Emprendedora. Hace remeras con frases polémicas que generan conversaciones

Buzo, Adidas Originals, $1699. Jogging, Adidas Originals, $1949. Botas, Aldo para Grimoldi, $6500.
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Inés Pujana
María Eugenia Castagnino
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26 de abril de 2019  • 17:49

Pocos saben que su nombre real es Ana Moreno Hueyo (31 años). Porque la conocimos como la Coneja China ( @bylaconejachina), la chica de las remeras que la rompe en las redes. ¿Y por qué el boom? Porque sus prendas salieron a decir otra cosa, a romper los clichés del discurso, porque generan conversaciones, porque son intrépidas, francas y creativas. Y porque un emprendimiento también puede ser así: nacer casi jugando, bajo el impulso de la espontaneidad y la inmediatez. Atrás quedaron los días en que revendía las "joyitas" que buscaba como tesoros en los locales de av. Avellaneda. Hoy, la Coneja piensa una frase divertida y no necesita demasiado para hacerla realidad: en su casa-taller la acompaña una máquina estampadora que en minutos convierte sus ocurrencias en un producto. ¿El resto? Lo hicieron las redes: "Me quiero tatuar el logo de Internet Explorer, yo a Internet le debo todo".

¿De qué trabajabas antes?

De secretaria, en restaurantes. He tenido dos trabajos a la vez porque fui mamá sola a los 18 años. Siempre en relación de dependencia y para pagar el colegio, el alquiler y la comida. Para vivir. Cuando conocí al papá de Juana, mi segunda hija, me fui a vivir con él, achicamos los gastos y pude dejar de trabajar. Pero ya me estaba volviendo loca, estaba aburridísima.

¿La ropa te gusta desde siempre o no era un tema para vos?

No, porque para mí es la comodidad. Siento que si estás cómoda, va a estar bien. Aparte, como no tenía plata, no me podía poner a pensar en ropa porque para mí era inalcanzable. Un domingo pensé: "Tengo que hacer algo" y le dije a una amiga: "Subí a Twitter una bikini que compramos en Avellaneda y decí que me la compraste a mí, a ver qué onda". Y me empezaron a mandar mensajes: "¡Me encantó la bikini!, ¿a cuánto la vendés?". Cuando descubrí Avellaneda, lo que pasó fue que vi que había unos precios que eran ilógicos, o sea que vivimos en un mundo que nos tienen engañadísimos. Vos ibas y comprabas remeras o vestidos por $150.

¿En qué año dijiste "tengo que ganar más plata"?

2016, cuando me separé del papá de Juana. Era divertida la bicicleta financiera, pero no entraba un mango, porque lo reinvertía. Le conté a un amigo que quería hacer stickers para lunetas de autos con frases graciosas del tipo "tu envidia es mi progreso", "tu bocina no me helicopteriza" y ahí me dijo: "¿Por qué no hacés remeras con esas frases?". Y probé.

¿Cuál creés que fue el secreto del éxito de tu emprendimiento?

Yo creo que fue salir del cliché de lo que decíamos las mujeres con las remeras y con la ropa y decir cosas como "nos veamos y nos besemos", cosas que queremos decir todas. El mensaje.

¿Tenés planes de seguir ampliando la línea?

¡Voy a ampliar! Yo quiero tener un emporio, ¿te acordás del Zara de Santa Fe y Callao de tres pisos? ¡Así quiero! Me gustaría tener un taller que sea una cooperativa. Pero tenía que plantar la semilla, que siento que ya está.

¿Seguís laburando sola o te armaste un equipo de trabajo?

Tengo una socia desde hace dos años y trabajamos con amigos. Siempre en pos de ayudar a otro, que haya un equilibrio energético. No me sirve llenarme de guita y armar un negoción si no aporto algo.

¿Qué sentís que estás aportando?

Trabajo, por lo pronto. Creo que también la gente con las remeras se anima a decir mucho o a tomar decisiones. Yo también tengo una conexión muy grande con la gente, las respuestas que recibo y los comentarios son megapositivos. Hay algo real atrás de la Coneja China, no es solo una marca.

¿Qué obstáculos encontraste al tener tu propio negocio?

El país. Los impuestos, las obligaciones... Me gusta dormir tranquila, pero tener todo en regla es muy difícil. El sistema lo que hace es que el emprendedor sienta que necesita del Gobierno para un préstamo, de un banco para una prórroga... Tenemos de impuestos más que de sueldos. A mí me saldría más barato traer las remeras de China, pero ¿qué estoy aportando? Me lleno yo de guita y la gente acá no labura. La crisis está y es real.

¿Cuánto hubo de intuición en tu negocio?

Una vez fui a dar una charla de emprendedores y decía: "Sigan su corazón", porque no sé mucho del tema. ¡Tenemos redes! Emprendedores, y movidas hay desde hace un montón, solo que antes no las veías salvo con el boca en boca. Ahora es todo automático. Vos mañana podés ser cantante. Subís un video, les pagás a un par de influencers para que te lo muevan, empezás a tener seguidores... Te venden cualquier cosa hoy.

¿Estás pensando en poner un local a la calle?

Es imposible poner un local. Lo re pienso, re pienso en mi taller, pero es imposible. Porque hoy vas a comprar algodón y no sabés cuánto va a salir.

¿Cómo sos con la organización?

Pésima. No tengo agenda...

¿Y no colapsás?

No me permito colapsar.

¿No tenés una rutina de trabajo?

No. Me aburro, no podría.

¿Qué tan importante es no aburrirte laburando?

Elemental. Estuve muchos años pensando que esta vida era una mierda y ahora la prioridad es pasarla bien. Sin dejar de laburar y haciendo las cosas como se tienen que hacer, pero buscar eso, esa tranquilidad. Aunque siento que el negocio está en un momento en el que tiene que pegar una vuelta.

¿Estás preparada para ese "reinventarte"?

Re. Está bueno que llegue el momento, si no, es siempre lo mismo. Re estoy para eso.

¿Qué aprendiste con este negocio?

Que querer es poder. Lo que logré lo defiendo con mi corazón, garra, dientes, pelos, todo. Es así, amor o nada.

Maquilló y peinó Luisa Estévez para Estudio Duo con productos Urban Decay.

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