Belleza: cómo hidratarte en invierno

En esta estación, tenés que extremar las medidas para cuidar tu piel; te decimos por qué y te contamos cómo
En esta estación, tenés que extremar las medidas para cuidar tu piel; te decimos por qué y te contamos cómo
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24 de julio de 2012  • 00:15



Mil veces habrás escuchado que la piel es el órgano más grande de tu cuerpo, que cumple tareas vitales y del impacto que tiene el frío en ella. Nos llenan de tantos vocablos dermatológicos: que las ceramidas, los oligoelementos, el PH y la alantoína..., y difícilmente puedas definir ni aproximadamente para qué sirve cada una de estas palabras. No es cuestión de que te marees, pero tampoco de que te duermas: lo importante es que entiendas que, durante el invierno, tenés que darle una atención especial a la hidratación. Tu piel lo necesita, no aflojes con el frío, ¡todo lo contrario!

¿Por qué con el frío se deshidrata la piel?

Es un círculo vicioso: la calefacción de los ambientes elimina la poca humedad que hay en esta época del año y nos seca la piel. A su vez, el frío afecta la microcirculación y disminuye la llegada de oxígeno y nutrientes. Podemos abrigarnos, ponernos bufanda, guantes y gorros, pero nuestra cara sigue ahí "desnuda", soportando las bajas temperaturas. Encima, pensamos que no necesitamos protegernos del sol y los rayos ultravioletas siguen haciendo estragos. También, al no hacer calor, no tenemos tanta sed y tomamos menos líquido.

Pensá que una piel normal, con una humectación saludable, pierde aproximadamente entre 80 y 100 gramos de agua por día. El combo "bajo cero" sube la medida porque todos estos factores hacen que la capa córnea se deshidrate.

Por todo esto, además de tener que extremar los cuidados para evitar que la piel se reseque y pierda elasticidad a causa del clima, el invierno es la época ideal para reparar el daño solar y tratar manchas y queratosis.

¿Qué hacer entonces? Te proponemos tres caminos para recorrer en paralelo y ganarle al frío: productos + hábitos + tratamientos.



Productos: ¿humectar o hidratar?

Una crema es hidratante cuando restaura el agua y aporta la cantidad que necesita la célula para sus funciones metabólicas, actuando en las capas profundas. Este tipo de producto es rico en ceramidas, vitaminas E, C y A, minerales, aminoácidos y oligoelementos.

En cambio, es humectante cuando absorbe o ayuda a otra a retener la humedad y actúa en forma de barrera protectora evitando la evaporación del agua que contiene el tejido. Esta clase de cremas es rica en glicerina, urea, alantoína y pantenol.

Por otro lado, están los bálsamos evanescentes de rápida absorción. Son una buena alternativa a las cremas porque armonizan el balance de hidratación con un shock humectante y nutritivo.

Un consejo: acostumbrate a usar cremas y mascarillas hidratantes en cara, cuello y manos. Lo mejor es hacerlo después de la ducha diaria. Ese es el momento en que la capa córnea se ablanda y permite que penetre mejor (y actúe más).

Para cada tipo

Piel normal: cremas o lociones con ácido retinoico, alfahidroxiácidos o antioxidantes.

Piel grasa: geles y lociones con alfahidroxiácidos o ácido retinoico, libres de contenido graso.

Piel seca: cremas con metilsilanol, furfuriladenina, ADN o vitamina C. También, lociones emolientes, con vitaminas A y E, urea y aloe vera.

Los Hábitos: estar linda = ser sana

Hay costumbres que, si bien no te garantizan tener la piel perfecta, sí ayudan y mucho: usá cosméticos hidratantes y jabones con un PH adecuado, por más que la única forma de salir de la cama sea convertir la ducha en un sauna, es más saludable que uses agua tibia, (bañarte con agua demasiado caliente daña las capas protectoras de la piel), demaquillate diariamente (aun si no te maquillaste), aplicá loción descongestiva, colocate filtro solar siempre, tomá mucha agua (si no, tu cuerpo va a consumir de tu piel el líquido que necesita). De la misma manera, hay hábitos que perjudican tu piel: como fumar, tomar diuréticos, laxantes o bebidas alcohólicas en exceso. Lo mismo el uso de cosméticos de mala calidad o la higiene excesiva (cada vez que te bañás, el agua, la esponja y el detergente de los jabones arrastran el manto hidrolipídico). Y, claro, nada reemplaza una alimentación sana ni la actividad física. Piel sana, en cuerpo y mente sanos.

