La absurda femineidad

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23 de septiembre de 2005  

Una mujer canta frente a un micrófono iluminado. Un hombre entra y la interrumpe. "Estaba soñando con vos", dice ella. "Todavía estás soñando", le responde él. La pieza teatral "La mujer que al amor no se asoma" surgió de esta primera imagen, hace muchos años: Jazmín Stuart se la pasaba escribiendo ficción, al mismo tiempo que estudiaba dirección de cine. Pero llegó la televisión y todos esos proyectos quedaron a la espera.

En 2003 decidió volver al teclado. "Venía actuando en tiras diarias sin parar, así que necesitaba compensar ese loquero. Lo que me interesa es contar historias y entre el material que tenía, miles de hojas de Word, éste tomó cada vez más fuerza", comenta la actriz, que diseñaba el proyecto mientras participaba de "Historias de sexo de gente común", entre otros programas. Aquel primer diálogo es ahora el comienzo de la obra escrita, dirigida y protagonizada por ella, que se estrena el 1° de octubre en el Teatro del Nudo. Allí aborda con humor "la neurosis femenina a la hora de amar", mediante tres historias protagonizadas por parejas. "Me gusta escribir sobre las relaciones humanas, sobre todo desde el absurdo, con cosas que nos caracterizan a las mujeres y que me gusta llevar al extremo." Cinthia Guerra, Victoria Hladilo, Luis Mango, Mariano Farran y Walter Galeante, compañeros suyos en la escuela de Julio Chávez, completan el elenco.

El texto pudo haber sido el guión de una película. "Tuve que hacer un gran esfuerzo para adaptar cosas que imaginaba de manera cinematográfica. Por momentos me gustaría que pasen diez extras, que entre un bondi... Poder contar cosas que en teatro son imposibles."

-¿Y por qué empezaste por teatro?

-Me tentó mucho como espacio de prueba. Necesito ver cómo funciono comandando actores, estructurando un relato. El teatro es un terreno menos hostil. Aunque hagas una película de bajo presupuesto, necesitás mucha plata, y es un riesgo muy grande. Esta es una buena oportunidad para foguearme, para calentar motores y tal vez sí después saltar al cine.

La obra presenta mujeres de edades diferentes. La primera, de 40, enamorada de un hombre que la rechaza, se queda sola porque siempre elige, maníacamente, al hombre imposible. La segunda, de unos 30, tiene una relación ideal, tan perfecta que la boicotea. La tercera es una joven de veintipico, destructora sistemática del hombre que tiene al lado. "Hay algo de autocrítica, porque las tres mujeres están adentro mío. Todas atravesamos por esas etapas: masoquismo, autoboicot y cierto sadismo, al castigar al hombre que tenemos al lado."

La TV y yo

Jazmín, de 29 años, está muy agradecida al trabajo en televisión que la conectó con gente, fue su sustento económico, le sirvió de escuela para dirigir ("se aprende de lo bueno y lo malo") y la convirtió en una cara conocida, "algo que ayuda a convocar cuando se quiere contar una historia propia". Sí cree que puede haber prejuicios por pasarse de territorio. "En un punto me divierte. Si viene gente con esa idea a ver la obra, no me importa, igual va a pagar la entrada. Muchos van a pensar: «¿A ver qué hace la pibita de Verano del 98, dirigiendo teatro, escribiendo?» Bueno, que vengan a ver."

Antes de tomarse el tiempo para dirigir, ella participó de "Pasajero", programa de Ciudad Abierta dirigido por Gustavo Postiglione ("El asadito"), donde interpreta a una actriz famosa y snob que quiere atravesar un piquete. Filmado durante una manifestación verdadera, el personaje surgió del film "Miami RMX", también del director rosarino. "Es un prototipo, con las peores características que nos definen a las actrices de esta generación. Está llevado al extremo, pero hay cosas reales en las que yo me reconozco en algún momento de mi carrera. Es un modelo de actriz que siempre va a existir, porque es el que el público de televisión consume." Ser simpática a toda costa, seducir de manera indiscriminada y no pensar demasiado. "En general, cuanto más estúpido es el mensaje, más certera es la anestesia. Creo que muchos directores, guionistas y productores de TV terminan achatándose adrede para entrar en ese modelo. Al público le gusta eso, y lo más morboso de sus artistas."

El unitario "Historias de sexo..." fue uno de los disparadores de polémicas por los desnudos en la pantalla chica. Para Jazmín, todo es pasajero, pero dentro de un mismo círculo de morbosidad: "Ahora está la movida de los policiales. Por momentos se necesita ver marginalidad; en otros, sexo o mujeres asesinas, casos reales muy oscuros. Cambian los temas, pero a todos los que están en auge los caracteriza el morbo. La cuestión es uno, desde su rol, cuánto se quiere subir o no. Creo que hay que pivotear para no quemarse el cerebro".

Mientras ensaya, ultima cada detalle de la obra y aprende a la fuerza temas de electricidad, sonido y decoración, Stuart sabe que no aceptaría ahora, por ejemplo, un protagónico en una novela. Pero no lo descarta para otro momento. "Hay algo narcisista con los protagónicos, porque te dan la bola que nunca te dieron. Además, hay un buen billete y subís en el ranking de popularidad. Pero seis veces por semana, doce horas por día, vivís en un estudio. Tenés el camarín más grande, pero te convertís en la persona más agotada, gris y poco inspirada del set. Es algo que veo en todas las tiras. Nadie me lo contó: es lo más vacío del mundo."

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