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Coronavirus en la Argentina

En Villa Urquiza. "Tuve dengue durante la cuarentena y esto es lo que aprendí"

Daniela Chueke Perles
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7 de mayo de 2020  • 00:17

Mica tiene 21 años, estudia Marketing en UADE y trabaja en una agencia de marketing digital, manejando las cuentas de sus clientes en las redes sociales. El 19 de marzo terminaba de subir un video en la cuenta de una compañía de salud en su canal de IGTV. Ese video era una pieza de comunicación dedicada a informar acerca del dengue y las conductas recomendadas por los especialistas para prevenirlo.

Ese día empezaba también el primer aislamiento social, preventivo y obligatorio, "una medida excepcional que el Gobierno nacional adopta en un contexto crítico. Con el fin de proteger la salud pública, todas las personas que habitan en el país o se encuentren en él en forma temporaria deberán permanecer en sus domicilios habituales o en donde se encontraban a las 00:00 horas del día 20 de marzo de 2020".

Había vuelto de viaje hacía más de un mes.
Había vuelto de viaje hacía más de un mes. Crédito: Gentileza

Ese día sentiría por primera vez en su vida un dolor desconocido en todo el cuerpo. Se iba a ir a dormir temprano, con la sensación de no poder moverse, con un cansancio extremo y la angustia de no entender qué le estaba pasando. ¿Sería un malestar producto del miedo por el coronavirus, del que pensó que no tenía que preocuparse porque había regresado de viaje hacía mucho más de las dos semanas de cuarentena recomendadas para descartar el contagio? ¿Por qué se sentía tan cansada? Se durmió pensando que tal vez todo lo que necesitaba era un sueño reparador. Al día siguiente, comenzado el aislamiento, con toda su familia en casa -mamá, papá, hermano y su perro Wilmar, que no paraba de dar saltos, tan contento por la presencia de todos ese día- descubrió que tenía unas extrañas ronchas en la cara, en los brazos y en el cuello.

Además de fiebre y un dolor en el cuerpo que era muy diferente del que había sentido otras veces después de alguna clase de baile. Este era insoportable, se había instalado en la espalda y no tenía ni fuerzas para levantarse a desayunar, ni siquiera para ir al baño.

Muchas ronchas y un dolor inexplicable

Ronchas en la cara, en el cuello y en los brazos.
Ronchas en la cara, en el cuello y en los brazos. Crédito: Gentileza

Le contó a su mamá y decidieron llamar al médico de emergencias a domicilio. Cuando este la vio le recomendó que fuera a un instituto de guardia para que le hicieran estudios para diagnósticos. Era posible que tuviese dengue. ¿Dengue? ¿Cómo? ¡Si nunca me picó un mosquito, o no me dí cuenta, y tampoco vengo de viaje! ¿Dengue acá en Buenos Aires, en mi propia casa?

Sí, le explicó el médico. Hay muchísimos casos en la ciudad - al día de hoy ya hay casi 6000 personas infectadas por el mosquito- . "Todos tus síntomas apuntan a que tal vez te hayas contagiado sin darte cuenta. Pero hay que confirmarlo con estudios de laboratorio. Igual te tengo una buena noticia: no parece que tengas la Covid-19", le aclaró.

Le indicó que tomara paracetamol para calmar los dolores y mucha agua. Después de consultar con los especialistas, el derrotero hasta dar con la confirmación de la enfermedad duró un mes entero. No había reactivos para testear el contagio: "Fui al IADT, donde primero me tomaron la fiebre por protocolo para descartar coronavirus. Me senté en la sala de espera mientras mi mamá hacía todo el papeleo. La médica que me atendió me dijo que podía llegar a ser dengue pero que no tenían los reactivos en ningún hospital, ni siquiera en el Tornú, adonde también me llevaron mis padres. Entonces me tenían que hacer análisis de sangre para ir viendo los parámetros que van midiendo tu estado general. Fui cuatro veces más: un jueves, al martes siguiente, luego el otro jueves y finalmente los lunes, martes, jueves y lunes siguientes para que me sacaran sangre. La última vez, sí tenían los reactivos y me hicieron los estudios, pero los resultados me los dieron a los veinte días. Ahora tengo que ver a un infectólogo, pero como ya me curé, no sé si ponerme en riesgo yendo a un consultorio en medio de la pandemia", relata Mica.

Mica vive en el barrio de Villa Urquiza, en la cuadra donde también se contagiaron 5 vecinos. Ellos se pusieron en contacto con las autoridades de la ciudad para pedir la fumigación de una casa abandonada que posiblemente fuera el foco de reproducción de los mosquitos aedes esypti transmisores del dengue. Después de varios reclamos, el gobierno inspeccionó y fumigó la zona.

Fumigaron la cuadra

El Gobierno porteño, sin embargo, informa a la población desde todas sus vías de comunicación oficial en que la única manera de combatir el mosquito es evitando el agua acumulada en cacharros y charcos que puedan quedar al aire libre. A finales de 2019, las autoridades ya sabían que 2020 sería un año de epidemia de dengue. Pero no se sabía que llegaría la Covid-19 a disputarle el puesto: una pandemia mundial resulta más preocupante que una epidemia. Si uno entra a la página del GCBA encontrará un botón dedicada especialmente a informar sobre coronavirus pero el acceso a la información sobre el dengue será más dificultoso.

