Horóscopo: pasión de multitudes

¿Por qué hasta los más escépticos caen rendidos a sus pies? Sociólogos, psicoanalistas y seguidores de la astrología explican las causas de este curioso fenómeno
Luján Francos
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7 de abril de 2013  

Por convicción, por intriga, por costumbre o por diversión, el horóscopo parece ser más irresistible incluso que lo que reconocen los números. Para algunos es el principio obligado de lectura cuando abren un diario o una revista; para otros, simplemente una diversión, aunque no se atrevan a manifestarlo tan abiertamente. Pero lo cierto es que no pasa desapercibido. ¿A qué se deberá su vigencia en estos tiempos posmodernos?

El sociólogo Damián Setton, investigador del Conicet y doctor en Ciencias Sociales, dice que las prácticas vinculadas al horóscopo son muchas: desde leer el horóscopo del diario como un simple pasatiempo, incluso sin creer demasiado en eso, hasta consultar un astrólogo cotidianamente. "Es una práctica bastante compleja y con varios grados de manifestación. Cuando hablamos del horóscopo, para mí tiene que ver con una cuestión identitaria", reflexiona el especialista.

Por su parte, Joaquín Algranti, sociólogo investigador del Conicet y doctor en Ciencias Sociales, sugiere que el horóscopo supone una forma de establecer relaciones: "Si alguien dice que es de Aries y se lleva bien con las personas de Tauro, es una forma de establecer relaciones donde se pone en juego la capacidad de aprender cuestiones que son visibles inmediatamente, ciertos rasgos fuertes de personalidad".

Ilustración: Eva Mastrogiulio
Ilustración: Eva Mastrogiulio

¿Y qué dicen los estudios cuantitativos sobre este fenómeno? Según la encuesta de creencias y actitudes religiosas llevada a cabo por el Centro de Estudios e Investigaciones Laborales del Conicet en 2008, con 2403 encuestados de todo el país, el 6.1 por ciento dice que cree totalmente en el horóscopo; el 22.6 cree en algo de eso; el 69.9 no cree para nada y el 1.3 no sabe/ no contesta. Es decir: casi un treinta por ciento cree mucho o algo, lo cual es un número para nada despreciable si se tiene en cuenta el peso de la palabra creencia. Seguramente si se hubiera propuesto alguna pregunta más relacionada con lo lúdico en vez de la creencia, el resultado habría sido mayor. Así ocurrió en una encuesta que realizó la empresa TGI desde mayo de 2011 hasta abril de 2012 entre lectores de diarios dominicales, que indica que cuatro de cada diez lectores leen el horóscopo.

Además de la cuestión de la propia identidad, está en juego el hecho de pertenecer. Al menos así lo entiende el astrólogo Hugo Bonito, presidente de la Asociación Astrológica Argentina (Astroar). "Creo que a la gente le interesa primero identificarse por su signo, saber que está participando en un diario. Yo creo que muchos saben que el material que consumimos es relativamente válido, porque estamos hablando de generalidades: a todos los Aries no les puede estar pasando lo mismo. Creo que lo que nos gusta es sentirnos identificados y participar. No está mi nombre, pero estoy yo", concluye.

Esta explicación puede ayudar a entender por qué, aunque se trate de predicciones tan generales, el público sigue interesado en saber qué le deparan esas líneas para la próxima semana, tanto en cuestiones de trabajo como de dinero o amor.

"El horóscopo es lo primero que leo de la revista", dice Susana Giorgi, una capricorniana de 60 años que es Dragón en el horóscopo chino. "No es que crea a rajatabla, pero a veces se cumplen las cosas que dice. Me encanta y leo también el horóscopo de mi marido y el de mi hija. Si bien no designa mi vida, es como una opinión más."

En otros casos, el peso del horóscopo puede ser aún mayor. Es lo que le sucede a Mónica Alladio, nacida bajo el signo de Piscis hace 43 años, abogada especialista en Recursos Humanos. "Lo utilizo en el trabajo y también para relacionarme. Es un indicador más, que puede generar que tome una decisión de contratación o de vincularme de una manera más estrecha con alguien." Seguramente haya influido que, cuando ella era chica, su mamá pegó un horóscopo con el día de su nacimiento en su álbum de fotos. "De repente lo leía y coincidía con las particularidades de mi personalidad. Me definía como una persona muy tenaz. Decía que las cosas me iban a costar, pero iba a terminar logrando mis objetivos. Soñadora, divertida. Así soy", asegura varios años después.

