Hogar en Palermo. Es diseñadora, volvió al departamento de su infancia y lo transformó

Crédito: Anahí Bangueses Tomsig. Producción de Yamila Bortnik.
Soledad Avaca Cuenca
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24 de marzo de 2020  • 11:37

Dicen que una vuelve a esos lugares en donde fue feliz. Y Flor Rormoser volvió a la casa de su infancia; ahora, con su marido, Pato -cocinero-, y su hijita, Juana : "Es muy loco volver. Tengo muchos recuerdos lindos y estoy generando nuevos con mi familia".

Como dueña de Nomo Estudio, diseña y genera proyectos de interiorismo, y este depto de estilo francés , de 1915, es un fiel reflejo de su trabajo. Antes de mudarse, hizo algunas refacciones: pintó las paredes, cambió el piso del hall de entrada, reacondicionó la pinotea original y tiró una pared, para ampliar el sector social, en donde suceden las cosas. Ahí, pasan tiempo juntos los tres y también con amigos. A poco de que Pato inaugure su restaurante, están haciendo degustaciones. "Sumamos un tablón de madera con caballetes y vestimos las mesas con papel craft, flores y miniarreglos con hojas de laurel. Pato prepara un menú de cinco pasos y yo recibo a los invitados. ¡Llegaron a venir 25 personas y la casa re da!", cuenta Flor. Y es que tiene ambientes súper amplios , techos de doble altura, puertas que siempre se mantienen abiertas y el plus de los buenos aromas, sabores y melodías.

De colección

Crédito: Anahí Bangueses Tomsig. Producción de Yamila Bortnik.

Flor armó el comedor con pocos muebles, "para no tener demasiada información en un solo sector". Diseñó una mesa en petiribí con patas cilíndricas y complementó con sillas blancas, macetas de cemento con base de hierro y un mueble antiguo heredado, que guarda la colección de libros de cocina de su marido. En un rincón del living: mesa Dúo (Nomo Estudio) y lámpara Fado blanca (Ikea), donde se destacan de fondo las molduras originales de las paredes. También, la antesala del dormitorio principal: "Como la habitación es enorme, generamos este espacio con un sillón, una alfombra y una biblioteca de piso a techo con los vinilos de Pato, que heredó de una disquería familiar y son la reliquia de la casa". A los tres les encanta la música y, como ritual diario, ponen un disco y bailan en el living para cerrar el día: "Es una fija que sale siempre". A veces, más infantil. Otras, la rockean.

Baño con estilo

Crédito: Anahí Bangueses Tomsig. Producción de Yamila Bortnik.

Para acentuar el concepto de época del baño, Flor sumó un lavatorio antiguo con pie (¡que están volviendo!): "Lo compré en un local de mosaicos donde había remanentes de productos sin uso, de hace 50 años". Como el resto de la casa, este ambiente tiene techos de doble altura y puerta de madera original, puesta a punto. Además, una ventana de vidrio repartido con toques amarillos, que genera una luz muy especial. Acá, también, sumó verde natural, "¡porque me encanta llenar de plantas todos los rincones!". En esta página, detalle de su mesa de luz; siempre con un libro. Al momento de la producción, estaba leyendo El cuento de la criada, de Margaret Atwood.

Cuarto heredado

Crédito: Anahí Bangueses Tomsig. Producción de Yamila Bortnik.

Así como Juana hoy duerme y juega en el cuarto de la adolescencia de Flor, ella heredó el dormitorio principal y lo armó a su estilo con un banco de listones de madera (Sticotti) a los pies de la cama, mesas de luz de hierro (Nomo Estudio) y veladores con base de cemento (Estudio Chalé), negro para Pato y blanco para Flor. De su lado, armó una biblioteca para sus libros de diseño, arquitectura y novelas policiales, que son sus favoritas: "Era una ventana tapada y aproveché el agujero para ponerle estantes". La premisa de diseño fue generar un espacio de relax, para leer, ver series y descansar. Su ritual, antes de dormir: hacer un recorrido por la casa, para que todo quede en orden. "¡Soy medio obse!", confiesa.

Para leer

Flor recomienda Marimekko: In Patterns : "Es un libro que siempre está bueno volver a mirar, porque es una fuente de inspiración constante. Habla del proceso creativo de los diseñadores que vienen creando los patterns de las telas Marimekko, desde hace más de cinco décadas, que son las más lindas y tanto influenciaron a los diseñadores a lo largo del tiempo".

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