Ella tuvo un sueño

Los esfuerzos por garantizar la diversidad en la industria de Hollywood parecen inútiles
Nicolás Artusi
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22 de febrero de 2015  

"Es matemático." Sin falsas modestias ni paranoias conspirativas, la mejor directora de cine de este año razona por qué no fue nominada al Oscar. Hace unas semanas, era un número puesto para las timbas de Hollywood: a los 42 años, Ava DuVernay sería la primera mujer afroamericana con probabilidades de ganar la estatuilla por Selma, su monumental biopic de Martin Luther King. Ni siquiera la nominaron. Se habló de racismo velado y de vendettas politiqueras, en tanto la película glorifica la figura del líder negro y ridiculiza la del presidente blanco Lyndon Johnson ("nunca he visto a nadie con tanta necesidad de que lo quisieran", había escrito David Foster Wallace en su maravilloso cuento Lyndon: léanlo y comprenderán la alienación solitaria de los poderosos). Pero es matemática, apenas: en la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas los actores votan actores, los maquilladores votan maquilladores y así en todos los rubros. Entre los directores, el 91 por ciento son hombres y el 90 por ciento, blancos. Si un ya mítico debate electoral argentino se frustró porque uno de los candidatos dejó la silla vacía, esta noche no habrá asiento para DuVernay y quedará en evidencia que para los barones del star-system las elecciones son obvias: se vota a rubios.

"La Academia adora ser liberal; pero más le gusta ser agradable y cómoda", concedió uno de sus miembros a la revista Entertainment Weekly. Ubicada en los turbulentos años 60, a Selma se le achaca un pifie histórico cuando muestra a Johnson algo reacio a convertir en prioridad de su gobierno la Ley del derecho a voto para los negros, aunque los biógrafos del presidente número 36 de los Estados Unidos repiten que aquel cowboy texano estaba muy comprometido con esa lucha. Aun en sordina, algunos votantes del Oscar se quejaron off the record y, en el detalle, encontraron la excusa para el ninguneo a DuVernay. "¿Se habrían comportado igual si el director hubiera sido, por decir alguien, Steven Spielberg?", se preguntó la periodista Nicole Sperling, que denunció la discriminación por sexo en la cultura mainstream. Es que Hollywood ahoga las diferencias. En la guerra más perdurable de los Estados Unidos (aquella que pelea por el control del soft power, como se define a la industria de contenidos culturales que propaga por el mundo las bondades del "estilo de vida americano"), las variedades de raza o de género se registran como rasgos anecdóticos: este año, los veinte actores y actrices nominados son blancos; el año pasado, de los 102 blockbusters lanzados por los grandes estudios, sólo 17 incluyeron algún personaje gay, aunque ninguno principal (hoy se podría premiar a El código enigma, que tiene un protagonista homosexual que termina… castrado). "Estamos comprometidos a asegurar la diversidad dentro de la industria", respondió Cheryl Boone Isaacs, la primera mujer negra que es presidenta de la Academia, aunque sus esfuerzos por ahora parecen inútiles.

Si es cierto que lo que pasa en las películas pasa en la vida, Selma llegó a los cines estadounidenses en las semanas de máxima tensión racial de los últimos años por el asesinato de un joven negro en Ferguson, Misuri. En las protestas que coparon las calles de Nueva York, DuVarney y sus actores se plantaron en las escalinatas de la Biblioteca Pública en la Quinta Avenida, pidieron que el público vea la película como una toma de posición y, sin el consentimiento de los publicistas del estudio, que desalentaron la idea por antipática para una enorme mayoría, posaron frente a los fotógrafos con remeras negras que tenían impresa una frase en delgadas letras blancas: No puedo respirar.

Cinco campañas memorables de lobby para ganar un Oscar

David Lynch

Tan fanático del café como de la leche, montó una escena surrealista: puso una vaca a pastar en el Sunset Strip en reclamo de un Oscar para Laura Dern, su actriz de Imperio.

James Franco

El más freak de los actores de Hollywood viralizó un video de Internet donde su abuela se declaraba emocionada por su nominación por la película 127 horas. No alcanzó.

Melissa Leo

Actriz de carácter, sorprendió a los miembros de la Academia con un volante en el que mostraba su escote. Los convenció y triunfó como Mejor Actriz por El ganador.

Banksy

El artista inglés de identidad desconocida inundó Los Angeles con sus dibujos callejeros, en campaña por el documental Exit Through the Gift Shop. Ni pintó.

Margaret Avery

En 1986, compró una página del Hollywood Reporter para publicar una carta a Dios, donde le pedía un premio… en el dialecto sureño que aprendió para El color púrpura.

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