hizo para mantener el foco ante tanta abundancia fue poner la técnica al servicio del drama. Entendió que los personajes, la música, el 3D, los decorados, todos los recursos con los que contaba estaban al servicio de lo fundamental: contar una historia.

– Acá hay mucho ruido, corrijamos eso –dice luego de visualizar la siguiente escena.

Es un punto de giro importante en la historia: un partido de metegol arranca con el villano haciéndole un gol tras otro al héroe, que al final reacciona y da vuelta el resultado. El clímax de la secuencia es cuando la chica –siempre hay una chica– grita en la cara del villano el gol de su héroe. La escena está cargada de sonidos. Los ruidos del bar, los del metegol, los de los personajes y, de fondo, una música épica, como la de las publicidades de cowboy de Marlboro.

– Es demasiada información, tenemos que dejar descansar la oreja antes del golpe de efecto final –explica Campanella y pide intervenciones importantes que –luego de una larga hora de trabajo–generan el silencio dramático, el preludio para el grito de gol de la chica.

– Perfecto, perfecto –anuncia el director, y todos quedan liberados para el almuerzo. Él se prepara un suplemento dietario –engordó veinte kilos en la parte más ardua del proceso de producción, cuando dormía cuatro horas– y se hunde de nuevo en los mails que lo acosan desde su computadora.

Fuente: Brando
METEGOL: LA FÁBRICA ARGENTINA DE ANIMACIÓN



Las cabezas de equipo

Detrás de Campanella se armó el grupo de productores y guionistas que puso la maquinaria de Metegol en marcha.



El búnker creativo

Sobre la calle Artilleros, en el bajo de Belgrano y a metros del Barrio Chino, funciona la productora donde se hizo Metegol.



Pasos de una escena

La animación en 3D involucra una serie de etapas que se combinan para lograr la imagen final.

http://guia.lanacion.com.ar/cine/pelicula/metegol-pe5299

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