Greta Thunberg. Con 16 años, es la militante por el cambio climático que conmueve al mundo

Fuente: OHLALÁ! - Crédito: Getty Images
Ivonne L'Estrange
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27 de mayo de 2019  • 16:21

Tal vez en agosto del año pasado cuando puso su mochila en el piso y se sentó sola en la vereda del Parlamento sueco con un cartel de cartón que decía "Huelga escolar por el clima", Greta Thunberg ni se imaginaba todo lo que iba a pasar después.

Lo cierto es que, a los 16 años, esta adolescente de trenzas largas y piloto amarillo se convirtió en el ícono de lucha contra el calentamiento global. Hoy es seguida por millones de jóvenes de todo el mundo y juntos están logrando algo que parecía imposible: que la crisis climática empiece a ser tomada como una prioridad.

Desde que dejó su mochila en el piso y en sólo nueve meses Greta logró hablar ante la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático y el Foro Económico Mundial de Davos. En abril, el Papa Francisco la alentó a seguir adelante, en marzo lideró la primera huelga mundial en defensa del clima y en abril se reunió con los miembros del Parlamento británico (después de su encuentro, fueron los primeros en declarar la "emergencia climática", luego seguidos por Irlanda). La semana pasada fue elegida como una de las "líderes de la nueva generación" por la revista Time (apareció en su tapa con un vestido de verde y zapatillas). Y toda la semana pasada se dedicó a convocar a la segunda manifestación mundial en defensa del clima que se realizó el viernes 24 de mayo en 116 países (la Argentina, uno de ellos).

Niña consciente

Pero la historia de esta chica común que se transformó súper poderosa comenzó mucho antes. Comenzó a los 8 años, cuando se enteró de que existía algo así como el "calentamiento global" o "cambio climático", según cuenta en su charla TEDx Estocolmo: "Recuerdo que me costaba creer que los seres humanos, que somos solo una de tantas especies que hay en el planeta, fuéramos capaces de cambiar el clima de la Tierra. No podía creerlo porque si fuera verdad, si realmente estuviera pasando, no hablaríamos de otra cosa. Al prender la tele, en la radio, en los diarios, todos estaríamos hablando de lo mismo". Sin embargo nadie decía nada.

A los 11 años, Greta cayó en una depresión: dejó de hablar, de comer y en dos meses perdió 10 kilos. Le diagnosticaron síndrome de Asperger, TOC y autismo. Hoy dice que su enfermedad, lejos de ser un impedimento, le ayuda a ver las cosas más claras: "Veo las cosas en blanco y negro, las crisis también: detenemos las emisiones o no las detenemos, evitamos una reacción en cadena sin control o no la evitamos." Justamente esta decisión de mostrar su lado más vulnerable es una de las razones por la que tantos jóvenes se identifican con ella.

Activista todo terreno

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A Greta le llevó unos meses salir de la depresión. Pero lo hizo. Decidió transformar su tristeza en acción. "Me prometí a mí misma que iba a hacer todo lo posible para cambiar las cosas". Inspirada en la lucha de los chicos de la escuela de Parkland, Florida (que se manifestaron en contra el uso indiscriminado de armas), a Greta se le ocurrió faltar a clases como una forma de protestar. Al principio estuvo sola. Pero de a poco sus amigos comenzaron a sumarse a la huelga de los viernes. La llamaron #Fridaysforthefuture. Después se extendió a otras ciudades de Europa y del mundo.

En diciembre la invitaron a participar en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático que se realizó en Katovice, Polonia. Y ahí la pequeña Greta, la nena de cara dulce, se transformó en la activista capaz de hablarle a los líderes mundiales y decirles las verdades más duras sin que le tiemble la voz. "Ustedes no son los suficientemente maduros como para decir las cosas como son", les dijo a los 200 gobernantes que asistieron. Y esos tres minutos de discurso se convirtieron en virales. De ahí en más su influencia fue imparable. Su cuenta en Twiter creció un 4000 %. Su cuenta de Instagram llegó a 1,7 millones de seguidores. Pero además Greta empezó a aparecer en las noticias. Los grandes medios comenzaron a hablar de ella, y por ende, de la crisis climática. Greta estaba haciendo que las cosas pasen.

En enero viajó en tren al Foro Económico de Davos, en Suiza, donde se reúnen los empresarios más ricos del mundo. Le llevó 32 horas llegar y luego se quedó en una carpa, en la nieve y con 18 grados bajo cero, en vez de quedarse en un hotel. Ahí dijo su famosa frase: " Los adultos dicen que nos tienen que dar esperanza a los jóvenes. Pero yo no quiero su esperanza. No quiero que tengan esperanzas. Quiero que entren en pánico. Quiero que sientan el miedo que yo siento cada día. Y después quiero que actúen. Quiero que actúen como si estuvieran en una crisis. Quiero que actúen como si la casa estuviera en llamas. Porque lo está".

¿Por qué es tan importante su mensaje?

Pero, ¿por qué dice Greta que la casa está en llamas? Esa es la conclusión a la que llegó el año pasado el comité científico de las Naciones Unidas, llamado IPCC. El grupo de expertos de la ONU revisó toda la bibliografía existente y llegó a la conclusión de que tenemos hasta el año 2030 para reducir dramáticamente las emisiones de gases de efecto invernadero de tal manera que el aumento de la temperatura mundial no supere los 1,5 grados. Si esto sucediera, se produciría una reacción en cadena cuyos efectos serían catastróficos y nada de lo que hiciera el ser humano los podría detener.

Por eso es tan importante el mensaje de Greta. Porque es la voz de la generación que va a sufrir en carne propia las consecuencias del cambio climático si no se detiene el aumento de la temperatura terrestre.

A pesar de todo, Greta es optimista. Justamente hace todo esto porque cree que todavía hay esperanza. "No estamos condenados. Pero sólo tenemos 11 años para detener una reacción en cadena irreversible, fuera de nuestro control", dice. Y luego agrega: "He aprendido que nunca somos demasiado pequeños para hacer la diferencia. Si unos pocos chicos pudimos conseguir titulares alrededor del mundo sólo por no ir al colegio, entonces imagínense qué podríamos hacer todos juntos si realmente quisiéramos".

En Argentina

En nuestro país ya hay varios grupos de chicos que han decidido sumarse a la propuesta de Greta, no sólo en Buenos Aires sino en varias ciudades del interior. Mañana viernes a las 15 los chicos de @jovenesporelclimaarg, que son la expresión local del movimiento #fridaysforthefuture, presentaron su proyecto de ley para declarar la emergencia climática. Si querés más información o sumarte a esta convocatoria, no dudes en consultarlos.

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