Inventan un detector de mentirosos

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16 de agosto de 2019  • 12:13

Mucho más práctico que indagar en el cerebro de las moscas o el esqueleto del último dinosaurio, me resulta el hecho de que la ciencia enfoque sus esfuerzos en los asuntos cotidianos del ser humano, una especie sin dudas mucho más peligrosa que aquellos gigantes. Me entero así que un grupo de investigadores ingleses logró desarrollar hace poco un sistema capaz de detectar mentiras basado en aquello de que "los ojos nunca mienten", como dice el refrán. Nunca más oportuno este avance de la tecnología, en un momento en que la humanidad se ha vuelto una raza de poco fiar.

Es cierto que basta con sostener por un rato la mirada de alguien para notar como cambia el brillo y el tono del relato en la medida que incurre en afirmaciones dudosas; pues por mejor actor o actriz que tengamos delante, siempre hay un gestito delator. Un indicio de que las cosas no son como dice. Esa sensibilidad detectivesca que en algunos individuos funciona de manera intuitiva ha sido "mecanizada" por los investigadores de la Universidad de Stirling (Escocia), cuyas conclusiones fueron publicadas en la revista Cognitive Research: Principles and Implications. El proyecto bautizado ConFace, conducido por la psicóloga Aisla Millen, basa su funcionamiento en el análisis de los movimientos oculares registrados mediante una computadora mientras el "mentiroso" mira a la pantalla.

Me pregunto si este hallazgo no sería de grandísima utilidad de poderse trasladar también a los teléfonos celulares, la herramienta básica con la que se concertan las citas que millones de hombres y mujeres pactan fuera del matrimonio o de un vínculo estable. En las redes sociales hay mucho casado/a infieles haciéndose pasar por soltero/a. Por eso la infidelidad, o la mentira en su versión más primitiva, surge como un negocio floreciente que está enriqueciendo a quienes desarrollan productos para abastecer tamaña demanda, sostiene el título de un artículo que describe en números el fenómeno mundial del engaño. Con tanta oferta de servicios y atajos, nunca ha sido más fácil y tentador tirarse una canita al aire, reafirmar que seguimos siendo deseables. "Además de las páginas de contactos están los hoteles, los viajes, los regalos, los restaurantes. Es un negocio que mueve miles de millones de euros en el mundo y que tiene un peso importante en el PIB", comentaba Christoph Kraemer, directivo de una de los portales para adúlteros con más miembros en todo el planeta. Según aclaraba, una reciente auditoría de Ernst & Young había registrado 442.000 nuevos usuarios por mes en ese sitio, más de 5,3 millones en el año, lo que supone un crecimiento del 10% respecto a 2017. Baste decir que esas cifras pertenecen solo a una de las cinco aplicaciones y portales más populares dedicados a fomentar la trampa. Entre los más redituables del mercado figura un sitio especial para mujeres jóvenes casadas que buscan entretenimiento extra.

En fin, que mientras el flamante programa ConFace no esté disponible para las pantallas de celulares, los traicionados habrán de recurrir a las aplicaciones que detectan si la pareja les miente y hace doble vida. También queda el recurso de los espías espontáneos, personas despechadas que de forma casera se ponen a la tarea de escrachar perfiles de casados y comprometidos en las redes de citas. Es el caso de Erin Colleen, una joven residente en Washington, Estados Unidos. Buscando pareja en Tinder matcheó con varios candidatos quienes, tras concretar el encuentro, confesaron su verdadero estatus civil. La mujer decepcionada empezó contactar a esposas y novias para desenmascararlos, pero cierto es que la venganza no devuelve el tiempo perdido, ni la fe en las personas.

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