"Ésta es la mejor herencia que puedo dejarle a mi hija Sofía"

Andrea López
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1 de agosto de 2015  

"Estamos haciendo el ingreso." Es la respuesta que esgrimo cuando me preguntan en qué ando. Mi vida social se ha visto modificada sustancialmente desde septiembre de 2014, cuando decidimos que nuestra única hija hiciera el ingreso al Colegio Nacional de Buenos Aires. Allí fuimos a anotarla en una de las más prestigiosas academias para su preparación. Cuando salí de la entrevista mil emociones me atravesaron, fundamentalmente ligadas a mi viejo, ex alumno, que murió en funciones, como asesor de la ex rectora Virginia González Gass con la que compartí la ardua y bella tarea de ser vicerrectora del turno tarde. Quizá muchos no comprendan por qué digo que todos estamos haciendo el ingreso, si es mi hija la aspirante: es que la vida familiar gira en torno a eso. Toda una logística difícil de comprender, aun cuando soy docente en ese establecimiento y conozco al detalle cada aspecto administrativo y académico vinculado a estos menesteres. Pese a ello y más allá de la actitud proactiva de mi pequeña, el esfuerzo es enorme. Para ella y para todos.

Nuestra vida transcurre en torno a Sofía: su escolaridad le exige cinco mañanas completas y dos tardes. Lunes, miércoles y viernes, de 16.15 a 18.15, sin receso cursa las materias del ingreso, lo que implica tener bien aceitados los horarios. Vivimos en Barracas y la academia está en pleno corazón de Palermo. A esto se le suma que todos los sábados por la mañana cursa en el Colegio de 8.30 a 13. Se han terminado nuestros fines de semana en el club y las salidas sociales, ya que después del almuerzo comienzan las tareas de la academia y de la escuela. Atrás también quedaron sus estudios de inglés, canto y teatro...

En el receso invernal, pocas salidas. Es que en la segunda semana comenzó la actividad en la academia. También hay que estudiar, siempre acompañada por nosotros, ya que su autonomía no resulta suficiente para superar la brecha que existe entre la escuela primaria y el ingreso. Dos materias anuales: matemática y lengua; dos cuatrimestrales: geografía e historia. Diez exámenes en total hasta finalizar el 28 de noviembre a la espera del angustiante momento en el que notifica el "corte". Más de uno se preguntará por qué tanto sacrificio. Hay días en que la angustia me juega una mala pasada. Luego me repongo. No me imaginé nunca lo que experimento acompañando a mi hija en esta etapa. Será por los fuertes lazos establecidos con el Colegio? Fui la primera en anotarla el día correspondiente a su letra, día en el que blanquee a muchos conocidos la decisión. Ésta es la mejor herencia que puedo dejarle a mi hija Sofía, que deberá forjar su propio futuro en un escenario complejo e incierto. ¡Ojalá lleguemos a buen puerto!

La autora es profesora del CNBA y madre de una aspirante al ingreso

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