Horario de protección al mayor. Tres pasos para lograr unas horas sin chicos

Crédito: Getty Images.
Sofía Orsay
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16 de junio de 2020  • 13:04

No sería raro que en este contexto empezaras a ver a tu marido como "el otro que vive en casa", con quien te repartís las tareas diarias y al que le tenés que avisar cada vez que vas al baño para que mire a los retoños. Algunas noches, seguro te lo cruzás en la cama, pero no tenés energías para generar charla ni, mucho menos, tener sexo.

Pero atenti: incluso en cuarentena, es posible (¡y hasta necesario!) preservar ciertos espacios para la pareja, dicen los que saben. Así que nos propusimos generar un "horario de protección al mayor".

  • El desafío: lograr que los chicos se acuesten más temprano para darnos un "changüí" antes de dormir.
  • El objetivo: mantenernos cuerdos, con algo de energía, y conectarnos con el otro adulto de la casa, para no terminar saturándonos y generando un clima familiar negativo.
  • El plan: no es fácil, e involucra armar equipo, organizarse y ser fuertes. Pero está buenísimo tanto para los chicos como para los grandes; y si lográs hacerlo funcionar, es un hit.

PASO 1. Primero solos, después juntos

Primero lo primero: es muy difícil pensar en conectarte con tu pareja si todavía no pudiste conectarte con vos. Así que, antes de buscar ese rato de a dos, pensá en tener un ratito para vos sola y asegurate de que él también pueda disfrutar de este espacio. Una hora, si se puede, que aprovechen para hablar con amigos, ver esa serie que tienen ganas, leer, hacerse una mascarilla beauty, ver un partido de fútbol... Lo que sea que los haga sentir personas, además de esposos y padres.

Esto es clave para que el tiempo que pasen juntos tengan más ganas de compartir, porque ya tuvieron su ratito para descomprimir y centrarse. Si no pudieron hacerlo, es más probable que usen esos momentos después de que los chicos se acostaron para pasarse factura o para estar cada uno por su lado, en vez de convertirlo en un espacio de intimidad.

Una idea para lograr esa horita mágica de soledad en el contexto de cuarentena en casa es hacer que los chicos tengan su "hora con mamá" y su "hora con papá", mientras el otro aprovecha para hacer lo que prefiera. Algunas claves para esto:

  • Háganlos parte. Que esté blanqueadísimo que durante ese rato, mamá (o papá) va a estar a solas. Cuéntenles que es saludable y necesario pasar tiempo solos y enséñenles a respetar el momento de intimidad. En ese tiempo vale todo, menos trabajar. Es un rato para cada uno de ustedes, que beneficia su salud mental, a la pareja y a la familia. Respeten este ritual lo más que puedan y ayúdense mutuamente a resguardarlo de la invasión de los chicos, que, obvio, al principio van a querer estar, justamente, con el progenitor al que le toca estar solo.
  • Aprovechen la lección. Es una ocasión genial para ir enseñándoles el concepto y el valor de la intimidad a los chicos. Si ellos tienen su momento exclusivo con mamá y con papá, va a ser lógico que, más tarde, papá y mamá tengan ganas de estar ellos dos solos también. En la medida en que puedan ir expresando esta necesidad de intimidad como algo natural y no como un problemón, los chicos lo van a ir entendiendo así.

PASO 2. A la cama en 3, 2, 1...

Con los horarios cambiados y gastando menos energías durante el día, puede que los chicos se estén durmiendo pasadas las doce... ¡y encima en tu cama! Pero considerá armar rutinas de sueño especiales de cuarentena, que le den a tu pareja ese ratito solos que necesitan.

Probá estas estrategias:

Más actividad física: es matemática pura: si se cansan más, van a estar más dispuestos a irse a dormir en el horario que pauten. Por eso, dedicá un buen rato a hacer juegos que les impliquen gastar energías, como correr, saltar o bailar. Incluso si están en un departamento, pueden probar el juego de las sillas, hacer pistas de obstáculos o hasta jugar a que son gusanitos que tienen que arrastrarse por la casa.

Una rutina clara: especialmente si tenés hijos chiquitos, hacer siempre las actividades de la tarde/noche en el mismo orden -baño, comida, cuentos y a la cama, por ejemplo- puede ayudarlos a llegar más relajados y tranquilos a la hora de dormir. Pensá que, como no saben leer la hora, la rutina los ayuda a estimar el tiempo que falta para apagar la luz y saben qué esperar. Un tip: que todas las actividades sean tranquilas, en lo posible sin estímulos electrónicos y con luz baja.

Un momento de relajación: desde una meditación guiada para chicos (hay muchas en Spotify) hasta un librito sobre mindfulness para hacer juntos, podés incluir en la rutina nocturna un espacio para relajarse juntos, que ayude a los chicos a llegar a la cama pensando en cosas lindas. ¿La meditación no es lo tuyo? Una canción o una linda charla sobre lo que tienen ganas de soñar, o repasando lo mejor del día, también funciona.

PASO 3. Nuestras horitas de libertad

¿Se durmieron? ¡Bravo! Ahora es tu momento para conectarte con tu pareja. Abran un vino rico, cocinen juntos, miren una peli de grandes después de tantos dibus o dense unos buenos besos, al mejor estilo chape adolescente. No hace falta la gran cita: la clave está en ponerle onda a la cotidianeidad y disfrutarse, un ratito, ustedes solos.

Planes distintos para hacer juntos en casa

  • Un juego de mesa en la cama. Seguro que tienen juegos de los chicos dando vueltas por la casa. Llévense uno a la cama y agréguenle esta regla: cada vez que uno pierde, se saca una prenda. Si tienen Twister, ¡mejor!
  • Unos lentos en el living. La playlist "Lentos para cantar a los gritos" en el Spotify de OHLALÁ!, tiene hitazos para moverse poquito y abrazarse mucho.
  • Un hobbie nuevo juntos. ¿Qué tal si hacen cerámica juntos cual Ghost? @chiroceramica y @ceramicaaloha ofrecen kits para empezar, y te los envían a tu casa junto con videos explicativos. De paso, apoyás a los emprendedores mientras no pueden abrir sus talleres.
  • Revivan la primera vez que fueron juntos al cine. ¿Qué fueron a ver? Busquen la peli online, prepárense pochoclos y jueguen a que se conocen desde hace poco. Y si prefieren ver algo nuevo, pongan un par de capítulos de Jugando con fuego en Netflix. Es tan hot que seguro terminan pasándola bomba.

Expertas consultadas: Magalí Fernández. Terapeuta infantil. Mercedes Suárez. Psicóloga y sexóloga.

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