Entre la aventura y el riesgo de aislamiento

En TV y tablets mejor no empezar hasta los 3 años, según expertos
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27 de octubre de 2012  

MILÁN. Suele ocurrirles a las abuelas-niñeras. Agotadas después de una tarde entera con la peste de cuatro años, terminan rindiéndose y encienden el televisor. Efecto hipnótico garantizado: el nieto se queda paralizado y se calla. En general, suele quedar como un secreto entre la anciana víctima y su inconsciente verdugo, porque mamá y papá se oponen a la tele. Sin embargo, son esos mismos progenitores los que durante un viaje largo o antes de la cena no dudan en poner una tablet en las manos de su heredero hiperquinético: entonces la voz chillona se desvanece, devolviendo la calma al vehículo o la cocina de la casa. ¿Cuál es la diferencia entre ambas estrategias? Nada, si el objetivo era neutralizar al "niño-lobo". Mucho, si se piensa en los efectos de esos dos aliados tecnológicos. ¿Ayudan al niño o al adulto?

La revista especializada Archives of Disease in Childhood acaba de publicar un artículo que alerta sobre los niños obsesionados con la TV, y lo relaciona con subsecuentes dificultades de aprendizaje y problemas físicos, en especial, la obesidad. La publicación también aboga para que Gran Bretaña elabore lineamientos orientativos como los ya dictados en Canadá, Estados Unidos y Australia, que imponen restricciones como las que existen para el consumo de alcohol. De allí la alerta roja para los más chicos, reimpulsada por el diario The Guardian, ya que la edad más crítica es hasta los tres años, cuando es indispensable que el niño interactúe con la mirada de mamá y papá.

Como sea, las tablets y las herramientas multimedia forman parte del mundo actual y es imposible soslayarlas. En la guardería y escuela Eni 06 de San Donato Milanese, donde asisten 168 niños de entre tres meses y seis años, utilizan a diario grandes monitores, pantallas táctiles, iPad, scanner y PC: el digital es uno de los cientos de lenguajes en los que se basa el proyecto pedagógico elaborado por Reggio Children. Y nada de tele: fomenta la pasividad.

"Es inútil demonizar las herramientas. Están en el mundo, y quien lo explora tiene que saber manejarlos", explica Susanna Mantovani, psicóloga y pedagoga, vicerrectora de la Universidad Milano-Bicocca, quien contribuyó en la creación del Eni. Para Paolo Ferri, autor de Digital Kids (Etas), "la televisión fomenta más la pasividad que un iPad, que por el contrario es una vía de contacto entre algo animado y algo inanimado: para un nene, es como un gato que sin previo aviso hace miau y lo sorprende. En definitiva, lo mejor es una «dieta de medio variada». Pero siempre con supervisión adulta: nunca dejar a los chicos solos con las máquinas".

Sobre la edad más adecuada no hay acuerdo unánime. Paolo Curatolo, profesor de neuropsiquiatría infantil de la Universidad Tor Vergata, se opone totalmente a una exposición precoz a las tablets. "Antes de los tres años es demasiado pronto. Puede tener sentido cuando van a la escuela primaria, para desarrollar la capacidad de realizar múltiples tareas, algo que la sociedad actual exige."

Por el contrario, el psicoterapeuta de las etapas del desarrollo Fulvio Scaparro no encuentra objeciones al uso de herramientas tecnológicas, con excepción del televisor frente a la cama: "Un niño jamás debe ser responsable de lo que ve. Las tablets forman parte del contexto contemporáneo, como en nuestra época lo fue el teléfono con disco. Si los niños son curiosos y se divierten, no tiene demasiado sentido hacerse problema y hay que dejarlos jugar. Para que sea un proceso de incorporación natural, sin que tengan que pensarlo, deben comenzar desde muy chicos, de lo contrario implica un atraso".

Traducción de Jaime Arrambide

Elvira Serra

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