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Él la quería y ella lo ignoraba; la vida le dio revancha casi cuatro décadas después

Señorita Heart
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27 de septiembre de 2019  • 00:48

Fabián nació un caluroso día de enero del año 1966. Vivía cerca de General Paz y Beiró, a tres cuadras de Fuerte Apache. De su infancia conserva hermosos recuerdos, pero hay otros que, tal vez por un tema de autopreservación, quedaron hundidos en la nebulosa y hasta sepultados en el olvido. Como aquella vez, cuando lo cambiaron de colegio después de haber cursado el jardín y primer grado en un establecimiento que se ubicaba muy cerca de su casa. ¿Las razones? Las desconoce. Intuye que fue por cuestiones de acoso escolar, pero no está seguro, aunque lo sospecha firmemente. Pero qué importan aquellos detalles hoy, si en su nuevo destino lo aguardaba aquel bello ser que le quitaría el sueño y le cambiaría la vida.

Con los nervios característicos de los comienzos, ingresó a la Escuela 16 R.P. Nores, situada en Ramón Lista y Lope de Vega. Fabián se sentó en algún lugar libre, acomodó sus pertenencias y enseguida la vio a ella, pura luminosidad, pura sonrisa, pura presencia angelical. Se llamaba Edith y desde aquel día no le pudo quitar su mirada ni dejar de llevarla en sus pensamientos. Ella había nacido en febrero de su mismo año y no notaba su presencia. "Estuvimos juntos hasta terminar séptimo grado y jamás en todo ese tiempo me registró", recuerda él con una media sonrisa.

Él la quería y ella lo ignoraba; la revancha de la vida cuarenta años después.
Él la quería y ella lo ignoraba; la revancha de la vida cuarenta años después.

Nueva vida

Los años transcurrieron entre amistades y descubrimientos de la adolescencia, hasta que llegó el momento del egreso, la puerta de entrada a la adultez y la despedida. Ella seguía siendo contemplada a lo lejos sin casi saber que él existía. "Habíamos terminado en diferentes cursos y luego, más adelante, se organizaron reuniones entre excompañeros, pero no coincidimos y nunca volvimos a cruzar nuestros caminos".

La vida efervescente de la adolescencia menguó y los mandatos clásicos cobraron fuerza: trabajar, encontrar un amor y forjar una familia marcaron aquel tramo de la vida de ambos. Edith y Fabián, por senderos muy distantes, formaron pareja y siguieron los lineamientos esperados.

Todo parecía haberse acomodado de una buena manera hasta ese día en que Silvina, un contacto que tenían en común de la vieja escuela, organizó una reunión de excompañeros de primaria en su quinta. Allí se cruzaron y nada cambió, salvo las emociones de Fabián, que emergieron en dulces recuerdos de una época de sentimientos puros. "Cada uno seguía con sus respectivas parejas, en su propia vida. De aquel encuentro lo que quedó registrado fue una foto de mi hijo a upa de ella", rememora.

Nuevas salidas con viejos amigos.
Nuevas salidas con viejos amigos.

Y varios años más tarde...

Varios años más pasaron hasta la llegada de las redes sociales, y con ellas, nuevos canales de comunicación grupal, donde las charlas entre todos los amigos de antaño se intensificaron. "Fue en el 2010, cuando organizamos una comida de exalumnos y maestros en un restaurante en Benito Juarez y Jonte, que todo cambió", asegura él.

Allí se juntaron casi todos los integrantes de los dos cursos, A y B. Más de cuarenta excompañeros y docentes compartiendo recuerdos, vidas transcurridas y anhelos truncos. Conversaciones que se transformaron en confesiones, momentos que indicaban que tal vez fuera hora de dejar de vivir en la nostalgia, abrazar el presente, para construir nuevos recuerdos. Entonces ella, que ahora lo reconocía, lo miró y lo vio realmente por primera vez. "Edith estaba soltera y yo estaba separándome y a partir de ese día comenzamos a frecuentarnos en salidas grupales y a conocernos mejor".

Un amor impensado.
Un amor impensado.

Si alguien le hubiera dicho...

El verano había pasado, y las salidas de a varios se fueron achicando hasta que se sucedieron aquellas otras que los encontraron de a dos y enamorados; en julio de aquel 2010, después de casi cuarenta años, Edith, la niña que Fabián había adorado en secreto, fue su novia. "Y estamos juntos hasta ahora. En el 2016, después de convivir en un pequeño espacio, logramos tener un lugar más cómodo para los dos, y en el 2017 nos casamos".

Si un pajarito le hubiera contado al pequeño Fabián que algún día la chica de sus sueños que lo ignoraba sería su mujer, no le hubiera creído.

Nunca es tarde, todo es posible en esta vida.

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