Ilustración: Eva Mastrogiulio
Ilustración: Eva Mastrogiulio

El horóscopo originariamente surgió como un modo de predicción de situaciones reales y concretas, aplicado a la biología y a la agricultura. Como comenta el psicoanalista Enrique Novelli, miembro titular en función didáctica de la Asociación Psicoanalítica Argentina, se observaban a través del tiempo ciertas regularidades, y a partir de ahí se hacían predicciones. A la hora de pensar por qué interesa el horóscopo, Novelli explica que generalmente se le presta más atención a los aciertos que a los errores, y desde esta perspectiva se genera una cierta credibilidad sobre aquello que puede nacer como predicción.

Un ejemplo de esto es lo que le sucede a la artista plástica Magui Roccatagliata: "No voy a comprar la revista por el horóscopo, pero lo leo. Me intriga nomás, me lo olvido enseguida. Pero si justo coincide con algo que me pasa, me acuerdo", cuenta esta taurina de 33 años.

Enigmas a la carta

Además del predominio en el recuerdo de los aciertos sobre los errores, aparece la necesidad de las personas de que todo tenga una explicación. "Los seres humanos siempre necesitamos un método explicativo de algo. A aquello que se nos aparece como caótico, que genera incertidumbre o frente a lo cual no encontramos respuesta, tratamos de responder a través de algún método que utilicemos. Pero el horóscopo se basa fundamentalmente en cuál puede ser la atracción o el efecto que pueden tener los astros sobre nosotros. No está nada comprobado científicamente." En este punto es donde, según él, aparece el pensamiento mágico, que siempre tiene carácter de omnipotente (como, por ejemplo, los razonamientos que pueden tener los chicos chiquitos).

¿Cuál es la razón por la cual creemos en una cuestión predictiva? Porque esa predicción estaría haciendo, en realidad, una traducción de lo que nosotros deseamos. "En este sentido, la creencia es más sobre nuestro deseo que sobre el método explicativo", especifica Novelli.

La astrología aborda diferentes cuestiones además del horóscopo, ya sea este occidental o chino, por ejemplo. La carta natal, la revolución solar, las sinastrías e incluso la no tan conocida carta dracónica, que viene a ser como una carta natal del alma, son también motivos de consulta. Quienes las utilizan aseguran hacerlo para conocerse mejor a sí mismos, resolver problemas o para tomar decisiones.

Mientras que el modelo del horóscopo es más predictivo, la carta astral supone encontrar la partícula más íntima y propia de una persona, que encima está relacionada con las fuerzas cósmicas. "No hay nada más personal que eso –comenta Algranti–. Es como dar con la fórmula de la combinación de cada uno. El horóscopo funciona con una lógica de predecir qué va a pasar y la carta natal con la especificidad."

Para Setton, la persona que se hace la carta astral está queriendo saber quién es. El que lee el horóscopo del diario no busca saber quién es. En todo caso, busca algo así como una fórmula que le permita vivir u orientarse en sus acciones de esa semana.

La revolución solar se puede hacer una vez por año, y abarca desde un cumpleaños hasta el siguiente de cada persona. Es como un mapa de ruta del año, donde se pueden ir viendo áreas que presentarán dificultades y áreas que resultará fácil transitar durante el año. "Para mí la revolución solar es un ahorro de energía. En lugar de seguir insistiendo en esta dirección cuando el cielo me está planteando o regalando otra cosa, tomo lo que hay y el resto veo cuándo llega. Me alineo con el cielo; es el principio de correspondencia", dice la astróloga Leonor Nietzschmann.

¿Y de qué se ocupan las sinastrías? Se trata de herramientas que buscan analizar los vínculos que unen a una pareja o los establecidos entre familiares o socios de trabajo. "Las sinastrías son perfectas. Es lo mismo que la química. Una carta es un estudio de energías. Entonces, yo tomo dos cartas y realizo un estudio muy complejo y altamente especializado –cuenta Nietzschmann–. Uno ve los dos cuerpos energéticos y observa cómo encastran, como dos átomos que se juntan y forman una molécula más compleja; ahí ves las cosas que se encastran armoniosamente y aquellas sobre las que hay que trabajar. Es maravilloso, una de las cosas que más me apasionan. Las parejas alquímicas son las que están dispuestas a seguir trabajando en el vínculo, lo que requiere trabajo, esfuerzo y responsabilidad." Como en tantas otras cosas, el arte de los astros también pasa por creer en el propio deseo.

