Entre el fútbol y las telenovelas

En la tele se la puede ver como Adelmar, un viejo verde, y Luisa, la mucama de Yago. Es una de las mujeres que mejor se adaptó al terreno machista del fútbol
Fabiana Scherer
(0)
21 de diciembre de 2001  

"¡Adelmar!", le grita un cincuentón en pleno barrio de Flores. Es que a pesar de sus anteojos oscuros -que no los usa para ocultarse sino para protegerse del sol-, Anita Martínez no pasa inadvertida. Una sonrisa y la mano que se extiende en forma de saludo deja tranquilo al transeúnte. A pocos metros, ya en el bar, y con los lentes descansando al lado de la taza de café, una teen se acerca tímidamente con papel y birome en mano para pedirle un autógrafo a Luisa. Es que Anita no sólo es el viejo Adelmar, el piropeador zarpado de Mar de fondo -ahí también hace de Román, un pibe que siempre vive "al palo"-, es Luisa, la mucama de Yago, pasión morena y supo ser La Pocha, junto a Maru Botana en Sabor a mí.

"En realidad quería ser bailarina clásica", confiesa Anita, que con sólo 26 años es hoy la reina de los disfraces fuertes y grotescos en la TV. Además, la chica se divirtió haciendo de una policía lesbiana (personaje que promete retomar) y de Poupée, la rubia pechugona estilo vedette que acosaba a Fabián Gianola en Despojados; además de hacer desfilar a una gran cantidad de personajes en el programa de Alejandro Fantino, Mar de fondo.

A la hora de bucear en el pasado para encontrar el elemento, o el momento clave que hizo que hoy sea capaz de calzarse los más diversos rostros, Anita se detiene en un baúl lleno de ropas viejas y telas de colores que su mamá preparaba para que ella y su hermano dieran via libre a su imaginación. "Por aquella época eramos recontrapobres pero mi mamá, que es una diosa, encontraba la manera de que nos divirtiéramos a pesar de no tener demasiado." Vegetariana ("no como carne, porque estoy en contra de la matanza de los animales"), estudiante de piano y de japonés ("me gusta la cosa oriental, meditar me ayudó a encontrarme conmigo misma. Además, siempre me fascinó todo lo que tiene que ver con Japón, me parece que tiene una cultura soberbia, superior"), la chica que nació en Caballito y que hoy vive en Flores con su mamá y sus dos gatos, Pocho y Alfredo, disfruta la plástica como uno de sus mayores hobbies y prefiere las calles repletas de árboles antes que las avenidas. Como una buena piba de barrio, disfruta de Flores y de su casa.

"Después de haber pasado ocho años en Congreso, en un edificio por el que pasaban siete líneas de colectivos y de haber convivido con el smog, descubrí que no hay nada mejor que vivir en una casa, sobre una calle tranquila y con un árbol en la puerta -dice mientras respira profundo-. ¿Sabés lo que es levantarte con el pío pío de los pajaritos? A mí me cambió la vida."

Yo amo la tevé

Pero el aire puro no le basta para suplir las preocupaciones, el enojo y la tristeza que le produce la crítica situación del país. "Para mí, la ficción es una forma de escape, me atrapa, me hace soñar. Parece una frase hecha, pero yo amo la tevé." Su primer trabajo en la tele lo hizo hace ocho años en Vida, un programa "serio" de TyC dedicado a la vida sana ("me miro y ni me reconozco"). Y su costado cómico comenzó a tomar forma en Club Social y Deportivo, también por TyC. "Ahí apareció la gorda", agrega. Gracias a su participación en varios sketchs del ciclo, Claudio Villaroel la convocó para ser parte del plantel de Videomatch 98, donde hizo imitaciones junto a Miguel Angel Rodríguez. "A Claudio le estoy reagradecida, lo amo, él fue el que me abrió las puertas de la televisión abierta." De Telefé saltó al 13 con Todo bien ("un programa malo del que todos se acuerdan"). Por esa época ya hacía Mar de fondo junto a Fantino ("somos como hermanos"), y de ahí a Despojados , el ciclo de verano que hizo al lado de Fabián Gianola ("con Fabi tengo una química bárbara, ya la teníamos desde Mar... ) y Viva la diferencia, los dos por América.

Después que se pinchó la posibilidad de trabajar con Guillermo Francella en Telefé, a Anita le ofrecieron el papel de Luisa, la mucama de Yago, la telenovela de Facundo Arana. "Trabajar en una novela para mí es lo máximo (ya firmó contrato para la tira del próximo año; va a ser la mejor amiga de Carina Zampini en la novela de Osvaldo Laport). De chica no era fana, pero tuve etapas. Hubo una época que era guarra y otra que moría por La extraña dama. " Créase o no, el machista mundo del fútbol hace tiempo que se rindió a sus pies. "Es refuerte que jugadores de fútbol me hablen de la novela o se copen con Adelmar."

Es que desde que el viejo verde con la voz ronca por ser un fumador crónico llegó a la tele, Anita terminó por seducirlos a todos. Se animó a ganar el público masculino desde la mirada ácida y el humor de las malas palabras, con ese personaje que no ahorra en obviedades y piropos obscenos para las chicas que pasen por su lado.

Los años pasaron, pero Anita, en plena época navideña, aún recuerda la trágica muerte de su hamster. "De esto hace 15 años, más o menos. Prometo encenderle una vela esta Navidad. Con mi hermano estábamos jugando con los chasquibum, cuando chasqui va, chasqui viene, el hamster, en medio de los festejos, se tragó uno. El pobre se murió y, según nos dijieron, parece que lo mató una especie de implosión. Fue realmente traumático", reconoce mientras bebe la última gota de café. "Ya estoy bien, no hay de qué preocuparse."

Anita Martínez

  • Piba de barrio, a Anita nada la separa de su casa en Flores, en la que vive con su madre
  • Simpática y espontánea, es capaz de meterse en los personajes más disímiles, aun en los más provocativos de la televisión argentina
  • En 2002 será la amiga de Carina Zampini en la nueva novela de Osvaldo Laport y promete estrenar una familia de personajes al mejor estilo Eddie Murphy en El profesor chiflado .
  • ADEMÁS

    MÁS LEÍDAS DE Lifestyle

    Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

    Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.