En Acassuso: una casa chorizo reformada, que se adapta al estilo de vida de su dueña

Crédito: Magalí Saberian. Producción de Flor Vicente Lago.
Soledad Avaca Cuenca
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2 de septiembre de 2019  • 15:07

A esta casa en Acassuso llegaron después de buscar más de dos años sin suerte. Y fue un sí rotundo apenas cruzaron la puerta de entrada. Sofi Pisani, que es decoradora, enseguida se enamoró de sus ambientes amplios, sus techos altos y esa onda playera que le da la pinotea blanca. Hoy, con nueve meses de embarazo, les queda poco tiempo acá. Pero la vivieron a pleno y la hicieron suya con el mix de estilos que los une: ella, minimalista, y él, amante de lo retro. La dueña anterior se encargó de la reforma más grande: transformó la cocina en el dormitorio principal y generó un sector social sin límites, conectado con la galería que tanto habla de la casa original. Ellos techaron ese sector para disfrutarlo aun con lluvia y destaparon la madera natural de las aberturas que estaban pintadas de verde. En cuanto a deco, Sofi prefiere espacios en constante transformación, con muebles que entran y salen y se adaptan a las necesidades del momento: "Soy inquieta y súper desprendida de lo material. ¡Mi marido no entiende cómo de golpe desaparecen las cosas!", se ríe. Ahora, está detrás de su próximo refugio para empezar su historia como papás.

En el perchero, manta tejida (Gutiérrez Deco). Sobre la pared, un dúo de cuadros: "los hizo mi hermana con un texto que escribió y leyó en la ceremonia de nuestro casamiento. Habla del amor, la unión y el encuentro". Su perro, Junior, junto a una maceta (rakau) con una planta de interior (La jardine
En el perchero, manta tejida (Gutiérrez Deco). Sobre la pared, un dúo de cuadros: "los hizo mi hermana con un texto que escribió y leyó en la ceremonia de nuestro casamiento. Habla del amor, la unión y el encuentro". Su perro, Junior, junto a una maceta (rakau) con una planta de interior (La jardine Crédito: Magalí Saberian. Producción de Flor Vicente Lago.

El living

Como buena decoradora, a Sofi le encanta generar ambientes que sigan las tendencias del diseño, pero con su toque personal. En este sector, lo nuevo y lo viejo se mezclan naturalmente. El living lo armó con un sillón blanco de 2,50 m, una mesa ratona de petiribí (todo, Criterio) que decoró con libros y terrarios (Escuela Botánica), un espejo circular (Buldrini) y manta (Gutiérrez Deco) y almohadones a tono con la alfombra a rayas (RUGit).

Crédito: Magalí Saberian. Producción de Flor Vicente Lago.

La perlita es el silloncito antiguo con tapizado verde que viajó con ella en lancha colectiva, desde el Delta de Tigre: "Lo traje de la casa de mi abuela paterna. Cuando llegamos a la estación fluvial, me senté para cuidarlo, mientras mi marido buscaba el auto. ¡Una imagen muy graciosa!". A un lado del sillón, tocadiscos y parlante vintage heredados con un cajón lleno de vinilos, que compran sobre todo cuando viajan. "La música siempre está presente entre nosotros -cuenta Sofi-. Con el embarazo, hicimos una playlist para el momento del parto".

Crédito: Magalí Saberian. Producción de Flor Vicente Lago.

Escritorio

A continuación del living, la dueña de casa generó su espacio de trabajo con un escritorio hecho con caballetes de madera y tapa de vidrio: "Lo tengo desde hace mil, pero ¡ya lo cambiaría!". Acá, organiza su agenda del día cuando no está haciendo giras de trabajo con su marca de deco Criterio ( @somoscriterio en Instagram), que nació hace un año y medio. Contra la pared opuesta, agregó una cómoda antigua para guardar la ropa del bebé. "Soy muy TOC del orden y sé que en unos meses voy a tener que soltar este tema, pero siento que vivir en una casa ordenada te cambia un montón. ¡Encima acá está todo a la vista!". Completan la escena una planta bien verde (La Jardinera Fiel) en maceta de cemento con pie de madera (Rakau) y una sillita matera, heredada.

La cocina

Crédito: Magalí Saberian. Producción de Flor Vicente Lago.

"Vivíamos en un PH mini que medía lo mismo que esta cocina, así que nos parece súper cómoda", cuenta Sofi. Además, tiene un encanto especial con un horno industrial antiguo, mesada de madera, azulejos blancos con junta negra, barral de hierro y aberturas originales con vista al verde. Algo así como un combo con sabor a hogar. "Acá le conté a Agus que estaba embarazada, en pleno enero. Fue un momento íntimo, de los dos, ¡aunque enseguida empezamos a compartir la noticia!". Los primeros tres meses de embarazo, su marido se ocupó de cocinar. Ahora que se ocupa ella, él dice que de lunes a miércoles es vegetariano, "porque a partir del jueves, que sale con los amigos, ¡se vuelve carnívoro!".

Crédito: Magalí Saberian. Producción de Flor Vicente Lago.

La reforma

Originalmente, este ambiente era un dormitorio. Hoy, como cocina, da la bienvenida a la casa. Ellos colocaron los azulejos, le agregaron rueditas al horno para simplificar la limpieza y renovaron la mesada de madera con laca para protegerla: "Es lo único que cambiaría, porque es poco guerrera", asegura Sofi.

Crédito: Magalí Saberian. Producción de Flor Vicente Lago.

Con la obra, además, sumaron una parrilla: "Nos pareció clave linkearla a la cocina, porque en el PH la teníamos en la terraza y era cero práctico". De este sector, rescata justamente la practicidad: "Es súper cómoda a nivel circulación y distribución. Todo queda a mano". Además, es uno de los rincones más vividos de la casa, con una mesa prestada que nunca se fue, porque resultó ideal por su forma y tamaño.

Sector privado

Crédito: Magalí Saberian. Producción de Flor Vicente Lago.

Con vista a un muro verde, el cuarto con baño y vestidor es súper amplio y luminoso. Para este sector, eligieron muebles antiguos de herencia familiar: cómoda, mesas de luz y baúl a los pies de la cama. En esa pared, una foto de la luna capturada por un fotógrafo americano, amigo de su madrina Ale: Sofi la mandó a enmarcar y le dio protagonismo en el espacio. "Si bien la casa tiene ambientes integrados, el dormitorio es súper privado. Cuando vienen amigos de Agus, cierro la puerta y tengo un espacio enorme para moverme y estar desconectada". Según cuenta, los dos son muy amigueros y les encanta recibir visitas: ella prepara todos los detalles, él prende la parrilla y la galería rápidamente se convierte en un ambiente más. "Abrís las puertas y la casa se agranda, literalmente". Con la reforma, techaron ese espacio exterior con una placa de policarbonato para disfrutarla también con lluvia. "Han venido 15 amigas a comer; pongo la mesa afuera con un tablón y recibo a todas, tipo Mirtha Legrand", se ríe. El día de la mudanza decidieron organizar una especie de open house: entraban y salían amigos para abrir cajas, desembalar, colgar estantes y hasta traer flores como buen augurio. "Como soy yo, ese primer día ya estaba todo listo, ¡hasta la ropa en los placares!".

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