Furor por los vuelos que no van a ninguna parte

Crédito: Shutterstock
Andrea Ventura
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2 de octubre de 2020  

En plena pandemia y con el turismo estancado, surgió una nueva modalidad de viajes, impensada en tiempos pasados. Varias aerolíneas de Asia y Australia comenzaron tímidamente a ofrecer vuelos que no llevan a ningún destino, una salida creativa en tiempos de crisis. Simplemente hacen sobrevuelos panorámicos y regresan al mismo aeropuerto del que salieron unas horas después. Pero son un éxito, los pasajes se agotan en un abrir y cerrar de ojos y las propuestas siguen creciendo con nuevas aerolíneas que se suman, mientras muchos países todavía continúan con las fronteras cerradas. Por supuesto, todos los pasajeros deben usar tapaboca y mantener la distancia social, como manda la nueva normalidad.

La nostalgia por volver a pisar un aeropuerto después de tantos meses, de sentir nuevamente la adrenalina de un viaje en avión y de subirse a esta moda floreciente seguramente son las razones del éxito.

De hecho, este tipo de viajes se parecen mucho a los sobrevuelos que se ofrecen en muchos destinos turísticos y que suelen hacerse en helicóptero o en avioneta, como en el Gran Cañón del Colorado o en Ushuaia, por ejemplo, para contemplar el paisaje desde el aire. Pero esto es diferente por el contexto y por los pasajeros a los que está dirigido: no son turistas sino residentes y los aviones son los que se usan para los vuelos regulares, con la diferencia que vuelan a una altura inferior a la habitual. Incluso las azafatas ofrecen servicio de comida a bordo, como en cualquier otro vuelo.

Las aerolíneas pioneras en los vuelos a ninguna parte fueron la taiwanesa Eva Air y China Airlines que en agosto y en coincidencia con el día del padre en China, realizaron salidas de casi tres horas y los pasajes se agotaron a los pocos minutos que se pusieron en venta.

Luego se sumó la japonesa ANA, que realizó un vuelo inspirado en las islas de Hawái, por la ruta que habitualmente volaba hacia Honolulu. La experiencia, que llamaron Flying Honu, les permitió a 300 pasajeros disfrutar de un vuelo panorámico de una hora y media inspirado en la tortuga marina de Hawái, símbolo de suerte y de prosperidad.

Royal Brunéi Airlines, la aerolínea de Brunéi, el pequeño sultanato en la isla de Borneo, ya realizó cinco sobrevuelos con cena de platos típicos a bordo, de casi una hora y media.

La australiana Qantas, lejos de un simple sobrevuelo de un par de horas, realizará una salida de siete horas sobre el interior de Australia y la Gran Barrera de Coral durante octubre, que se agotó en 10 minutos. Además, ofrece salidas de 13 horas para que los pasajeros conozcan desde el aire la Antártida, sin descender nunca, por supuesto y regresar al mismo aeropuerto desde el que se partió.

Los vuelos, que serán en un Boeing 787 Dreamliner, que tiene amplias ventanillas, se programaron entre noviembre y febrero, cuando hay más luz para contemplar el paisaje blanco y helado. Aunque cuestan carísimo (desde 860 dólares el pasaje para los asientos sobre el ala, con la visión reducida), ya hay salidas agotadas de las ocho que se ofrecen, muchas otras con pocos asientos disponibles y planean sumar más servicios.

Otra de las oportunidades que encontraron las aerolíneas frente a las crisis y en busca de pasajeros que añoran la comida de avión fue convertirse en restaurantes, esta vez en tierra firme.

Singapore Airlines, por ejemplo, recibirá en uno de sus A380 a comensales el 24 y 25 de octubre, donde les ofrecerá menús económicos y de primera clase, según el ticket comprado. Los clientes también podrán visitar la cabina del piloto y otras áreas que no están habilitadas para los pasajeros durante los vuelos.

Thai Airways, por su parte, inauguró en la cafetería de sus oficinas de Bangkok un restaurante decorado como el interior de un avión, con los asientos incluidos, donde ofrecen simular un viaje mientras se degustan los platos, muy similares a los de a bordo.

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