Julia Tonconogy. Abre las puertas de su departamento en Palermo Chico

Julia posa junto a su hijo Teo y sus perros Otto y Tony. "En decoración, me gustan los 70 y algo de los 40. Mi estilo no es floral ni muy femenino. Si tuviera que definir mis ambientes, diría que son unisex y universales", dice.
Julia posa junto a su hijo Teo y sus perros Otto y Tony. "En decoración, me gustan los 70 y algo de los 40. Mi estilo no es floral ni muy femenino. Si tuviera que definir mis ambientes, diría que son unisex y universales", dice. Fuente: HOLA - Crédito: Pilar Bustelo
Lucila Olivera
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20 de agosto de 2019  • 18:30

Inquieta, detallista y siempre lista para salir de viaje, con un carry on cerca. Hija del arquitecto y piloto de autos clásicos Alberto Tonconogy, desde muy chica Julia (40) desarrolló una especial habilidad para convertir lo simple en algo exquisito. Después de recibirse de diseñadora gráfica, estudió un tiempo Arquitectura en Parsons en Nueva York, fundó un estudio de diseño (hacía, entre otras cosas, las invitaciones de Javier Lúquez) y su carrera dio un paso en firme cuando se volcó a la dirección creativa en el hotel Faena. Al tiempo se mudó a Miami y customizó proyectos inmobiliarios de manera integral -desde los muebles hasta la comunicación- y ya de vuelta en Buenos Aires, se convirtió en madre de Teo (10) y le puso el corazón a un proyecto familiar en Valle de Uco, Mendoza. Hoy está muy entusiasmada con J.T Pfeiffer, una firma dedicada a la creación de Art Carpets (alfombras con arte) que la tienen con un pie acá y otro en Estados Unidos. En su departamento en Palermo Chico, le revela a ¡Hola! su mundo de sueños y conquistas.

Un segundo sector del living, con obras de Miranda Bosch, recuerdos de viajes y las alfombras creadas por la anfitriona bajo el concepto "walk on art".
Un segundo sector del living, con obras de Miranda Bosch, recuerdos de viajes y las alfombras creadas por la anfitriona bajo el concepto "walk on art". Fuente: HOLA - Crédito: Pilar Bustelo

Soy nómade: vivo entre Buenos Aires, San Fernando y Nueva York, donde tengo un showroom de mis alfombras
Julia Tonconogy

Heredó la pasión por el diseño de su padre, el arquitecto y piloto de autos clásicos Alberto Tonconogy. Amante del Delta, las reuniones con amigos y el arte, vive con un pie en Argentina y otro en Estados Unidos
Heredó la pasión por el diseño de su padre, el arquitecto y piloto de autos clásicos Alberto Tonconogy. Amante del Delta, las reuniones con amigos y el arte, vive con un pie en Argentina y otro en Estados Unidos Fuente: HOLA - Crédito: Pilar Bustelo

-Naciste en una familia con el ojo estético entrenado. ¿También heredaste la pasión por los autos?

-Es algo que introdujo papá y que siguió mi hermano Juan, que acá es un Maradona de los autos clásicos y en Italia ganó tres veces la Mille Miglia (una famosa carrera de regularidad). Yo no corro, pero mi hijo es piloto profesional de kartings y su padre (Nicolás Schropp) también. Teo es muy bueno, casi siempre hace podio, y dice que cuando sea grande va a ser piloto de Fórmula 1. Los Tonconogy somos, además, buenos navegantes. De chica siempre me tocaba la decoración y la cocina, pero el año pasado saqué mi carnet de timonel y me compré una lancha muy cómoda que se volvió la embarcación femenina del Delta, que es un lugar muy machista.

-¿Cómo es vivir con una valija en la mano?

-Soy nómade por naturaleza, vivo entre el centro, San Fernando y Nueva York, donde tengo un showroom y cada vez que lanzo una alfombra hago un staging y lo exhibo con arte. Todo es cuestión de organización, más allá de que cuento con mucha ayuda por diferentes lados. Es muy gratificante cuando veo el resultado del esfuerzo.

-¿Que recuerdos tenés de cuando vivías en Estados Unidos?

-Cuando decidí instalarme en Nueva York, me sentía local porque mi abuela pasaba la mitad del año allá y yo iba seguido. Al principio vivía en su departamento, en el Upper East, y después me mudé a un loft en Chinatown con un amigo fotógrafo, Chino Moro, que se había separado de su mujer, y era mi roommate. Tenía mi espacio de diseño en un rincón y él, su estudio en otra punta, porque era una antigua fábrica de ropa y se convirtió en un lugar de reunión de gente creativa. Yo diseñaba para muchos lugares megatop de Nueva York, y me hice amiga de Alan Faena, que me convenció de volverme a Argentina en 2004 para trabajar con él en el hotel Faena, que estaba construyendo. Ahí trabajé un año, hacía dirección de arte con él y con Ximena Caminos. Después, con el boom inmobiliario en Miami, abrí una empresa allá con un arquitecto y diseñaba catálogos de terminaciones para edificios, que vienen pelados.

