Horóscopo. Eclipse de Luna llena, ¿cómo aprovechar la energía?

Crédito: Syaibatul Hamdi en Pixabay.
Vera Picabea
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6 de julio de 2020  • 13:41

Durante estos días, el Sol está transitando Cáncer y esto implica energía canceriana disponible para que todos y todas la sintonicemos y aprovechemos. Aclarémoslo rápido: puede suceder más allá de que tengamos o no en nuestra carta natal esta vibración canceriana porque cuando el Sol recorre un signo, su energía configura el clima astrológico del mes.

En plena temporada de Cáncer ¿qué podemos hacer? Para saberlo, es fundamental comprender qué significa Cáncer en la secuencia del zodíaco: es el cuarto signo, viene después de Géminis. Energéticamente, es el pasaje de la multiplicidad a la estabilidad: después de todas las opciones y posibilidades desplegadas en el momento geminiano, en Cáncer se toma una decisión por exclusión: se elige a la humanidad como origen, tradición y pertenencia.

Cáncer pertenece al elemento agua y como tal su funcionamiento es siempre desde la emoción. Todos los signos de agua (Cáncer, Escorpio y Piscis) necesitan un borde, una contención. Para los cancerianos su principal contención es su familia. Suelen tener un vínculo muy fuerte con su familia en general y con su madre en particular. De hecho, cuando se habla de los cancerianos una de las palabras que más se repite es que son muy hogareños y familieros. Y sí: para ellos, la familia (tanto en la cual nacen como aquella que formen de adultos) será un tema fundamental. Incluso, puede devenir en problemática al punto que sea difícil desapegarse del núcleo familiar. Por eso, un aprendizaje para la psicología canceriana es separarse, salir de la simbiosis y la sobreprotección.

Otras características acuáticas de los cancerianos son: su introversión, intuición, sensibilidad y empatía. No solo sienten con otros sino que a su vez pueden conmover con su sensibilidad y activar la emoción de quienes interactúan con ellos. Suelen ser muy tiernos, afectivos, dulces y amorosos. Y sobre todo, son muy hogareños. También se entiende a este signo a partir de su regente, la Luna. En la astrología, la Luna se asocia con las emociones afectivas más primarias, con el miedo y la infancia. Energéticamente, la Luna habla de la gestación, la nutrición y el cuidado. En sintonía, los cancerianos no solo se mueven buscando el cuidado sino que también tienen un gran talento para proteger y maternar a sus seres queridos.

Entonces, para el resto de los mortales, ¿cómo sintonizar la propuesta de la temporada de Cáncer? Si nos guiamos por la propuesta energética, es momento de conectar con nuestras emociones primarias, con nuestra familia, tradición y pertenencia; y sobre todo: cuidarnos, protegernos a nosotros y a nuestro entorno. Para la astrología, Cáncer es el signo asociado a la especie humana; nombra nuestra condición de mamíferos gregarios y cachorros sensibles. Gracias a Cáncer se percibe que se forma parte de una comunidad, de una tribu unida afectivamente por un pasado y una historia. En ese sentido, en Cáncer se delimita un adentro común y compartido de un exterior amenazante, desconocido y peligroso. Como primer signo de agua dentro del mandala zodiacal, Cáncer inaugura la emoción, el miedo y el afecto. No casualmente este signo se simboliza con un cangrejo: hay una coraza que cubre un cuerpo blandito por dentro.

El Sol en tránsito por Cáncer permite que pongamos consciencia allí, que se ilumine la importancia de sentirnos cuidados y queridos- también qué nos da miedo, y por qué-. Por otro lado, la temporada canceriana activa nuestro costado más hogareño, quizás, en este contexto signado por el aislamiento social y obligatorio, puede ser una buena invitación para ver cómo valorar nuestros refugios, volverlos espacios confortables y cálidos para el día a día.

En el mandala zodiacal, Cáncer está en eje con Capricornio, cuya característica principal es su perseverancia y determinación para trabajar y concretar sus objetivos, con la satisfacción del propio esfuerzo. El domingo 5 de julio fue el eclipse de Luna llena en Capricornio. Este eclipse de Luna llena no debe pensarse de forma aislada. Dialoga con ciclos que han empezado en 2018 y con el eclipse solar en Cáncer del 21 de junio pasado. Los eclipses hablan de la relación entre el Sol y la Luna en el calendario lunar. Ponen en juego la relación entre lo que se ve y lo que no se ve. Son movimientos macros a nivel personal o sea cuya repercusión energética no es inmediata porque tocan temáticas estructurales. En este caso, este eclipse de Luna llena en Capricornio echa luz sobre qué modelos sociales nos guían y cuáles nos desorientan; cuál es nuestra relación con la exigencia familiar, con los mandatos y las tradiciones y si queremos seguir en ese camino o no.

Como Capricornio tiene que ver con el deber ser y la responsabilidad, es un buen momento para hacernos cargo y comprometernos con nuestras emociones más verdaderas. A su vez, si una temática de Capricornio es la satisfacción de alcanzar los objetivos, esta Luna llena pone de relieve la importancia de terminar lo pendiente, de trabajar hasta poder cumplir con la meta. Pero sin exigirnos de más y no perder de vista el Eje: Cáncer le aporta a Capricornio una dosis de humanidad; Capricornio le aporta a Cáncer la posibilidad de independizarnos de la simbiosis.

Sin dudas, el clima astrológico del Sol en tránsito por Cáncer es un momento para exhibir nuestro afecto sin miedo. Además, como este movimiento se da en eje con un eclipse de Luna llena en Capricornio la energía acompaña para que encontremos una maduración emocional.

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