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Casas de campo

Joya del siglo XVIII. Lo moderno y lo antiguo brillan en esta finca de Sudáfrica

Lucrecia Álvarez
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23 de junio de 2019  

Más que restaurar, l os nuevos dueños de Babylonstoren, fabulosa propiedad de 1777, la revitalizaron. Parados sobre jardines de madurez espléndida y una construcción de conmovedora solidez, incluyeron elementos modernos discretos y sacaron a flote sus valores escondidos. Otro lindísimo ejemplo de casa de campo que compartimos con ustedes.

Crédito: Greg Cox

Una de las tantas cosas que atrajo a Karen Roos (exdirectora de la revista Elle Sudáfrica) a comprar esta propiedad es que, en sus 240 años, nunca había sido oficialmente "restaurada". Estaban intactos los gruesos muros encalados -típicos de tantos lugares cálidos, en los que son uno de los pocos recursos contra el calor- y también la inconfundible matriz colonial holandesa de esa parte del Cabo: las fachadas blancas con remate peraltado y los techos de paja.

En toda la casa, los ladrillones fueron pulidos hasta darles su máximo brillo.
En toda la casa, los ladrillones fueron pulidos hasta darles su máximo brillo. Crédito: Greg Cox

Los mensajes de estas paredes que atravesaron tantas vidas eran clarísimos: instaban a respetar su robustez, recuperar la fibra más auténtica de la vivienda, exhibir el legado de su historia y a hacer más cómodos los espacios, pero de manera sobria.

Al calor de las vitrinas clásicas empotradas y el cielo raso de palo amarillo real (el árbol nacional de Sudáfrica), muebles de diseño italiano conectan con sutileza pasado y presente.
Al calor de las vitrinas clásicas empotradas y el cielo raso de palo amarillo real (el árbol nacional de Sudáfrica), muebles de diseño italiano conectan con sutileza pasado y presente. Crédito: Greg Cox

Debajo de veintitrés capas de pintura, la dueña encontró la marrón-ocre primera, que tan bien equilibra la madera oscura de las vitrinas.

Madera oscura en las antiguas vitrinas holandesas.
Madera oscura en las antiguas vitrinas holandesas. Crédito: Greg Cox

"Si las paredes fueran blancas, se tornarían invasivas y pesadas. Las 'molduras' dibujadas con tres líneas turquesas, blancas y caoba imitan las originales".

Crédito: Greg Cox

Más allá de su legado, esta es una auténtica casa de campo y, por eso mismo, acá se concentran la actividad y el encuentro. Los platos salen de la cocina Aga, verdadero lujo vintage, o del enorme hogar abierto.

Como en todos los espacios, aquí también se cuela lo actual, esta vez de la mano de las lámparas de diseño.
Como en todos los espacios, aquí también se cuela lo actual, esta vez de la mano de las lámparas de diseño. Crédito: Greg Cox

Lo que prima en el estudio es la custodia de la tradición de Babylonstroren. Pero atención: en 240 años, la casa nunca estuvo deshabitada. No es un museo, sino un hogar.

El lujo del espacio... y una cuota de extravagancia. Antigua bañadera con patas de león en una esquina del dormitorio.
El lujo del espacio... y una cuota de extravagancia. Antigua bañadera con patas de león en una esquina del dormitorio. Crédito: Greg Cox

En el ala de los dormitorios, éste combina una alfombra Aubusson, un biombo heredado y una composición de láminas y fotos enmarcadas encontradas en diferentes mercados de pulgas, canastos de rafia y lámparas italianas de brazo móvil.

Muebles imponentes, como este antiguo sofá Luis XV en terciopelo capitoné, en frescos dormitorios blancos.
Muebles imponentes, como este antiguo sofá Luis XV en terciopelo capitoné, en frescos dormitorios blancos. Crédito: Greg Cox

Aberturas originales y diseños netos en otra de las habitaciones.
Aberturas originales y diseños netos en otra de las habitaciones. Crédito: Greg Cox

Baño en suite con bañadera extenta sobre plataforma de mármol.
Baño en suite con bañadera extenta sobre plataforma de mármol. Crédito: Greg Cox

Los baños tienen griferías y accesorios flamantes, pero que no desentonan con los gastados pisos de mármol.

Las parras dan frutos y sombra en la galería.
Las parras dan frutos y sombra en la galería. Crédito: Greg Cox

Para elegir: sentarse a comer al fresquito, hamacarse con la vista perdida en el horizonte, o admirar parte del jardín.

Envidiable. El huerto con más de 300 especies comestibles y medicinales.
Envidiable. El huerto con más de 300 especies comestibles y medicinales. Crédito: Greg Cox

Otro objetivo de los nuevos dueños fue honrar las labores en la huerta, manteniendo con esmero los jardines centenarios que en los siglos XVIII y XIX abastecían los barcos que tocaban el Cabo de Buena Esperanza. Desafíos grandes, pero todos portadores de alegría, de un privilegio. Mantener la tradición viva en medio de la más industriosa naturaleza.

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