"Esto se va a poner bomba"

El DJ es otro talento argentino que juega en España
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7 de diciembre de 2001  

Fue el primero en seguir sus instintos y romper la formación original de la Urban Groove, el colectivo DJ que sembró la semilla electrónica en nuestros pagos y que de sus ocho integrantes fundadores hoy sólo quedan cinco. Porque un día, hace ya tres años, Gustavo López descubrió que había alcanzado su techo profesional y que debía subirse a un avión que lo dejara en algún lugar del viejo continente.

"Necesitaba aprender más, profesionalizarme, irme a donde realmente suceden las cosas en música electrónica - dice ahora, de regreso temporario-. Me radiqué en España por una cuestión familiar y elegí quedarme en Barcelona, una ciudad que me parece superartística". Si bien perfeccionarse fue la razón principal de su partida, el dee jay que navega entre el house, el tech house y un techno que no llega a ser hard reconoce que a la hora de tomar la decisión de viajar al exterior hubo otro detonante. "Además, la escena no generaba un lugar para mí. Hay algunas injusticias aquí, monopolios, tú sabes... cosas que no me gustan".

Claro que el que habla no es aquel Gustavo López, el otro argentino que pisa fuerte en la madre patria cuando se calza la camiseta del Celta de Vigo. Aunque éste, como su tocayo, también tiene ganado un lugar en la península y cuando sale a escena se comporta como un número diez. Su curriculum, algunos grandes hitos -haber sido telonero de The Prodigy con la Urban- y su experiencia le alcanzaron para vivir de su música. Un asunto que no le fue difícil, ya que -como él dice- sus diez años de malear vinilos y sus "cojones" quedan en evidencia ni bien se para frente a las bandejas. Así, fue residente de Uptone -el club de los dueños del sello Newtone Records-, uno de los privilegiados que pasó por la cabina del elitista Moog, pinchadiscos de El Divino y de los bares que salpican el puerto de Ibiza, y DJ en la ciudad de sus padres, Gijón.

"El público es totalmente diferente al argentino, que es más de hacer ¡¡Uaaau!!, de saltar -imita gestos y onomatopeyas-. Ellos curten esta música desde hace mucho, la tienen más vivida... Acá si no saltan te preguntas qué pasa esta noche , pero allá son más cultos". Lejos de hacer una crítica a la escena local, a este López que adoptó el acento español como propio le brillan los ojos cuando dice que nuestra noche es muy especial. "Cuando la Argentina pueda estar mejor económicamente va a ser la bomba dance. ¡Es que tenemos un caracter...! Yo la extraño..." No, no es tiempo de añoranzas. Hace quince días que el DJ se reencontró con el fervor de las pistas porteñas y la impresión de la primera madrugada todavía le dura. "Esto cambió terriblemente -dice, y se agarra la cabeza, platinada-. Sabía que venía en un momento complicado y no esperaba encontrarme con una movida así, tanto más grande, con una generación nueva metida en la música electrónica y artistas muy buenos". La alegría se le escapa por los poros. El mapa urbano, la costa atlántica, Punta del Este, quizá... Aquí tiene trabajo asegurado hasta marzo, pero eso no es lo que más le importa. López sólo quiere llegar al Uritorco, donde Diego Cid montará en enero la tercera fiesta en el cerro Cordobés.

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