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Bestiario

Engaño. Volvió a su casa con una nota en su collar que develó su doble vida

Jimena Barrionuevo
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10 de junio de 2020  • 00:03

Nilo es un dulce gato que Héctor Morales adoptó cuando era tan solo un cachorro de pocos días de vida. Había nacido en la calle y Morales le ofreció un techo seguro. Al poco tiempo, aunque la convivencia marchaba sin inconvenientes, Morales descubrió que Nilo tenía un deseo irrefrenable por salir a dar paseos por el barrio.

Aunque lo inquietaba un poco, el joven decidió darle libertad a Nilo para que pudiera hacer algunas salidas. Sabía que no iba lejos y que siempre regresaba sano y salvo. Sin embargo, a medida que Nilo creció, también se volvió más audaz.

Así, en poco tiempo, sus aventuras por la tarde comenzaron a hacerse cada vez más extensas, hasta que llegó un momento en que pasaron varios días sin Nilo a la vista. Inicialmente, Morales se preocupó y pensó que, quizás, su gato estuviera perdido y desesperado en algún lugar. Pero también tenía una certeza que le había dado las anteriores salidas del gato: Nilo siempre regresaba al hogar muy tranquilo, limpio y más gordo. Algo estaba pasando. Y Morales pronto descubrió, una tarde cuando Nilo regresó a casa, que tenía una nota en su collar.

Y resultó que Nilo no era tan aventurero después de todo. O sí. El gato había estado llevando una doble vida. E incluso tenía un alias. "Somos la otra familia de Angelo", decía la nota. "Cuando no está en tu casa, está en la nuestra".

Morales estaba conmocionado, y sí, se sintió un poco traicionado. Nilo lo había estado engañando. "Cuando lo pensé en frío, me sentí agradecido de que otra familia se preocupara por él e incluso le diera un nombre", dijo Morales.

Después de unos días, Nilo estaba listo para salir nuevamente. Entonces, Morales decidió escribir una nota a la otra familia para generar un intercambio. "¿Me puedes dar tu número?", escribió, con la intención extra de informar al otro si alguna vez estaban de vacaciones. "PD: Nilo comió atún antes de irse".

Desde entonces, las segundas cenas secretas de Nilo (o, más bien, Angelo) ya dejaron de ser un misterio para los humanos, pero la doble ayuda del afecto continuará. "Los gatos deciden a quién aman", dijo Morales. "Si los amamos, no podemos negarles eso".

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