srcset

Cor@zones

Entre el amor y la familia: se enamoró de quien no correspondía y debió elegir

Señorita Heart
(0)
27 de marzo de 2020  • 15:55

Lo conoció allá por el año 2001, en tiempos de otros apocalipsis que no fueron. Su prima tenía una historia con él, aunque poco seria, que no traspasaba los besos. A Josefina le caía muy mal aquel chico, le parecía que era bastante cargoso, y que se acercaba indebidamente. Por supuesto, ella no quería saber nada.

La vida, sin embargo, tiene sus vueltas extrañas y, por cierto, muy inesperadas para Jose, que no tenía en sus planes enamorarse de Martín. Todo sucedió después de que su prima terminara con aquel romance que no la conducía hacia ningún camino certero. Por aquellos días, casi sin notarlo, Josefina y Martín comenzaron a frecuentarse más seguido y entre ellos nació una gran amistad. ¡Qué bellas aquellas tardes compartidas! ¡Cuánta magia emerge cuando previo al amor se forja un vínculo sólido fraternal!

Y, sin embargo, aquel nuevo sendero se presentó espinoso. Cuando su relación de amigos se intensificó, las voces más cercanas se hicieron oír hirientes: "Toda la situación generó mucho rechazo en mi familia, quienes, sin más, me señalaron como la tercera en discordia... ¡de una historieta de tres meses! Lo más insólito es que mi prima, que enseguida se puso de novia con un amigo de él, se lo tomó súper bien. Con ella no tuve ningún conflicto, sino con los adultos mayores, incluyendo a mis tías conservadoras", recuerda.

Entre la familia y el amor

La amistad entre Josefina y Martín creció fuerte, pero lo que debía ser pura alegría se vio empañado por un manto de críticas y rechazo que dificultaron a gran escala su relación. Comenzaron a verse a escondidas y él, cuando no podían encontrarse, le escribía decenas de cartas que se las entregaba en mano todas juntas, para que pudiera comprender sus sentimientos como amigo, sus buenos deseos para con ella, sus miedos y la desazón que lo atravesaba cuando no se veían. "Las guardo como un tesoro", sonríe ella.

Las cartas las guarda como un tesoro.
Las cartas las guarda como un tesoro.

De a poco, la amistad se transformaba en amor y, a la par, la presión familiar para Josefina se había tornado insostenible. Ella, tan joven aún, se sintió incapaz de continuar con un vínculo que acarreaba reproches constantes y desaprobación. "No quería enamorarme de él, pero sucedió. Sentí miedo y mucha angustia. Quería estar bien con mi familia, para ellos era la chica estudiosa, juiciosa y él, todo lo contrario", rememora, "Ante mis sentimientos inevitables mi familia se desilusionó de mí, de las cosas que se decían en las calles de nuestra pequeña ciudad, que no era posible que me enamorara, ¡Tenía 16! El rechazo familiar fue muy feo, me sentía mala hija, no me permití sentir, amar. Cuando hablábamos con Martín el tiempo volaba y ni siquiera nos habíamos dado un beso. Era poner en la balanza el amor de mi familia o hacia él. Dudé, por eso me quedé con el amor de mi familia. No debería haber elegido, pero les hice caso y me alejé.", continúa con melancolía.

Años de encuentros y desencuentros

Josefina se recibió del secundario y partió a Córdoba a estudiar, con la ilusión de poder dejar aquel capítulo de su vida atrás. A su llegada perdieron contacto. A pesar de no haberlo olvidado en ningún momento, la joven se abocó a su carrera y le dio comienzo a un período en el que se enriqueció como persona y como mujer.

Pero entonces llegó el regreso al hogar para las fiestas y el reencuentro inevitable, tal como si los días no hubieran pasado: "Nos abrazábamos e intentábamos retomar nuestro amor y era hermoso, nos juntábamos a matear, salíamos a charlar a la plaza y a veces nos besábamos, no iba más allá de eso; todo librado al azar, ya que no teníamos celular".

A pesar del tiempo transcurrido, en aquellas ocasiones los fantasmas y los dedos acusadores volvían fuertes, imperdonables, lo que les impedía a los enamorados avanzar hacia una relación formal. Así, pasaron seis años de encuentros y desencuentros.

Cuando el corazón habla

Un día, sin embargo, Josefina culminó su carrera y con aquel evento arribó su retorno definitivo a su Concordia amada. Jamás olvidará aquel 2007. Ambos habían intentado en el último período de sus vidas llevar adelante relaciones firmes sin éxito. Con el regreso de Jose su cercanía física sería un hecho; sus corazones, tal vez, siempre habían sabido que no pertenecían a ningún otro lado.

Josefina y Martín en el 2007, el día en que lo presentó formalmente como novio a la familia.
Josefina y Martín en el 2007, el día en que lo presentó formalmente como novio a la familia.

"Fue el reencuentro definitivo. Tantos años separados y en otras relaciones nos ayudó a saber lo que realmente sentíamos, ponernos firmes, y desafiar a todos los demás. Así que con un llamado a su teléfono fijo y una salida a la bella playa Nebel de mi querida Concordia, no nos separamos nunca más".

A la boda de Josefina y Martín asistieron todos, los que estuvieron a favor y los que se posicionaron en contra. Cada uno de ellos supo dejar los prejuicios de lado para celebrar aquello que siempre fue un amor puro y sincero: "Tenemos hijos que son el fruto de nuestro lazo inquebrantable y mis padres hoy lo aman como a un hijo más. Pudieron conocerlo como persona y valorar todo lo que ha hecho como hombre", se emociona. "Tiempo al tiempo, me enseñó esta experiencia de vida. Creo mucho en el destino y, sin dudas, este se encargó una y otra vez de juntarnos y creo que siempre volvería a hacerlo. El tiempo sirvió para sanar, para perdonar y para valorar. Nos costó tanto estar juntos, que sin dudas siempre fue amor. Normalmente creo que no tenemos las energías para ir contra del resto, pero si el corazón habla más alto, sacamos fuerza como sea".

Gustavo Cerati | Puente

04:02
Video

Si querés contarle tu historia a la Señorita Heart, escribile a corazones@lanacion.com.ar con todos los datos que te pedimos aquí .

ADEMÁS

MÁS LEÍDAS DE Lifestyle

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.