Érica García:"Hago lo que me divierte sin negociarlo"

Empezó en el under de los 90 y cuando pareció alcanzar cierto éxito se fue a vivir a Los Ángeles; de regreso, ataca con el tango
Franco Varise
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28 de junio de 2014  

¿Demasiado auténtica para el mainstream; demasiado masiva para el underground? Tal vez sí. Tal vez no. Érica García maneja un registro, una imagen, una voz propia y un histrionismo poco habitual. Aplica con maestría el reflejo rápido de desmarcarse de las definiciones que se le proponen. Es dura en la respuesta y dulce en los gestos. Por momentos parece cómoda con aquella chica de Palermo que formó la banda de rock Mata Violeta (en la que estuvo Flopa Lestani), con la que transitó junto a su ex novio Ricardo Mollo el underground porteño. Y por el otro habla de su deseo de actuar en televisión, de Marcelo Tinelli, de su fama en Twitter como comentarista de fútbol y de su pico de éxito comercial con discos como El cerebro, La bestia y, sobre todo, Amorama (2001), producido por Gustavo Santaolalla. Después se la tragó la tierra o, mejor dicho, se fue a vivir a Los Ángeles en 2003 para volver en 2010. En esos siete años no se supo nada de ella. "Siempre sé qué hacer cuando quiero desaparecer: haberme ido y volver fue como renacer; en Los Ángeles hice de todo, aunque nadie acá lo supiera", dice sobre una historia de anhelos por vivir en otro lugar, desamores y, sobre todo, la determinación por preservar su "libertad", su "liviandad de equipaje", como lo define. Su último movimiento de riesgo es un disco de tangos propios (Tango vampiros). Otra vez, Érica eligió meterse con un género musical conocido por no ser muy generoso con las almas nuevas. Pero en lugar de achicarse, al parecer, le divierte la aventura.

-Hablemos de fútbol, ¿cómo ves a la selección en el Mundial?

-Destaco que son muy buenos todos los jugadores convocados, tienen todo para ser un equipo campeón, pero Sabella no sabe llevarlos, les falta complicidad y picardía de equipo. Me parece que la pasan mejor cada uno en sus clubes que bajo la presión del Mundial, y ese amor, ese fervor y esa unión se los tiene que pasar el DT.

-¿Cómo nació la idea de comentar partidos del campeonato argentino por Twitter?

-En realidad todo empezó en Los Ángeles con Facebook. Casi no tenía amigos argentinos, pero en 2010 con el Mundial empecé a hacer comentarios en español sobre la selección y aparecieron un montón de argentinos. En mi decisión de regresar influyeron mucho las redes sociales, porque volví a hablar en mi idioma, me empezó a picar el bichito, y me sorprendió la cantidad de personas que se acordaban de mí. Empecé a reconciliarme porque me había impuesto algo de no ver para no sentir. Después aprendí a usar Twitter porque es más rápido..., me encanta la brevedad. Mi papá jugaba y soy de Boca. El fútbol me parece un deporte inteligente, puedo ver el juego y analizarlo bien. Así terminé en el programa de radio Caño vale doble...

-¿Por qué desapareciste?

-A veces la gente desde afuera ve lo que quiere. En ese momento muchos pensaban que me iba bárbaro con temas como Positiva, y la verdad es que no me estaba yendo tan bien. El disco tardó dos años en editarse y el entusiasmo fue decayendo. La compañía discográfica me mandó a Madrid a vivir y cuando volví venía con un pasaje para irme a Los Ángeles... Allá hice el grupo Mountain Party y vivía en una casa hermosa frente a Silver Lake donde subalquilaba las habitaciones; tocaba y tenía muchos amigos, como el productor Daniel Lanois. Conozco a los más importantes como a los más under. Allá comprendí una dinámica de relaciones que no conocía. Hay un contexto de comunidad muy fuerte y, para mí que fui de chica muy individual, fue importante: crear un universo de la cosa artística, generar la experiencia de todo lo que uno vive.

-¿Familia, hijos?

