Ellos son Charlie, ¿y yo quién soy?

Nathalie Kantt
(0)
28 de febrero de 2015  

PARÍS.- Con un fondo rojo, el segundo número de Charlie Hebdo desde los atentados tiene una estantería propia en uno de los puestos de diarios del aeropuerto de Orly, al sur de esta ciudad. El miércoles, cuando el semanario volvió a los quioscos después de seis semanas sin aparecer, llegaron 1200 ejemplares. Antes de los atentados, eran 20. Ahora los turistas también lo compran.

Bajo el título " C'est reparti" ("Volvemos a empezar") -en la portada, un perro corre con un ejemplar de Charlie en la boca, perseguido por caricaturas de Marine Le Pen, Nicolas Sarkozy, el papa Francisco, un jihadista, un empresario y el canal de noticias BFM-, el diario satírico retoma su publicación semanal. La dirección decidió lanzar 2,5 millones de ejemplares, una suerte de equilibrio entre los 50.000 que vendían anualmente antes de los atentados y los 8 millones que alcanzaron con el "Está todo perdonado" del 14 de enero.

A medida que se recorren, las páginas ponen en evidencia los fantasmas que atormentan a este equipo de dibujantes, periodistas, maquetistas y correctores que retoma el trabajo luego de lo vivido. Los 48 dibujos se entremezclan con una entrevista con el nuevo ministro de finanzas griego, un artículo sobre el juicio contra Dominique Strauss-Kahn, otro sobre el Salón de la Agricultura que tuvo lugar en estos días en París. Después de seis escenas en donde el fumigador, la que pasea el perro, la que hace las compras y los que manifiestan se autoproclaman " Je suis Charlie", la dibujante Catherine se dibuja a ella y a su colega Luz, el autor de las últimas dos portadas, frente a la página en blanco y escoltados por policías, preguntándose: "¿Quién soy?".

En otra página, Coco dibuja a varias personalidades que "por suerte no son Charlie". Están representados, entre otros, Jean-Marie Le Pen (el fundador del partido de extrema derecha francesa) y el papa Francisco. Más adelante, Riss, que quedó al mando de la redacción y, con un brazo aún enyesado, dibuja a un hombre en una camilla que parece rodar a toda velocidad. "¿Por qué continuamos Charlie? Porque no encontramos el freno de la camilla", escribe. En su editorial afirma que, a pesar de la marea de apoyos (los suscriptores pasaron de 8000 a más de 200.000, y entre ventas y donaciones superaron los 10 millones de euros), tienen derecho a preguntarse quién tiene el coraje de llevar adelante este combate.

El periodista Philippe Lancon, que ya pasó por más de media docena de intervenciones para reconstruirse la mandíbula, que le arrancaron de un tiro, escribe desde el hospital. Cuenta por qué eligió no tener TV en su cuarto: "Estoy en el mundo flotante de los sobrevivientes. Los sobrevivientes no necesitan imágenes. Las viven, encerrados y de manera repetitiva, y ello deja detrás las hazañas que intentan los canales de información continua".

Muchos trabajaron a distancia. Participaron más de 30 colaboradores y se integraron dos nuevos dibujantes. Según Le Monde, un estudio de las 523 portadas de Charlie Hebdo entre 2005 y 2015 revela que sólo en 7 aparecen musulmanes. El diario intenta así demostrar que el semanario no estaba "obsesionado" contra el islam, como a veces se dice.

ADEMÁS

MÁS LEÍDAS DE Lifestyle

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.