En el jardín, un mundo de colores y dulce aroma

Pastos, cañas y... una huerta propia
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8 de diciembre de 2001  

Los pastos y las cañas constituyen un centro de atención importante. Este año se comercializa una nueva especie que se denomina caña negra. Tiene varas muy finas y es del tono que le da su nombre. Otras especies son la enana de bambú y la tacuara. Una sugerencia útil: plantarlas en recipientes ya que son invasoras.

También hace pocos años se utilizaron gramíneas. Dentro de ellas se encuentran las variedades de pasto, algunos son coloridos y sus espigas se mueven con el viento.

"Es increíble, pero varios de ellos crecen naturalmente en la Patagonia y en el Norte. Sin embargo, las semillas que se vendían, como las de paspalum, miscantus y penisetum, provenían de los Estados Unidos. Otorgan un interesante aspecto decontracté. Otra de las especies que se usa es nuestra planta madre, la cortadera. En realidad fue recuperada por los ingleses y se llama cortaderia. Es grande y tiene espigas similares a plumeros de tonalidades ocres. Es común verla en los bosques de las ciudades costeras y en la pampa.

Para los que tienen alma de agricultores, una buena noticia: es posible tener una huerta en la ciudad. Incluso un balcón francés es apropiado, ya que basta con los centímetros de tierra que ofrece una maceta jardinera. Según los especialistas, si el espacio es reducido, las aromáticas son las más indicadas. ¿Cuáles? Por ejemplo, el perejil (muy fácil de cuidar), el romero (hay una nueva especie colgante), la salvia, el tomillo, el orégano y la menta, entre otros. Para los que cuenten con un poco más de espacio y tierra, pueden pensar en otro tipo de cultivos como papa, cebolla, batata, tomate, morrón y hasta las deliciosas frutillas.

Ya no existen las excusas para no alimentarse rico y sano.

La autora de esta columna es la paisajista Cristina Le Mehauté.

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