Humor. Con el orden y la limpieza, 10 cosas que encontraste en cuarentena

Crédito: Ilustraciones de Brenda Ruseler.
María Eugenia Castagnino
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16 de junio de 2020  • 13:07

La caja de Pandora de las emociones

No sabés qué vas a sentir durante el día. Capaz te agarra un ataque de llanto inexplicable cuando ves una comedia en la tele. O le decís "te quiero, volvé pronto" al delivery que viene a traerte la pizza. Podés estar muy arriba, muy abajo, todo en el mismo día y hasta en el mismo momento. Igual, relax: no estás loca, nos pasa a todos lo mismo.

Una pasión desmedida por los hidratos

Un día dijiste: "El cuerpo me pide un budincito rico". Y desde entonces, ya deleitaste a todos con tortas, budines, scones, cookies caseras, panes de todas las formas y colores, con y sin masa madre, medialunas, bizcochitos para el mate... Tanto que hasta estás pensando en hacer un curso de pastelería profesional. ¡Hola, resaca de harina!

Objetos inútiles (pero que ahora son RE valiosos)

¿Todavía tenías los pomos de acuarela que usabas en la facu? ¿Y esas pesitas que habías comprado cuando te agarró el ataque de hacer gym en casa? Como en la moda, todo vuelve... Ahora, mientras tus hijos se entretienen pintando, vos metés esos 40 minutos de ejercicio físico con tu profe por Instagram.

Fotos impublicables

Te topaste con algunas del viaje de egresados con tu mejor cara Wild On, bailando arriba del parlante del boliche. Tu mamá se puso a ordenar y te llenó el WhatsApp con 567 fotos de cuando eras chica, contándote anécdotas interminables (que ya escuchaste, mínimo, mil veces). Y apareciste, obvio, abrazada a algún ex de la adolescencia que te hace pensar "uf, que goma fui" o te manda directo a stalkearlo en Instagram.

Ese hobby olvidado

Sacaste la guitarra del placard y te volvieron a dar ganas de tener tu propia banda; volviste a las agujas y ya llevás tejidos 78 gorritos de lana para abrigar a todos tus vecinos. ¿No pintabas desde 2005? Ahora, de repente, en 40 días ya tenés casi la misma obra que Pablo Picasso.

Tus dotes de maestra... PONELE

Ya hiciste orejitas de gato con cartón para el más chiquito y volviste a aprender a dividir fracciones (¿en qué momento cambiaron TANTO las matemáticas?). Cuando te dicen: "Ma, no entiendo", tenés ganas de confesarles: "Tranquilo, yo tampoco entiendo nada", pero descubriste que tenías más paciencia de la que hubieras soñado.

Una nueva noción del tiempo

Te acostás a las 4 de la mañana y te levantás... cuando podés. Almorzás y merendás al mismo tiempo, todo sucede en una rutina extraña que parece salida de la peli El día de la marmota. Lo loco es que vivís repitiendo: "Ahora que tengo más tiempo, voy a..." y terminás no haciendo nada.

Un vecino que está bastante bien

¡Encima vive cerca! El nuevo stalkeo consiste ahora en espiarlo por la ventana, ver qué está cocinando, qué series mira en la tele... y animarte a mandarle un avioncito volador con un mensaje. Mirá si el saldo de la pandemia es un nuevo amor, eh...

Una habilidad para el sexting

Si estás soltera, pasás horas tirando poses para encenderte. Y si no lo estás, también: te divierte mandarle mensajitos hot a tu pareja, que está bañando a los chicos a unos metros de vos. ¡Todo sea para que no decaiga!

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