Emprendimiento: herramientas para tomar decisiones difíciles

Tomar buenas decisiones nos acerca más rápido a donde sea que queramos llegar.
Tomar buenas decisiones nos acerca más rápido a donde sea que queramos llegar. Crédito: @bettypatranias
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24 de julio de 2019  • 10:11

Julieta Caminetsky es economista, docente, investigadora y consultora en finanzas y evaluación de proyectos. Es también la creadora de @finanzasfem , una plataforma de empoderamiento femenino que se dedica al diseño y promoción de herramientas para la toma de decisiones estratégicas, tanto para el sector público como privado. Aprovechando sus enormes conocimientos en el tema, le pedimos que nos armara una guía para saber qué tenemos que tener en cuenta a la hora de elegir un rumbo para nuestro emprendimiento.

"Salvo respirar y algunas otras funciones automáticas, estamos constantemente tomando decisiones: voy o no voy, vendo o no vendo, le digo o no le digo, compro o ahorro, qué compro, cómo ahorro, y para qué. Mientras haya alternativas y posibilidades de cuestionarse, siempre va a haber una elección. Pero... ¿alguna vez te pusiste a pensar con qué criterios lo hacés? ¿Existen metodologías para tomar decisiones? ¿Algunas son mejores que otras? ¿Hay diferencias entre varones y mujeres a la hora de tomar decisiones?

Hoy queremos proponerte reflexionar acerca de la existencia de criterios o metodologías para la toma de decisiones (particularmente en las empresas) y su validez ante determinadas situaciones. Porque nos guste o no, existen "modelos" para tomar algunas decisiones, solo algunas...

¿Racionalidad o intuición?

Sucede que el cerebro y el corazón pelean por ganar una pulseada ante los dilemas de la vida. Hay personas que toman decisiones más "racionales", es decir, más analizadas y desde el cerebro, la matemática o la lógica; y otras personas más "impulsivas", que lo hacen desde las emociones, los intereses, o los mandatos, aunque por supuesto todos somos combinaciones de ambas.

Y en mi emprendimiento, ¿cómo hago para decidir más con el cerebro que con el corazón? Para eso, tenemos que empezar separando entre lo que puedo decidir y lo que es un dato externo de la realidad, incontrolable. Ejemplos de estos datos "macro" son las tendencias, la situación económica global y local, el valor del dólar, la inflación, la competitividad promedio de la industria en la que trabajo, el estado del tráfico hoy, etc... Todos estos datos son insumos para tomar decisiones que incluyen variables que sí podemos controlar. Y para eso... ¡hay que informarse!

Según el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC), Argentina es un país de 44 millones de habitantes, de los cuales, más del 98% de los mayores de 10 años de edad saben leer y escribir. No obstante, existe una especie de analfabetismo funcional, por el que resulta difícil interpretar y decidir en tu negocio en base a la sección económica del diario, solo por dar un ejemplo. Cuántas cajas instalar en un supermercado, cuántos vuelos tiene que programar una aerolínea según el destino, cuánto stock mantener, todo eso hoy por hoy está medido gracias a la "investigación operativa". Se trata de una disciplina que nació a partir de la segunda guerra mundial por la necesidad de optimizar los recursos escasos en los enfrentamientos bélicos y que por suerte progresó en áreas no militares con las revoluciones digitales y el big data . Lo que plantea es, por ejemplo, que se puede decidir el mínimo de cajas de un supermercado teniendo en cuenta el tiempo de espera del cliente sin que abandone la compra, y así maximizar la ganancia del negocio. La clave para poder hacerlo es tener datos para minimizar la incertidumbre, y así asignar ponderaciones y obtener resultados que podamos analizar.

En ese sentido, y tomando este modelo como base, lo que te sugerimos es que siempre tengas presente que para tomar mejores decisiones es recomendable leer, procesar la información, organizarla y racionalizarla. Es decir, eliminar al máximo posible los sesgos de "deseo" o "parcialidad" producto de tu propia subjetividad , algo fundamental para evitar contaminar las decisiones en base a lo que querés que pase o a lo que ves por el hecho de moverte en ciertos ambientes.

El dilema del prisionero:

"El dilema del prisionero" es un juego que te va a ayudar a tomar decisiones conscientes. Se plantea de la siguiente manera: dos personas son arrestadas como sospechosas de un crimen. Se les impide dialogar entre ellas, se las encierra en celdas separadas y se le ofrece a cada una el mismo trato. Si ambas confiesan el crimen, cada una va a la cárcel por 6 años. Si ninguna lo hace, se las encierra durante un año por cargos menores. Y si una contribuye con la justicia y la otra no, a la primera se la beneficia dejándola en libertad (una especie de "figura del arrepentido") y a la segunda se la encarcela durante 10 años por el crimen.

El dilema del prisionero es un gran ejercicio para plantearse la toma de decisiones.
El dilema del prisionero es un gran ejercicio para plantearse la toma de decisiones.

Recordá que las personas no pueden hacer acuerdos. Y respondé: si fueras una de ellas, ¿qué decisión tomarías? Pero por sobre todas las cosas, ¿cómo llegás a esa conclusión?

También podés poner tu decisión a prueba con este otro ejercicio:

Te propongo regalarte $500 ya, o bien tirar la moneda y ver: si sale cara, te quedás sin nada ($0), pero si sale ceca te llevás $1.000 en lugar de los $500 iniciales. ¿Qué harías? La matemática indica que la decisión es indistinta, porque $500 iniciales son equivalentes al valor esperado de la probabilidad del 50% de que salga cara más la probabilidad del otro 50% de que salga ceca (siempre y cuando la moneda no esté trucada). El cálculo para comparar sería 0,5 x 0 + 0,5 x 1000. Ahora si te ofrezco $700 en lugar de $500 iniciales, ¿qué eligirías?

Algunas claves para tomar decisiones

  • Registrá datos de la realidad que podrían impactar en tu negocio.
  • Describí escenarios posibles.
  • Elegí una variable numérica que describa esos escenarios.
  • Cuantificá las ganancias o pérdidas posibles de cada escenario.
  • Asignale probabilidades de ocurrencia a cada escenario (en base a datos técnicos, históricos o proyecciones de especialistas. También podés sumar un análisis crítico que solo podés generar...¡leyendo y leyendo!).
  • Ponderá multiplicando las probabilidades de ocurrencia por las ganancias y las pérdidas, así generás un valor esperado final.
  • Tomá una decisión basándote en una mirada integral del problema, teniendo en cuenta el resultado de este ejercicio y otros factores tales como el riesgo a asumir, el deseo, la intuición y las convicciones, sin perder de vista los posibles sesgos.
  • Consultá el procedimiento con una persona honesta y optimista y, después, con otra honesta y pesimista".

¿Vos cómo solés tomar decisiones? ¿Guiándote con el corazón o ponderando variables e indicadores? Ambas opciones son válidas, y quizás la clave está en aunar las dos cosas: una vez que hayas llenado tu cabeza de datos valiosos quizás podés dejar que tu intuición te guíe. Lo importante, como bien dice Julieta, es estar correctamente informado.

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