Inmensidad argentina

La variedad y belleza del paisaje de este país no se corresponden con las medidas que se toman para cuidarlo. La Fundación Naturaleza para el Futuro acaba de publicar un libro con fotografías de Marcos Zimmermann que son un testimonio de esa riqueza amenazada
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23 de diciembre de 2001  

La Argentina tiene el privilegio de un territorio vasto, variado y pleno de riquezas. Paisajes únicos –desde la monumentalidad de los Andes hasta la bravura del océano Atlántico, desde la solitaria grandeza de la Puna hasta la no menos desolada Tierra del Fuego– albergan una increíble multiplicidad de especies de la flora y la fauna y constituyen reservas de una riqueza enorme que se ofrece a nosotros al mismo tiempo que nos reclama silenciosamente dos compromisos fundamentales: sensibilidad frente a tanta grandeza y responsabilidad en el uso de sus muchos recursos.

En tal sentido, la Fundación Naturaleza para el Futuro se ha hecho cargo de un desafío doble: mostrar ese patrimonio único y no renovable, y alertar sobre los usos irresponsables que un afán de lucro de cortas miras suele perpetrar.

Para ello, la fundación recurrió, como afirma su presidente Luis Castelli, a la contundente elocuencia visual de un libro de fotografías y pinturas: Argentina. Naturaleza para el Futuro.

Las fotografías, de intensidad y precisión deslumbrantes, son de un especialista en la materia: Marcos Zimmermann, que también tuvo a su cargo la dirección editorial del proyecto. Las imágenes pictóricas pertenecen al arte singular de Nicolás García Uriburu, alguien que hace muchos años ha puesto su talento al servicio de la recuperación de un diálogo amable entre la irresponsable criatura humana y la naturaleza de la cual forma parte, a pesar de que tienda a olvidarlo.

El volumen incluye más de cien fotografías de Zimmermann, distribuidas en siete capítulos que incluyen en su apertura sendos cuadros de García Uriburu.

Las imágenes del fotógrafo, algunas de las cuales pueden verse en estas páginas, rescatan tanto la belleza agreste de los más diversos lugares de la Argentina como los daños a veces irreparables que la acción humana les ha infligido y los nobles intentos que algunos sostienen para preservar la integridad de ese patrimonio.

Así, si en una foto puede apreciarse, por ejemplo, la cuidada exuberancia del Parque Nacional Río Pilcomayo en Formosa, otras nos muestran los estragos del fuego en las cercanías de Bariloche o la indiscriminada deforestación de la selva misionera. De igual modo, las imágenes que celebran la magnificencia del Río de la Plata son acompañadas por textos que advierten sobre el daño irreversible que significaría la construcción de la aeroísla para instalar allí el nuevo aeroparque metropolitano.

Sin buscar el tremendismo, el libro logra provocar un entusiasmo poderoso y una preocupación atenta, que se resume en la advertencia de Zelmira Peralta Ramos, vicepresidenta de la fundación: “No respetamos esos paisajes porque no nos respetamos a nosotros mismos”.

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