Los astros y yo

  • Federico Alhadeff

    Hotelero (30)

    Géminis

    "Leo el horóscopo los domingos porque me divierte. En temas de plata, cuando hay época de vacas flacas me siento identificado. Cuando me pronostican algún viaje me encanta y hago lo posible para que se cumpla."
  • Magui Roccatagliata

    Artista plástica (33)

    Tauro

    "Me gusta leerlo, me divierte ver qué dice. Leo mi horóscopo y el de mis hijos, cuando estamos juntos compartimos ese momento."
  • Mónica Alladio

    Abogada especialista en Recursos Humanos (43)

    Piscis

    "Considero que la astrología es una ciencia. La utilizo en el trabajo y también para relacionarme. Es un indicador más."
  • Susana Giorgi

    Escritora (60)

    Capricornio

    "Me ha pasado leer en el horóscopo: se va a encontrar con alguien que hace mucho que no ve, y justo me encuentro con alguien que hace veinte años no veía. Este año, que cumplí 60, fui leyendo varios horóscopos. El horóscopo chino generalmente es el que más me gusta; es como un oráculo."
  • Así trabaja, cada semana, kirón

    La astróloga de la Revista, Marion Berguenfeld, más conocida como Kirón, explica cómo prepara cada semana el horóscopo para sus lectores, y cómo los tránsitos de los planetas, el sol y la luna pueden traducirse en determinadas predicciones.

    El horóscopo se hace con dos o tres semanas de anticipación. Lo primero es ubicar dónde van a estar Marte y Mercurio, si hay cambio de sol, si hay alguna luna llena. Se toma en cuenta el sol de la persona, que es lo que determina de qué signo es y eso se compara con los planetas que hay en tránsito en ese momento, en esa semana.

    "Hay tres planetas que son los que se mueven cada semana o cada quince días: Marte, Venus y Mercurio –explica la astróloga–. Marte y Venus tienen que ver con las cuestiones amorosas. Marte está vinculado con el deseo, con lo masculino, pero también tiene que ver con la energía, con la fuerza. Mercurio está muy relacionado con las cuestiones laborales, los viajes, los exámenes, los estudios." Asimismo, Kirón cuenta que, para la astrología, la luna, que cambia cada dos días, está relacionada con lo emocional. La luna llena es el momento en el que el sol y la luna están frente a frente. Esto quiere decir que es un momento en el cual lo más consciente y lo más inconsciente, lo más racional y lo más emocional, están enfrentados; por eso es un momento tan intenso. En las semanas de luna llena, las cuestiones emocionales suelen tener un acento especial.

    ¿Otras sugerencias? Kirón indica que la luna creciente se interpreta como auspiciosa para empezar cosas nuevas: una relación, la firma de un contrato. También aconseja casarse con luna creciente y no con luna llena. Pero a la hora de concebir bebes, se dice que hay una mayor cantidad con luna llena, momento en que el sol y la luna están en equilibrio.

    El cambio de sol se da cada mes. El sol en determinado signo aporta un énfasis especial. El mes del cumpleaños es un mes intenso, con muchos logros, propicio para cerrar y abrir cosas nuevas.

    Algo muy básico que se observa en relación a los signos es el elemento que los rige: hay tres de fuego (Aries, Leo y Sagitario), tres de agua (Cáncer, Escorpio y Piscis), tres de aire (Géminis, Libra y Acuario) y tres de tierra (Tauro, Virgo y Capricornio). El agua está vinculada a las emociones; la tierra vinculada a lo concreto. El aire tiene que ver con la comunicación y la palabra. Y el fuego, con el deseo, la pasión y la energía vital.

    Kirón explica que es diferente el proceso al hacer un horóscopo general o una carta astral. En el caso de esta última es como si el astrólogo tuviese un montón de relojes al mismo tiempo, como en la película Matrix. El desafío es hacer una suerte de síntesis de todos esos ciclos, mediante cálculos matemáticos. "Es muy matemática la cuestión de la astrología", asegura.

    Lo que se observa en las cartas natales son las coincidencias. Por ejemplo, si tanto la luna y Venus, que son los dos planetas que tienen que ver con lo femenino, están en Escorpio, esto se interpreta como posibilidad de temas intensos, celos; en el caso de los hombres, temas con las mujeres. Cuando coincide más de una energía, "es como si algo estuviese con resaltador".

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