Según explica Julián Antman, gerente operativo de Epidemiología del ministerio de Salud de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, la información se releva día a día: "Se viene realizando el monitoreo sistemático en forma diaria y la presentación semanal de la situación barrio por barrio, casos por casos. Acerca de lo que pasó puntualmente en Villa Urquiza es lo que pasó en cada uno de los barrios de la CABA: hay vectores en toda la ciudad (monitoreados también por la propia Ciudad a través de un convenio con la UBA). En el mes de enero comenzaron a llegar personas infectadas de países limítrofes donde hay muchos casos, todo el año. Estas personas llegaban sin síntomas y a los 3 días comenzaban con éstos. Las picaron mosquitos que estaban en la Ciudad y éstos luego picaron a otras personas. Y así comenzó la transmisión".

En cuanto a la prevención, señala que es errónea la idea que muchos vecinos tienen acerca de la importancia y efectividad de la fumigación. Esto solo mata los mosquitos pero no evita su reproducción ni su propagación, con lo cual la transmisión de la enfermedad continúa siendo posible. El gran remedio es la participación activa de la comunidad: la limpieza e higienización constante para evitar depósitos de criaderos de aedes egipty. "Esto ocurre en todos los barrios donde hubo conglomerados de casos. Se realizan las acciones de prevención y control pero es necesaria la participación activa de todas las personas y el conocimiento de las formas de contagio y, sobre todo, de dónde y porqué se cría el mosquito y las limitaciones de la fumigación: por mas que se hagan -como se hicieron- no alcanza si no se eliminan los criaderos de las casas", apunta Antman.

El desconocimiento acerca de la enfermedad es lo primero que Mica responde cuando le preguntamos qué fue lo que aprendió de esta experiencia. "Yo no tenía idea de que era algo que me podía pasar a mí. Era algo lejano, que pasa en otra parte hasta que me pasó y lo sufrí en carne propia", señala. "Les contaba a mis amigas y me preguntanba qué tratmiento iba a hacer. Y la verdad es que no hay nada. Es paracetalmol y cuidarte de que no te pique otra vez, porque ahí si puede ser más peligroso".

La incertidumbre hasta tener la confirmación del diagnostico no fue lo peor. El seguimiento de los médicos, el reposo, la hidratación y los analgésicos ayudaron a pasar la semana de mayor expresión de los síntomas de la enfermedad. Ahora queda saber cuál fue el serotipo y cuidarse de un nuevo contagio que, según explica la medicina, puede resultar de mayor gravedad.

¿Qué fue lo más difícil? No poder estar con las amigas ni con el novio que no podían visitarla por el aislamiento obligatorio. Tampoco contó con los mimos a distancia de sus abuelos: "Decidimos no contarles hasta que me recuperara para no preocuparlos y no darles una angustia mayor a la del miedo al coronavirus. Por suerte, sí estuvo la familia y Wilmar que no se movió ni un minuto de al lado de Mica.

Esto es lo que aprendí

Por la cuarentena tuvo que pasar el malestar lejos de su novio y de sus amigas. Fue una de las partes más difíciles, pero ya pasó.
Por la cuarentena tuvo que pasar el malestar lejos de su novio y de sus amigas. Fue una de las partes más difíciles, pero ya pasó. Crédito: Gentileza

De trabajar de postear en redes piezas de promoción de la salud. MIca ahora se convirtió en especialista en carne propia. Puede contar lo que tiene que contar con la autoridad de quien lo vivió.

1. Es necesario tomar consciencia aunque sea algo que te parece lejano. "Estamos todos hablando del coronavirus pero hay que dar más información sobre esta enfermedad que también está presente, dice Mica" que ahora no pasa un minuto sin repelente y se toma en serio la presencia de un mosquito.

2. Si tuviste una vez dengue, te tenés que cuidar todavía más. "Hay 4 serotipos de dengue. La infección por un serotipo produce inmunidad permanente contra la reinfección por ese serotipo. La infección sucesiva con dos serotipos diferentes es un factor de riesgo para desarrollar las formas graves de la enfermedad", según la Organización Panamericana de la Salud.

4. Hay 3 tipos de dengue que se identifican por sus síntomas: Dengue sin signos de alarma (se confirma por fiebre y por presencia de casos similares en el entorno); Dengue con signos de alarma (dolor abdominal intenso y continuo, vómito persistente, acumulación de líquidos, sangrado de mucosas, alteración del estado de conciencia y otros indicadores); Dengue grave (dificultad respiratoria, sangrado, acumulación de líquido, afecciones al hígado, cerebro, corazón u otros órganos), de acuerdo a lo expresado por la OPS.

3. La situación de aislamiento obligatorio termina siendo favorable para la recuperación. "Pude seguir las clases de la facultad y trabajar a distancia, salvo durante los días en que me sentí muy mal. Y lo bueno es que mi familia estaba en casa acompañándome".

5. El mosquito suele picar a la mañana y al atardecer, debajo de las rodillas, en mayor medida . Ese "tip" se lo pasó a Mica la doctora que la atendió. Sin embargo lo importante, es estar protegido con repelentes y una higiene adecuada de los ambientes durante todo el día.

6. No hay tratamiento para los casos leves; los graves requieren internación. "El dengue requiere abordarse como una única enfermedad con presentaciones clínicas diferentes que van de estados benignos hasta evolución clínica severa y desenlaces que causan la muertes", explica la OPS.

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