-Ya de vuelta emprendiste un proyecto con tu padre y tu hermano Juan. ¿Cómo fue la experiencia?

-Trata de un proyecto familiar que es de por vida, pero nunca me imaginé aprender tanto sobre cavas y viñedos. Somos siete hermanos, cuatro de mamá y papá, y trillizos de papá y otra mujer, pero sólo Juan y yo trabajamos con él. Cuando volví de Miami, donde viví cuatro años, pensamos con Juan en llevar adelante algo juntos. Hicimos un curso de real estate, buscamos en Uruguay y acá y en 2008 él encontró estas tierras en Mendoza, en Valle de Uco. Un año después empezó a plantar casi 100 hectáreas de diferentes varietales, en su mayoría Malbec. Al principio iba a ser una casa de huéspedes porque se venden las parcelas, y al final terminó siendo un hotel boutique de lujo construido por papá. Yo hice el equipamiento, la comunicación, por eso cuando me preguntan qué soy digo directora creativa: me gusta abarcar cada proyecto como algo integral y yo me involucro en todas las áreas. Después de eso, arranqué con las alfombras, aunque ya había hecho algunas para hoteles.

-¿Sos buena anfitriona?

-Me gusta agasajar a mis invitados y organizar encuentros. Estoy en todos los detalles: velas y una iluminación cuidada, el bar con hielo... No sé si soy experta cocinera pero elijo ingredientes ricos y pongo lindas mesas.

-¿Estás en pareja?

-No, estoy sola y focalizada en mi hijo y en mi trabajo. Con Teo nos encanta viajar, es muy buen compañero de viajes, sumamente curioso, y me sorprende lo que le gusta el diseño y el arte. Ya reconoce distintas épocas, es increíble.

"Cocino con ingredientes ricos, diseño la presentación de los platos, pongo lindas mesas. Me encanta recibir con velas, buena música, una iluminación cuidada, el bar con hielo y todos los detalles", cuenta
"Cocino con ingredientes ricos, diseño la presentación de los platos, pongo lindas mesas. Me encanta recibir con velas, buena música, una iluminación cuidada, el bar con hielo y todos los detalles", cuenta Fuente: HOLA - Crédito: Pilar Bustelo

La mesa del comedor, lista para recibir y agasajar a sus amigos, un ritual que cumple habitualmente
La mesa del comedor, lista para recibir y agasajar a sus amigos, un ritual que cumple habitualmente Fuente: HOLA - Crédito: Pilar Bustelo

Con Teo, mi hijo, nos encanta recorrer el mundo, es muy buen compañero de viajes, sumamente curioso, y me sorprende lo que le gusta el diseño
Julia Tonconogy

Teo, que corre en karting profesional, juega con Otto. Sobre la pared del fondo se ven algunos de los trofeos que ganó, una disciplina que lo lleva por distintos autódromos nacionales. Sueña con convertirse en piloto de Fórmula 1.
Teo, que corre en karting profesional, juega con Otto. Sobre la pared del fondo se ven algunos de los trofeos que ganó, una disciplina que lo lleva por distintos autódromos nacionales. Sueña con convertirse en piloto de Fórmula 1. Fuente: HOLA - Crédito: Pilar Bustelo

"El año pasado saqué mi carnet de timonel y me compré una lancha muy cómoda que se volvió la embarcación femenina del Delta, que es un lugar muy machista. Todos nos miran para ver si hay un hombre a cargo, pero no lo encuentran", dice, mientras hace un alto en el shooting para tomar un café.
"El año pasado saqué mi carnet de timonel y me compré una lancha muy cómoda que se volvió la embarcación femenina del Delta, que es un lugar muy machista. Todos nos miran para ver si hay un hombre a cargo, pero no lo encuentran", dice, mientras hace un alto en el shooting para tomar un café. Fuente: HOLA - Crédito: Pilar Bustelo

Los Tonconogy a pleno, durante un Rally de las Bodegas, que pasó por su hotel en Valle de Uco. Al volante del Austin Healey va Juan, hermano de Julia, a quien ella define como el "Maradona de los autos clásicos".
Los Tonconogy a pleno, durante un Rally de las Bodegas, que pasó por su hotel en Valle de Uco. Al volante del Austin Healey va Juan, hermano de Julia, a quien ella define como el "Maradona de los autos clásicos". Fuente: HOLA - Crédito: Pilar Bustelo

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