Juego simbólico. Fabrica bebotes con apariencia real que fomentan la diversidad

Jimena Barrionuevo
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15 de julio de 2020  • 19:27

Ocurrió de forma impensada. Fue cuando una nena con Síndrome de Down le manifestó su falta de interés por jugar con muñecas. ¿El motivo? Claro y sencillo. No encontraba ninguna con la que pudiera identificarse. En ese momento, a Laura Galanterni (35) se le encendió la lamparita y puso manos a la obra para desarrollar a Oli, un bebote con Síndrome de Down que abrió las puertas a una iniciativa que busca respetar y hacer visibles las diferencias.

Así fue que en 2015 surgió Casita de Muñecas, un emprendimiento familiar que se dedica a fabricar muñecos y bebotes con apariencia real y, mediante ellos, promueve la iniciativa por un juego inclusivo, diverso y plural. "Casita de Muñecas nació como una empresa pequeña que fue creciendo día a día. Tenemos una larga historia con la fabricación de artículos en el plástico y emprendimos hacia el rubro del juguete, muñecas y bebotes de apariencia real. Fue creciendo la demanda y hoy es nuestro principal proyecto. Creemos que el respeto de las diferencias aporta un granito de arena para una sociedad mejor y que las diferencias deben expresarse. Tener juguetes con características diversas encamina la propuesta hacia la inclusión", asegura Galanterni.

Oli, el bebote con rasgos de Síndrome de Down, trae DNI y librito de crecimiento.
Oli, el bebote con rasgos de Síndrome de Down, trae DNI y librito de crecimiento.

Cada detalle está pensado y cuidado. Los gestos, la pintura, la indumentaria de calidad y los accesorios tienen en cada producto su razón de ser. Además, los bebotes no se presentan dentro de una caja ya que la idea es que, en el primer contacto, los niños y las niñas tengan la experiencia inmediata de hacerles upa y abrazarlos. Algunos son blanditos, otros muy pequeños y otros grandes como los bebés reales. Hay flaquitos o regordetes, de sexo femenino o masculino, rubios o castaños o morochos, latinos, de tez negra u orientales.

Aunque Oli, el bebote con rasgos de Síndrome de Down, no es comercialmente el más rentable, para Galanterni y su equipo significó un vuelco en la producción que se tradujo en un trabajo con muchos desafíos, amor y pasión. "Saber que fue muy bien aceptado renovó las energías. Entonces redoblamos el trabajo, porque la motivación por hacer algo que iba a potenciar la reflexión, ayudar a familias, escuelas o instituciones a que se pueda pensar o visibilizar la temática nos llenaba de orgullo. Y aunque no es el producto más rentable, es lo que más nos gusta. Nos despierta pasión y compromiso. Tenemos esa convicción".

El esfuerzo no fue en vano. Por su trabajo, Casita de Muñecas obtuvo el apoyo de INADI y de la Asociación Síndrome de Down de la República Argentina (Asdra). Los bebotes se comercializan en jugueterías de todo el país y a través del canal online.

Sin embargo, como muchas empresas, con la pandemia se vieron ante la necesidad de reinventarse. "Al comienzo fue difícil, especialmente porque se vio afectada la cadena de pagos. Pero hemos podido adaptarnos. Actualmente trabajamos en varios canales con soluciones creativas basadas en la tecnología para potenciar las ventas. WhatsApp, redes, web, carritos de compra, son algunas de las herramientas que estamos potenciando. Ahora también damos soporte, capacitación y contenidos a nuestros aliados principales que son las jugueterías".

A pesar del contexto, Casita de Muñecas no bajó los brazos en su compromiso con la sociedad. Puertas adentro, siguen trabajando para poder representar a muchos sectores que usualmente no son considerados. Y se mantienen firmes en su misión por construir diversidad. "Lo que se viene es un kit Inclusivo, con diferentes muñecas y bebotes, para que sirva como herramienta para el trabajo de gobiernos, escuelas e incluso de pediatras".

Los consejos de Laura

  • La pasión es fundamental. "Es importante saber que, como emprendedora, vas a trabajar 24 h. No hay tiempo para relajarse ni pensar en otros temas. Y a partir de eso, esforzarse en aprender lo que no se sabe, crecer con sabiduría, prudencia, pero sostenidamente. No se puede confirmar el progreso sin una estructura y conocimientos. Es una fina relación entre pasión, trabajo, esfuerzo, conocimiento".
  • En equipo. "Sumar personas relevantes al grupo de trabajo es clave para poder crear una dinámica responsable donde cada una de las partes asuma su compromiso y lleve a término su labor".
  • Gestionar el tiempo. "El avance requiere planificación y estrategia. Paciencia, pero decisión. Es necesario aprender a organizarse y crecer paso a paso".

En números

$ 500 mil fue la inversión inicial del negocio.

32 personas trabajan en Casita de Muñecas

1.200 es la cantidad de bebotes que vendían por año al comienzo.

50 mil fue la cantidad de bebotes que vendieron el año pasado.

Más de 90 modelos de bebotes diferentes ofrece Casita de Muñecas.

11.500 seguidores tienen en Instagram @Casita de muñecas

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