En defensa del formato CD: porque nada (ni nadie) es eterno

Alfredo Rosso
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2 de noviembre de 2013  

La posibilidad de la desaparición del formato físico de la música es algo triste, por varios motivos. Primero porque se rompe el concepto de una obra discográfica, como algo completo, como una unidad. Se pierde la posibilidad de apreciar, de una manera reflexiva y con todos los elementos literalmente en la mano (música, arte de tapa, letras) un trabajo que tiene una unidad estética, conceptual, que ocupa un lugar concreto en tiempo y espacio. Esto que es verdad para la música de rock, lo es mucho más para una obra clásica, digamos una ópera. ¿Se imaginan tratando de escuchar arias en Spotify o Napster? ¿Buscando desesperadamente un libreto de "Rigoletto" en iTunes? ¿Y en el jazz? ¿Te subís a la Nube para escuchar una versión de 20 minutos de "My favourite things", de John Coltrane? ¿Y cuál versión, porque en general nunca se especifica?

Muchas veces, en la música que las radios tienen ahora en su disco rígido vos querés pasar la versión original, pongamos por caso, de "Smoke on the water", de Deep Purple, la de "Machine Head", y de repente sale una versión en vivo sin saberse su origen ni la formación de la banda que la interpretó. Lo mirás al operador y en su rostro se lee: "Y? qué querés? Acá no dice nada sobre qué versión es ésta". Por otra parte, las famosas "nubes" de música alejan el control de la obra del usuario y la disponibilidad o no de ese material musical pasa a ser prerrogativa de los dueños o administradores de esa "nube", y no del oyente. Y algún día pueden negarte el acceso.

El formato físico permitía una transmisión de la cultura mucho más eficiente. Compartías un vinilo, un casete o un CD. "Fijate en el tema 4, es fantástico"; "Mirá la tapa de ese disco de King Crimson. La música es un buen reflejo de ella?" Prestabas un disco, intercambiabas discos. Los llevabas con vos de aquí para allá. Te juntabas con gente para oírlos. Ahora, ¿qué vas a hacer? "Chicos, vengan a casa a comer, que después nos subimos a la Nube a escuchar MP3..." Nah. El vinilo estuvo bien para su época. Es cierto: el sonido es más "cálido" que el del CD, pero, a su vez, te limita a escucharlo en un lugar estático. Y a mí me gusta escuchar música en casa, pero también caminando por la calle, en la bici, en un auto, en el bondi, en la playa... Entonces, para mí, el CD es ideal porque te da la mejor fidelidad posible en un formato conveniente, retiene la parte de arte de tapa (convengamos que reducida y no tan atractiva como el vinilo) y permite una mejor información en términos de letras. Y para los que dicen que el CD no es eterno, les respondo: nada es eterno. Nosotros tampoco. Pero yo tengo CD que tienen más de 15 años y están perfectos.

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