En Miami. Es argentina, montó un emprendimiento de tortas y triunfa con sus creaciones

Jimena Barrionuevo
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23 de julio de 2020  • 15:59

Siempre había sentido una especial atracción por la cocina, el aroma del bizcochuelo recién horneado y el sabor a lo preparado con amor. Y ese fin de semana quiso poner en práctica su pasión y decidió que le haría la torta para su mejor amigo, que cumplía años. "El proceso fue un desastre. Después de ver varios videos, terminé de decorar la torta y había quedado sinceramente espantosa. Así que la desnudé y comencé de nuevo. Pero, una vez reunidos, cuando llegó el momento de comer la torta, todos nos dimos cuenta que el sabor era delicioso. Fue entonces cuando todo comenzó. Asumí el desafío y me propuse perfeccionar la cocción y la decoración de una torta".

Micaela Kupferman (25) nació en la Argentina pero a los siete años se mudó a Miami, Estados Unidos, donde se radicó cuando su familia decidió asentarse allí por trabajo. Desde joven siempre le gustó hornear pero era algo que hacía como hobbie. El amor por la pastelería creció de la mano de su abuela. "Cuando era chica, pasaba mucho tiempo mirando a mi abuela en la cocina. Ella hacía muchos platos sabrosos: desde ñoquis hasta pizza, pero lo que realmente me interesó fueron los postres y dulces. Supongo que ahí es donde creció mi interés por la repostería. Mis recetas ahora no son las mismas que ella haría, pero siempre trato de incorporar algunos de los sabores y técnicas que utilizaba".

Y fue en el cumpleaños de su amigo que decidió seguir su instinto y animarse a crear su propio emprendimiento de pastelería, al que llamó Kupfcakes. A la distancia, reconoce que aprovechó todas y cada una de las oportunidades que se le presentaron para hornear: cumpleaños, vacaciones, baby shower o el Día de la Madre, entre otros. "Si hay algo que aprendí, es que la práctica hace la perfección. Entré en la cocina y probé diferentes recetas, diferentes sabores, diferentes técnicas, diferentes diseños hasta que finalmente encontré mis especialidades. Kupfcakes no sucedió de la noche a la mañana. Fallé mucho y luego investigué mucho para corregir mis errores y aprender de ellos. Hasta el día de hoy, todavía estoy aprendiendo todos los días. Con cada torta que hago, aprendo algo nuevo. ¡Lento pero seguro, así es el camino que transito!".

Primeros pasos

El comienzo no fue fácil, pero Micaela asegura que tiene la fortuna de poder hacer lo que le gusta. Al principio, preparar una torta le llevaba varios días y era realmente agotador. "La gente ve una torta y no entiende el arduo trabajo que lleva. Hay compras de ingredientes, preparación, horneado, cocina, decoración y mucho más". Pero ella se mantenía fiel a su deseo mientras trabajaba a tiempo completo en una oficina y, cuando llegaba a casa, se dedicaba de lleno a su proyecto.

Fueron muchas noches y madrugadas sin dormir. Tuvo que dividir la cocción en varios días, y aún así mantener la línea de tiempo lo suficientemente corta como para que la torta estuviera fresca para el día del evento. Con el paso del tiempo, comenzó a acostumbrarse a la dinámica de trabajo. Y, ahora, luego de un año de práctica, confiesa que puede hacer una torta en menos de la mitad del tiempo que le llevaba al comienzo.

Micaela ofrece tortas personalizadas que se adaptan al cliente. "Cuando recibo una solicitud de preparación, trabajo con el cliente para decidir los sabores y diseños correctos. ¡Amo lo que hago, y mi objetivo es hacer que el cliente y sus seres queridos también amen lo que yo hago! Y me di cuenta de que había empezado a progresar cuando los pedidos venían por gente que no conocía. Al principio mi clientela se basaba en amigos o conocidos. Pero luego se empezó a correr el boca en boca y la gente comenzó a probar mis tortas en eventos. Fue un reconocimiento muy impactante para mí".

Trabaja sola en la cocina de su casa, que adaptó a las necesidades del trabajo. Compra todos los materiales, prepara las cantidades que va a usar, cocina, decora, limpia. Además, maneja su Instagram y tiene contacto directo con los seguidores. "Irónicamente, esa primera torta fue un bizcochuelo de vainilla con Nutella. Tenía un gusto exquisito pero estéticamente no generaba nada. Hoy en día, tras mucho perfeccionamiento, terminó siendo uno de los sabores más reclamados".

Los consejos de Micaela

  • Al comienzo, nunca rechazar un pedido. "De cada pedido y contacto con el cliente se aprende algo. Por ejemplo, si esa torta que me pidieron es para un evento de 20 personas, ahí ya tenemos 20 posibles clientes en el futuro".
  • Aceptar que no va a salir todo perfecto de un día para el otro. "Con tiempo y con mucha práctica, vas aprendiendo y vas perfeccionando todo. Cuando empecé, no tenía ningún pedido entonces hacia tortas para cualquier cumple o cualquier evento familiar o de amigos. Esas fueron las tortas con las que pude ensayar, equivocarme y aprender".
  • Sacar fotos a todo lo que uno haga, sea lindo o feo. "Llevar un registro fotográfico permite evaluar la evolución y el crecimiento de lo que uno hace".

En números

Entre 50 y 60 dólares vale cada torta.

Un promedio de 10 tortas vende Micaela por mes.

Con 15 días de anticipación se deben realizar los pedidos.

1.400 seguidores tiene en Instagram @kupfcakes

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