-No tengo un objetivo de familia. A veces pienso que sería una madre muy divertida porque tengo mucha afinidad con los chicos. Pero no tengo la maternidad como una materia pendiente. Siento una libertad, una liviandad de equipaje que es alucinante. Concibo un proyecto de pareja para pasarla bien; no arriesgaría pasarla mal para construir algo como una familia. No tener hijos me pone en un lugar de ser una adolescente perpetua. Y hago lo que me divierte sin negociarlo.

-¿Cómo es tu día?

-No soy tan famosa para que no me dejen comer en un restaurante. Todos los días salgo a correr por los bosques de Palermo con mi perra (se llama Polly Jean por la cantante inglesa PJ Harvey). Me gusta mucho el deporte. En mi casa siempre hubo una inclinación por las actividades deportivas y por el arte. Cuando volví de Los Ángeles quería un lugar donde pudiera tener algo de naturaleza cerca como en Silver Lake. Entonces busqué casa acá (Las Cañitas). Doy clases de canto en mi casa y hasta entreno a algunos políticos en el manejo de la voz. Además soy mi manager, mi agente de prensa, me hago la ropa. En mi casa cocino mucho. Soy feliz en la medida en que yo me sienta bien. Y no me cuido de las cosas que todos me dicen que me cuide. Por eso hice el disco de tango: no quería esperar y cuidarme de no sé qué. Ahora estoy pensando en hacer la salsa vampira que es una receta mía muy picante.

-¿En qué influyó Internet en esta nueva etapa de tu carrera?

-El tiempo de Internet vino a proponer algo que para nosotros no existía: la velocidad. Ya no alcanza con ser valiente para hacer cosas, sino que además hay que ser veloz. Lo bueno de Internet es que antes, los músicos o artistas es como que no estaban disponibles. No me siento afín a muchos artistas de mi generación. Las redes sociales permiten humanizarte y ser más una persona.

-¿Cuál tu relación con la gente?

-El contacto con la gente me hace bien. A veces veo gente común y me emociona, no tengo ese tipo de fobias, al contrario.

-¿Qué te gustaría hacer, además de grabar discos?

-Actuar me encanta y creo que es para lo que estoy mejor preparada. Me gustaría actuar en la tele. He tenido oportunidad de hacerlo y me siento muy cómoda.

-¿Aceptarías ir a lo de Tinelli, por ejemplo?

- Habría que ver. No me da ningún pudor. No tengo escrúpulos [risas].

-En la actuación deberías entregarte a la dirección de otro.

-Claro. Me gusta que me lleven cuando confío en alguien. En la música no tengo miedo, porque confío mucho en lo que hago y cómo lo hago, pero en la actuación me gusta que alguien dirija. Ojo, soy muy tranquila, no me gusta enojarme..., hasta que me enojo.

-¿Por qué ahora el tango?

-Me llegó de una manera fulminante. No era tanguera, pero me empezó a agarrar una cosa a través del ritmo, porque en realidad el tono de la poesía del tango no era muy diferente o muy distinto al mío. Fui a aprender a bailar y me empecé a meter mucho en una estética del tango. Es extraño porque durante todos los años que estuve afuera me preguntaban si no tocaba tango..., y yo les explicaba que mi generación estaba ligada al rock y esas cosas. Un día estaba corriendo por Palermo y se me ocurrió una melodía: tuve que parar y grabarla en el celular. Esa melodía se transformó en uno de los temas del disco. Cuando tenés el control sobre todas tus cosas es bueno porque uno puede hacer una autocrítica y cambiar sin dar demasiadas explicaciones.

-¿Quiénes son tus preferidos en el tango?

-Básicamente Carlos Gardel. Roberto Goyeneche también; Adriana Varela, la orquesta Fernández Fierro y Melingo. Siempre me había gustado Melingo y ahora me siento muy identificada. Pero en realidad no puedo saber hacia adónde voy.

-¿Cómo te sentís en ese papel entre el éxito comercial o masivo y el riesgo por hacer cosas más under?

-No soy músico, sino música, y actriz y todas sus ramificaciones, entertainer, por eso los del under no han entendido nada. No soy Patty Smith ni Claudia Puyó. Estoy más cerca de Charlotte Gainsbourg, Marion Cotillard, Soledad Villamil que de PJ Harvey, te lo digo porque insistís mucho con eso.

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