Finanzas: cómo tercerizar tareas sin perder control ni calidad

Tercerizar y no morir en el intento, esa es la cuestión.
Tercerizar y no morir en el intento, esa es la cuestión.
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26 de agosto de 2019  • 11:14

Hoy vamos a dedicarnos a pensar en el modelo de emprendimiento o empresa que estamos por lanzar o en la que llevamos adelante. Una empresa es un conjunto de recursos productivos (naturales, físicos, humanos, capital, tecnología, tierra, etc.), dispuestos de forma tal que generan un producto o servicio útil para un cliente. Ahora bien, ¿conviene tener todos esos recursos dentro de la empresa, o es mejor generar una red de contratos, tercerizados, que nos provean lo que necesitamos? En términos de negocios, es lo que se denomina el dilema de "comprar o hacer". Para que nos dé la respuesta, invitamos a Julieta Caminetsky, economista, docente, investigadora y consultora en finanzas.

"Pensemos en una empresa que fabrica galletitas y utiliza como insumos harina, azúcar, cacao, dulce de leche, manteca, frutillas, entre otros. Además necesita resolver aspectos vinculados a: nutrición (asistencia de técnicos en alimentos), packaging (diseño y envasado), logística (camionetas para las entregas), aspectos legales, humanos y contables (registro de marca, gestión de personal, estados contables). ¿Cuáles de todas estas actividades estarán en propiedad de la empresa y cuáles delegará en personal externo y por qué?

A las distintas estructuras se las conocen como modelos de negocio. Puede ser una empresa integrada verticalmente, que se dedique a sembrar el trigo para hacer la harina, o bien que tenga un contrato con un molino directamente, o puede salir a buscar un proveedor cada vez que se requiera. Son tres caras de una misma moneda. La pregunta es qué factores definen la concentración o desintegración de los recursos en la estructura de la empresa. En síntesis, ¿cómo defino el tamaño óptimo de la empresa?

1. Analizá la frecuencia y los costos de un servicio

A priori podríamos decir que iremos por aquello que resulte más barato. Contratar en relación de dependencia a una diseñadora para que nos modele el packaging por única vez no parece demasiado racional. Pero, si además se encarga de las redes sociales y la comunicación interna y externa, tal vez suena más lógico. Aquí entra a jugar lo que llamamos "frecuencia" de las transacciones. A mayor frecuencia, la proximidad de ese recurso será más necesario. También es cierto que si ya se generó una relación de confianza y se superó la curva de aprendizaje, es más fácil que se convierta en un proveedor de servicios externo que nos ahorre tiempo por estar especializado en el servicio. Sin embargo, también hay que comparar esto con el tiempo que nos demandaría hacerlo a nosotras mismas , si es que supiéramos hacerlo, o el costo del aprendizaje, y contemplar el valor de nuestra hora haciendo otra actividad, lo que se denomina "costo de oportunidad".

2. Presupuestá la incertidumbre

Luego es probable que aparezcan contingencias que pueden surgir fruto de contratos incompletos, de no haber auditado o indicado bien el trabajo, demoras o factores imprevisibles. Esta "incertidumbre" se pagará caro si no tenemos a una persona disponible dentro de la empresa para gestionarla. En este caso, entonces, a mayor grado de incertidumbre, será preferible no delegar externamente y asumir la responsabilidad de la tarea.

3. Cuidá los insumos o activos críticos

En tercer lugar, aparece un factor clave que está relacionado a cuán específico es el trabajo que queremos subcontratar. Si es un insumo crítico, ¡no lo delegues! Supongamos que el dulce de leche que necesitamos para nuestras galletitas es una fórmula novedosa desarrollada por la empresa, o que no se consigue fácilmente en el mercado. ¿Qué harías? En los casos en los que se involucran "activos específicos" que definen nuestro éxito o que involucran derechos de propiedad intelectual, tenemos que aceitar bien las relaciones y gestionar contratos de confidencialidad, o bien encargarse uno mismo de su elaboración, porque ¡de eso depende nuestra reputación!

Conclusiones

En síntesis, para presupuestar un servicio externo, no solo hay que tener en cuenta los costos de la gestión propiamente dicha, sino también incluir los incentivos para que esa persona responda a nuestros pedidos cuando los necesitamos, mantenga la confidencialidad, no se apropie de nuestras ideas, y sea igualmente eficiente que si estuviera bajo nuestro mando directo y visible.

Finalmente, si al momento de tercerizar un trabajo, lo vamos a pagar por hora, por producto o por resultados, eso dependerá de la tarea a realizar, pero debe estar contemplado en las condiciones escritas del contrato. Todos los contratos son incompletos por definición, por lo que habrá que tener previstas distintas formas de solución de diferencias para cuando aparezcan los grises".

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