Expectativas contrapuestas

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1 de febrero de 2015  • 00:20

Desear algo es complejo y maravilloso a la vez. Porque puede pasar que eso que queremos mucho suceda si nos movemos de forma consciente o inconsciente hacia ese lugar, si buscamos o insistimos para que se concrete. No hay un solo motivo sino que es una red de situaciones que nos impulsan hacia donde queremos ir. Por eso, es fundamental detenerse a pensar qué se quiere, qué se busca, y estar atentas porque esa elección que tomamos, indefectiblemente, interrumpe otras. Es que está claro que no se puede querer una cosa y su opuesto al mismo tiempo.

Pero sucede que los opuestos se atraen, porque son complementarios. Reconocemos uno porque existe el otro. La vida, en definitiva, está hecha de opuestos.

De esto, precisamente, trata el concepto de "expectativas contrapuestas", idea que compartió con nosotras Mercedes Korin, creadora del Método Delta, cuando hicimos hace unos días un taller de Planificación que ella dicta. Me quedé con ese concepto porque es tan alevosa su sencillez que la solemos pasar por alto.

La idea de expectativas contrapuestas trata sobre cuando tenemos un deseo o un proyecto y otro que directamente se le opone. En su taller, Mercedes puso el ejemplo de una chica que estaba por casarse pero a la vez quería cambiar de trabajo. Organizar un casamiento lleva mucho tiempo y energía. ¿Es necesario buscar un trabajo nuevo en ese momento? ¿O conviene esperar? Puede pasar también que te ofrezcan un puesto más alto justo cuando habías encontrado el equilibrio para disfrutar de otras cosas. Si aceptás el desafío del nuevo puesto, seguramente, hasta que logres el nuevo equilibro, no será sencillo encontrar ese tiempo que hasta ahora tenías. O tenés plata ahorrada y dos "quiero" en puerta: mudarte y viajar.

Como mujeres, tenemos la gran capacidad (que muchas veces odiamos) para hacer muchas cosas y, encima, queremos hacerlas. Porque además, sentimos que si postergamos alguna de ellas, nos vamos a frustrar, estaremos insatisfechas o seremos "menos". En nosotras está detectar esa expectativa contrapuesta, encontrar dónde hay dos deseos que se oponen y elegir el que realmente valga más en ese momento.

¿Y qué pasa con el otro? ¿Con su opuesto? Ya llegará el momento. No hay que amargarse ni frustrarse.

En todo caso, habitar ese vacío, manejar la frustración con la conciencia de que dejamos una elección por otra superior. Y que ya habrá tiempo, porque no todo tiene que ser acá y ahora

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