Joyería de diseño: pasó del hobby a crear más de 120 piezas por mes

Valentina Mander, joyera de diseño.
Valentina Mander, joyera de diseño.
Inés Pujana
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29 de agosto de 2019  • 15:24

Pasar de un hobby a un negocio puede ser difícil. Pero a veces es justamente en nuestras pasiones donde están las oportunidades más grandes y donde tenemos potencial para destacarnos más. Acá te contamos la historia de Valentina Mander y cómo logró profesionalizar este pasatiempo que tanto le gustaba.

El proyecto de joyería de autor de Valentina Mander (38) nació, como tantos otros, de una mezcla de pasión y necesidad. Venezolana y arquitecta de profesión, cuando en 2014 se mudó a Buenos Aires para acompañar a su marido periodista y corresponsal, se encontró con la enorme frustración de tener que revalidar su título y empezar de cero. Un poco perdida y sin saber qué hacer, se volcó a la joyería -su hobby de toda la vida- como una fuente de distracción y, por qué no, de regalos de Navidad para familiares y amigos. En ese oasis que era su taller encontró un bálsamo: algo en lo que era buena, que le iba a permitir tener un ingreso, volcar sus conocimientos de diseño y desarrollarse profesionalmente. Como la apuesta no la iba a hacer sola, decidió crear la empresa con su nombre de casada, un poco para honrar el proyecto familiar en el que la joyería se había convertido: un oficio creativo que funcionaba en paralelo a la maternidad y que podía mantenerse más allá de las frecuentes mudanzas que implicaba el trabajo de su pareja.

En ese oasis que era su taller encontró un bálsamo: algo en lo que era buena, que le iba a permitir tener un ingreso, volcar sus conocimientos de diseño y desarrollarse profesionalmente.

"Al principio me dedicaba a la joyería contemporánea haciendo foco en el circuito de arte de ferias europeas, algo que hice hasta diciembre de 2018. Cuando terminó el año decidí darle una vuelta más comercial, porque quería que las piezas fueran accesibles y que las pudiera usar cualquier persona. Aunque la mayoría son piezas únicas, también hago muchas en serie, para tener precios más accesibles", cuenta Valentina. Fue entonces cuando decidió radicar en Argentina su empresa, algo que, por ser extranjera, se le hizo especialmente cuesta arriba: tenía que crear un registro de marca y conseguir un contador sin tener ningún contacto de referencia. No obstante, nos cuenta, eso también fue una ventaja, porque la liberó de expectativas y prejuicios y la volvió más osada a la hora de probar cosas.

Su formación

Uno de los anillos de su colección.
Uno de los anillos de su colección.

Valentina siempre sintió fascinación por la joyería. Arrancó con el hobby cuando tenía 18 años; tomando clases con profesores de todo tipo: de laca japonesa y de electroformado, solo por dar algunos ejemplos, y es algo que continúa haciendo aún hoy en día en la Argentina, en donde, según dice, se encuentran "plateros maravillosos, con técnicas que no hay afuera." Entre otras cosas, dice que en el país "hay una cultura muy grande de joyería contemporánea", y que acá uno puede formarse con grosos, como la familia Salas: "3 generaciones de joyeros que cuentan con hornos para hacer cosas enormes, como sables o armaduras". A pesar de eso, lamenta la falta de reglamentación que hay en el país para los joyeros: "Yo siempre compro oro de fair-trade o comercio justo afuera, porque en la Argentina no hay certificación de extracción responsable, ni para el oro ni para la minería. Pasa lo mismo con el sellado. Solo lo hago en países en donde hay un ente regulador que sella, porque yo puedo poner plata 925 en una pieza, pero eso no tiene ningún valor legal. Para que así sea tiene que haber tercera parte que lo garantice, y eso acá no existe. Lo más cercano es llevar las piezas a la sede central del Banco Nación para que las valúen o las tasen. Ahí tienen los equipos para hacerlo y además te cobran poco", nos cuenta, al mismo tiempo que nos tira un datazo.

"Para mí subir al taller que tengo arriba de mi casa es como irme de vacaciones."

La lección más difícil

Cuando la consultamos sobre lo más complejo que tuvo que enfrentar desde que arrancó con el emprendimiento, Valentina no duda: " Llevar las cuentas claras. Yo soy terrible con los números, así que la clave para mí fue tener un buen contador. También tener un plan de márketing, algo que hice hace poco y que me mejoró todo, porque me dio una visión más clara de hacia dónde tenía que ir. Visualizar todo tu año te permite saber dónde y hasta cuánto invertir." Gracias a eso, Mander pudo tomar una decisión fundamental este año: resignar ganancias y reinvertir todos sus ingresos en prensa y comunicación, aprovechando el contexto: "Este es un buen momento para hacerlo porque, como se vive una crisis muy grande, las grandes empresas de moda no lo están haciendo, entonces no tenés tanta competencia."

"La planificación es la diferencia entre tener éxito y quebrar."

Los consejos de Valentina

Uno de los brazaletes de motivos botánicos de su colección.
Uno de los brazaletes de motivos botánicos de su colección.

  • "Organizate con otras personas que hagan algo similar y hacé las compras en grupo. En Argentina ‘todo es mínimo 1000 o 10 mil’, por eso apoyarse entre marcas te da muchos beneficios; como negociar mejor el precio, organizar ferias, o conseguir una agencia que te haga la prensa de 5 marcas juntas. Eso sí, es fundamental que las otras empresas estén en el mismo momento de crecimiento que vos."
  • "Hay que aprender de lo que funciona y de lo que no. No vale la pena lanzarte al agua si tenés un buen trabajo y no pensaste antes todos los detalles. Muchas personas arrancan un proyecto sin tener músculo para bancarse muchos meses sin tener ganancias, y eso hay que planificarlo y pensarlo con calma. La gente cree que a los 15 días van a estar vendiendo, y no es así. Primero hay que fotografiar el producto y darlo a conocer, y eso lleva tiempo. Venderle a tus amigos y familia tiene un techo, por eso hay que apuntar a más, pero teniendo espalda económica: un inversionista, créditos, etc. Además te vas a encontrar trabajando muchas más horas extras que si trabajaras en una empresa, pero lo bueno es que todo va a ser para vos."

En números

  • 120 piezas por mes fabrica Valentina.
  • 80 mil pesos es su facturación mensual.
  • 20 mil dólares invirtió en equipos.
  • 40 mil pesos gasta en insumos de metal.

Más info: http://www.valentinamander.net/

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