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Cor@zones

En el cole. Sus hijos se hicieron amigos y ellos fueron por un vínculo más fuerte

Señorita Heart
(0)
23 de agosto de 2019  • 00:19

Jamás imaginaron que a ellos les sucedería. Pero la rutina escolar, las horas de juegos que sus hijos compartían y el vínculo de amistad que los chicos supieron construir los fue acercando cada vez más. Mensajes por tareas escolares en un grupo de Whatsapp de padres, la organización del pool escolar cuando llegó el momento de la primaria y eventos que el colegio organizaba: todo era la excusa perfecta para verse, intercambiar miradas cómplices y saber, en su interior, que algo que no podían explicar les estaba pasando.

"Nos vimos por primera vez en una reunión de padres. Y resultó que vivíamos a la vuelta. No hubo ningún chispazo ni nada al principio, solo buena onda y hasta ahí. Pero a medida que nos fuimos conociendo, empezamos a darnos cuenta que teníamos mucho en común. Vidas parecidas, gustos parecidos. La historia en sí empezó como para matar el aburrimiento por whatsapp, con comentarios en doble sentido y la intención de medir la respuesta del otro para ver quién claudicaba antes. Y notamos que había una cierta química, que se hablaba en el mismo idioma y con los mismos códigos. Y los comentarios que siempre se dirigían hacia el mismo lugar empezaron a subir de tono exponencialmente", recuerda Esteban (42).

Lo que había empezado como un juego se tornó en algo diario que crecía con cada palabra que intercambiaban. Charlas "picantes", temas de sexo en general y mucho intercambio en doble sentido. Carolina (47) quizás pensaba que Esteban estaba hablando en broma. Pero él estaba tanteando el terreno y ella siempre redoblaba la apuesta.

Hasta que un mediodía Esteban decidió averiguar si lo que él sentía, era correspondido por ella. "Decidí jugármela. No tenía idea todo lo que podía venir después. Solo quería un beso, quería probar que todo lo que hablábamos se podía transformar en algo físico y que no era nada más para pasar el tiempo". La citó a unas cuadras de su casa. Allí se vieron. Ella accedió sin problema. "La verdad no tenía idea que le iba a dar un beso, o que me iba a animar. Y, hablando, me animé. Fue genial, fue muy intenso. Fue como volver a ser adolescente".

Ese beso marcó un antes y un después en la relación. Lo modificó todo. Para él y para ella. Hablaban por Whatsapp prácticamente todo el día, todos los días. Pasaban horas entregados a la alegría se saberse en línea. Y cuando se veían, era como estar en el paraíso. "Yo sentía que después de vernos el día era más lindo, el clima mejoraba, salía el sol, la temperatura era perfecta y el olor en el aire era más rico". Y no pasó mucho tiempo hasta que los sentimientos empezaron a aflorar. Se dedicaban canciones, se pensaban el uno al otro y ansiaban con estar juntos.

La esposa de Esteban y el marido de Carolina no tenían que sospechar ni el más mínimo movimiento. Por eso, habían acordado verse en la casa de ella, cuando reinaba el silencio y la complicidad de la soledad. Aunque también salieron en algunas ocasiones y hasta compartieron algún recital juntos.

"Finalmente le dije que la amaba y que estaba enamorado de ella. Volví a tener 15 años ese día, en ese momento. Y de estar enamorado a que se haya transformado en el amor de mi vida pasó nada. Pero también fue en esos meses que empecé a ver que todo era peligroso. No porque nos descubrieran. Sino por pensar cómo podía afectar lo nuestro a nuestras familias y entorno. Pero igual seguimos. Lo que sentíamos era más fuerte que los miedos".

Impulso desmedido

Pasó un año y Carolina decidió que era momento de juntar valor. Habló con su marido y acordaron separarse. "Nunca me quedó claro si lo hizo por mí o lo hizo por ella. Cuando le pregunto, la respuesta varía de acuerdo al humor del momento. Ella dice que era para estar bien".

Siguieron con su amorío. Ella estaba separada y, lógicamente tenía más libertad. Mientras, a Esteban un sentimiento de culpa lo invadía y no lo dejaba actuar con claridad. "Yo sentía la necesidad de estar con ella pero me costaba separarme. No es que no quisiera, no podía. Finalmente lo hice, y por un tiempo, un momento, estuvimos bien. Seguíamos ocultándonos pero fue distinto en ese momento. No duró mucho, yo volví a mi casa. No sé el motivo por el que regresé. Pensé que podía manejar las dos situaciones y era obvio que no. Ahí empezaron nuestras peleas con Carolina, más que peleas eran guerras tremendas. Ella tenía razón en estar así, aunque yo trataba de explicarme o hacerle ver mi punto de vista. En mis pensamientos siempre quise lo mismo, estar con ella. Y odiaba no poder concretarlo".

Hasta que sucedió lo inevitable. La esposa de Esteban se enteró del asunto y muchos sufireron. "La primera reacción fue querer separarse. Porque mi esposa y Carolina tenían una buena relación. No podía creer que justamente me había involucrado con ella. No sé si realmente me perdonó. Las cosas siguieron más o menos entre nosotros, pero algo se había roto lógicamente. No me fui de casa, no me podía ir a ningún lado. Dejé pasar el tiempo, empecé a buscarme un departamento para mudarme solo. Y el tiempo pasaba y pasaba. Fui un gil realmente".

Esteban estaba desesperado, quería remendar lo que había hecho. Y, en un impulso de honestidad, decidió que era el momento de empezar a "ir de frente" con todos. "Se me ocurrió decirle al ex marido de Carolina, con quien salíamos de vez en cuando en grupo o a jugar al fútbol, todo lo que había pasado con su ex. Todo terminó en lo que yo pensaba que iba a terminar: todos enojados conmigo, obviamente. Nadie me hablaba ni me quería ver".

Pasó el tiempo. Esteban y su esposa entiendieron que tenían que separarse. Él finalmente se mudó a un departamento que se está armando, de a poco. "Trato de que Carolina pueda ver que cambié todo para que podamos estar juntos. Ella lamentablemente ya no me cree mucho después de tantos amagues. Yo no sé que va a pasar, la esperanza no la pierdo aunque el panorama esté difícil".

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