Rutina diaria

Limpiá: aplicá una buena emulsión o crema de limpieza una o dos veces al día.

Tonificá: con agua fresca, termal o lociones tónicas.

Humectá: durante el otoño/invierno, usá cremas de texturas livianas, geles o emulsiones. Recordá que la humectación se logra con sustancias capaces de retener agua en la superficie de la piel (glicerina, ceramidas, fosfolípidos o esfingolípidos).

Tratamientos: la tecnología como aliada

La nueva aparatología tiene soluciones para brindar. Algunas son:

Hidratación facial profunda.

Primero, te hacen una limpieza; después, una microdermoabración con puntas de diamante; y luego, te colocan una máscara descongestiva. Tras eso, te aplican principios activos (vitamina C, glucosaminas, ácido hialurónico, serum con células madre vegetales), un serum con ácidos frutales y una máscara de hidratación profunda. Se recomiendan 3 o 4 sesiones cada 21 días. No interfiere en tu vida cotidiana y los resultados, si bien son progresivos, empiezan a notarse desde la primera vez que te lo hacés. Cuesta unos $450 por sesión.

Revitalización facial hiperbárica.

Después de un peeling profundo y con una máscara biológica, entrás a una cámara hiperbárica. Ahí, por la diferencia de presión, se produce una mayor penetración de los principios activos y un aumento de la oxigenación. Cuesta unos $250 por sesión.

Tratamiento de células madre vegetales de uva.

Después de una microdermoabrasión, te limpian y masajean la cara con el suero vivificante de células vegetales, te aplican una máscara revitalizante y termina con una crema energizante. Cuesta $600 el tratamiento.

Plasma rico en plaquetas, obtenido de tu propia sangre.

Suena no apto para personas impresionables, pero es natural y sin contraindicaciones: te extraen sangre, la procesan y obtienen un concentrado de factores de crecimiento plaquetarios que sirve para inyectarlo en el rostro, cuello y manos con una técnica indolora de mesoterapia, y para preparar una máscara gel que te van a aplicar en el rostro y una emulsión. Se recomienda cada 6 meses. Precio: $1800.

¡Ojo! Para realizar tratamientos, es fundamental que recurras a centros especializados de confianza y que lo consultes antes con tu dermatólogo habitual.



Lugares a los que podés recurrir

Chouela: Uriburu 1590; tel.: 0810-444-2648.

Libelle Estetica: Laprida 1791; tel.: 4821-6253.

Lasermed: Maipú 853; tel.: 0800-777-LASER (52737) o 4894-8490/1.

Centro Medico B&S: Laprida 1579; tel.: 4821-8707 o 0810-555-6699.

BioZone: Virrey del Pino 2714; tel.: 4781-0616.

Iobella: La Pampa 2201; tel: 4786 4444.

Bace Spa: Av. Callao 1831; tel.: 4815-1237.

Ioesthetics: Migueles 1188; tel.: 4774-8347.

Consultorios de Dermatología Estética y Reparadora: Av. Santa Fe 2271, 5° B, CABA; tel.: 4821-5874.

Esencia: Paraguay 1584, 1° A; tel.: 4815-4936/5482. com.ar; av. Santa Fe 2271, 5° B; tel.: 4821-5874.

¿Vos cómo hidratás tu piel en invierno? ¿Te dan fiaca las cremas o ya tenés una rutina diaria sistematizada?



Expertos Consultados:

Dra. Graciela M. Ferraro

Médica especializada en Dermatología Estética y presidenta de la Asociación Argentina de Dermatología.

Dra. Débora Kaplan

Centro Chouela Dermatología & Estética.

Dr. Gastón Clemente Martínez

Director médico de Esencia Belleza y Salud.

Dr Sergio Korzin

Cirujano plástico y director de Lasermed.

Dra. Adriana Szapinka

Médica especialista en Medicina Estética.

Dra. Lourdes Rubiera

Centro B&S.

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