La fiebre Potter desborda el cine

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7 de diciembre de 2001  

Ya se había pronosticado que la película basada en el libro de la inglesa J. K. Rowling, Harry Potter y la piedra filosofal , sería un fenómeno antes de que en su fin de semana de estreno lograra ubicarse en el puesto número cuatro del ranking de los filmes más vistos de todos los tiempos. Lo que no se había dicho, pero era de suponer, era que con el éxito en la pantalla grande el aprendiz de mago y sus amigos de la escuela de hechicería Hogwarts se convertirían en algo así como los protagonistas de un nuevo clan Barbie, con muñecos a su medida y un sinfín de golosinas codiciadas por los chicos (y no tan chicos).

Sin ir más lejos, el bombardeo de productos comenzó a dar sorpresas, en todas partes del mundo, el mismo día de su estreno. En China, por ejemplo, mientras una legión de fanáticos vestidos para la ocasión compraba su entrada al cine, también estaban los que corrían desesperados a sus casas para ver desde su sillón preferido la versión pirata en DVD recién adquirida.

¿Si Pokémon tuvo su liga, como habría de faltarle una Harry, no? Claro que sí, Ediciones de Mente ya puso en circulación los mazos de cartas intercambiables para variar la historia original como a cada mago-participante más le guste. Un juego hijo del marketing que aparece como evidente heredero del Magic (¿se acuerdan, no?), pero destinado a seducir a todo niño mayor de 9 años que quiera tener una varita siempre a mano (el kit para principiantes, cuesta $ 19.90).

Como en otras latitudes, los muñecos de los personajes principales sorprenden por todas partes. Y en época navideña, donde siempre caben las demandas infantiles, el video club puede convertirse para los padres en un lugar peligroso : muy bien exhibidos, en todas las sucursales de Blockbuster, saltan a la vista las cuatro variedades ($ 29), articulados y con efectos especiales .

En su afán por crear nuevos diseños infantiles, ediciones Granica lanzó también su línea Harry Potter, con tacos calendario para escritorio (9,90) , almanaques de pared ($ 12) y agendas ($ 15), en venta en librerías y casas de regalos.

Así, el terreno del merchandising mágico no tiene fronteras. ¿Disfraces? Hay. ¿Peluches? También. ¿Jueguitos para la compu? ¡Por supuesto! Habrá que ver si a Miss Rowling todo este asunto le causa gracia y no sale, efusivamente, en una cruzada mundial para reivindicar el libro.

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