El último bondi a la tierra sin fronteras musicales

Es un proyecto que surgió en Tijuana y se convirtió en sensación en Europa
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24 de agosto de 2001  

Tijuana huele a podrido, a chiles mal cocidos, a prostitutas baratas, a borrachos hediondos, a espectáculo de monos malabaristas y a turistas mal lavados. Tijuana huele mal, y su reputación es aún peor. Tijuana es peligro, miedo, pánico, y el lugar donde todo puede ocurrir y desaparecer también. Tijuana es la frontera calurosa, pesada, amarillenta y repleta de narcotraficantes que Danis Quayde retrata en Traffic . Tijuana es inmigrantes, trueque, gringos tramposos y latinos perdidos, drogas de la A la Z, dólares falsos y bigotes esponjosos a la Cheech Marin. Tijuana es un hervidero con cerca de dos millones de residentes. Y, definitivamente, Tijuana es la Babel del siglo XXI... Ahora bien, ¿a qué suena esta ciudad extrema ciento por ciento? ¿A hip hop chicano? No. ¿A narcocorrido y ranchera? Tampoco. Tijuana huele a Nortec Collective, el grupo de artistas a la moda que, sin quererlo, emprendió la quijotesca aventura de lavarle la cara (o, en este caso, los oídos) a esta ciudad mexicana. Y vaya si lo está logrando. Por estos días, en los Estados Unidos y, muy especialmente, en Europa, casi no existe palabra más cool que Tijuana. Y si existe, esa es Nortec (resultado de la unión de norteño y techno). Jóvenes traviesos e inquietos, he aquí el Nortec Collective, el último y más moderno hallazgo del Primer Mundo, pero made in México.

Techno a la mexicana

¿Cuándo surgió? Hace apenas dos años. ¿Cómo? Un buen día, un tal Pepe Mogt, DJ pionero en eso de introducir el sonido norteño en la música electrónica, se encontró en su estudio mezclando, tan sólo por jugar, algunos instrumentos tradicionales de la música mexicana: acordeón, guitarras y bajos acústicos, vientos. Entusiasmado con la experiencia, convocó a sus amigotes de la escena electrónica de Tijuana y los desafió a probar el nuevo cóctel: no se trataba de samplear viejas canciones norteñas (el género musical más popular en Tijuana), sino de utilizar los instrumentos al servicio del techno, el house, el ambient o el trance.

Pero no se quedaron allí. Porque Nortec Collective no es una banda, no es un grupo de DJ, tampoco es un género, y mucho menos un movimiento. Nortec Collective es una estética, que involucra música, cine, moda, diseño, gráfica y todo lo relacionado con el universo electrónico.

A partir de allí, la famosa bola de nieve: vía Internet es descubierto por británicos de oídos atentos; Chris Blackwell (el creador del sello Island) los escucha y edita el único compilado hasta la fecha: The Tijuana Sessions Vol.1 ; representan a México en la Expo 2000 de Hannover; remixan a artistas tan dispares como Titán, Julieta Venegas y Beck; son la sensación del festival Sónar de Barcelona; y la prensa especializada del Primer Mundo los declara "la nueva gran cosa". "Nortec es el producto final después de pasear por la Avenida Revolución y escuchar el hip hop y el techno que sale de los clubes, de la calle, a uno y otro lado, y que se mezcla con las bandas norteñas de los bares", sostiene Ramón Amezcua, algo así como el Padrino del proyecto, que utiliza su álter ego Botisch en la escena techno del norte de México.

Una última definición a cargo de Mogt -cabeza visible de Fussible- cierra mejor este novedoso concepto: "Es música electrónica basada en sonidos de bandas sinaolenses (otro género popular) y norteñas mediante una fusión abstracta. Algo entre el minimal techno, el drum and bass y el trip hop, pero una propuesta en sí misma".

Para muchos, el Nortec es a la música latina lo que Talvin Singh fue a la música hindú: El descubrimiento de que los instrumentos folklóricos de una región también pueden ser las estrellas del sonido del nuevo siglo. Aquí, aún no se ha editado ningún material, pero en Internet hay cientos de mp3 disponibles. Aunque sea del estribo, es más que recomendable subirse a este colectivo.

Uno por uno

  • Botisch. Desde 1988, Ramón Amezcua tomó este nombre. Su tema Polaris desató la fiebre del Nortec.
  • Clorofila. Los diseñadores Fritz Torres y Jorge Verdin son los encargados de la imagen del proyecto.
  • Fussible. Banda compuesta por Pepe Mogt y Jorge Ruiz, pioneros en fusionar techno y ritmos folklóricos.
  • Hiperboreal. Pedro Beas combina voces femeninas, grooves y texturas analógicas con el sonido de las bandas sinaolenses.
  • Monnithor. Es la unión de Botisch y Fussible.
  • Panóptica. Es el proyecto de Roberto Mendoza. Drum and bass, dub y techno minimal.
  • Plankton Man. Un ex guitarrista rockero que introdujo el jazz al colectivo Nortec.
  • Terrestre. Creado por Fernando Corona, su música incluye teclados, percusión, guitarras, e instrumentos de viento, mezclados con sonidos electrónicos.
  • Proyecto Verona. Con muchas horas de vuelo en bandas ajenas, la cantante Verónica Verdier (coros de Fabiana Cantilo y Diego Frenkel) y el guitarrista Andi Bonomo se decidieron a encarar algo propio. De esa unión salieron canciones pop y muchas ganas de relacionarse con algunas bases trip hop, loops hipnóticos y atmósferas sugestivas.

    A la hora del té. "Con Andi nos empezamos a juntar hace cuatro años -comenta Verónica-, al principio sólo a tomar el té y ver qué podíamos hacer. De a poco fueron saliendo las ideas y comenzamos a grabar unos demos. Paralelamente me compré una computadora y nos decidimos a experimentar, a manipular el audio. Armamos una banda con bajo, guitarra y batería y tocamos un año con el nombre Devotos." Momento exacto en el que el tándem quiso darle una vuelta más a su música, redefinirla y darle el toque sugestivo necesario.

    Uno, Dos, Tres EP. "Nos tomamos casi un año para grabar y finalmente nos decidimos a editar tres EP (EP Uno ya se consigue en Tower, Compakta, Rock and Freud, el restaurante Wasser y la boutique Dam). Intervinieron Alejandro Terán, Santiago Vázquez y otros músicos amigos. Después, Andi tuvo que viajar a España, pero antes pensamos en otro nombre. Y como él estaba evaluando la posibilidad de irse del país, pensamos en una ciudad que nos reuniera idealmente. Así surgió Verona, que también es un juego de palabras con mi nombre."

    Bárbara tour. Momentáneamente sin su coequiper, Verónica ideó una serie de remixes para presentar en sociedad el Proyecto, algunos firmados por Boeing. "En vivo, las versiones de los temas son más electrónicas, sin batería, con muchas cosas programadas. Ya armamos un cronograma de conciertos y le pusimos el nombre de Bárbara Tour. Arrancamos el próximo jueves, en La Cigale (25 de Mayo 722, a la 0) y esperamos ansiosos la respuesta de la gente.

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