La heredera

La hija de Carolina Herrera (35), radicada en Madrid, tiene tres hijos y un estilo que contrasta con el de su madre. Aquí lo descubrimos
Juana Libedinsky
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20 de diciembre de 2009  

MADRID.- Hay dos cosas que a Carolina Adriana Herrera no le gustan en los hombres: los mocasines y la vanidad. Sobre lo segundo, se explaya considerablemente: "Nada peor que estar con alguien que tarda más que tú en el espejo, que se pasó el día en el gimnasio, que aparece con el pelo de peluquería, que se hizo las manos y los pies. ¿Que ahora hay un maquillaje muy discreto para hombre? Me parece un espanto. Aunque el producto final sea espléndido, todo lo que demuestre tanto esfuerzo -y, naturalmente, un gran ego- automáticamente deja de ser sexy", suspira.

¿Y los mocasines? "¡Ay, no sé! Pero me parece que con vaqueros y ropa informal van siempre mucho mejor unas buenas tenis", dice sacudiendo su pelo castaño rizado, que lleva, como era de esperar, siempre al natural.

Mientras su madre, la diseñadora Carolina Herrera, es automáticamente asociada a una imagen de rubia platino impecable del Upper East Side neoyorquino, con camisas blancas perfectamente almidonadas y un par de vueltas de perlas aún de entre casa, "Carolina Jr", como a menudo es llamada en el ambiente de la moda, presenta una contracara interesante. Radicada entre Madrid y un campo en el sur de España, y dueña de una tienda de ropa, juguetes y alimentos orgánicos y eco-friendly en la capital española, la hija de CH -de 35 años, casada y con tres hijos pequeños- tiene un look decididamente más décontracté .

De hecho, aunque la Vogue española la llevó en la tapa bajo el título "Musa de la elegancia", Carolina hija ha confesado que, salvo por la ropa de las tiendas de su madre, o por compras especiales -un suéter de cachemira o un buen par de botas-, se suele vestir en Zara u otros equivalentes americanos e ingleses de ropa accesible, como Gap o Top­shop. No se tapa las pecas y usa apenas brillo en los labios. Eso sí, como su madre, siente pavor por el look Sex and the City , sobre todo cuando es imitado a rajatabla. "Los zapatos les calzan mal, las carteras son demasiado grandes, no están acostumbradas a llevar cien collares alrededor del cuello", dijo respecto de las aprendices de Carrie Bradshaw que se popularizaron en las calles tras la serie.

No es sorprendente que Carolina confiese que su auténtica pasión no son las luces de la noche o el circuito social de las grandes ciudades, sino "los viajes de descubrimiento, que abren la mente. "Pero no sólo aquellos que nos llevan a tierras lejanas, sino los que se pueden hacer en casa con los libros, con la imaginación", aclara.

Por eso, su último proyecto fue la creación de un perfume de hombre para la línea de su madre, con la cual habitualmente colabora. El resultado es CH Men, fragancia "de una elegancia muy natural" que llega acompañada de un libro preparado por Carolina, Cuadernos de viaje , donde se destaca a un puñado de hombres que son emblemáticos del espíritu del perfume. Ninguno es un actor famoso o modelo bonito, como es usual usar como cara de estos productos. "Son hombres interesantes, aventureros, románticos y un poco excéntricos, que han convertido sus sueños de niño en una pasión de adulto, y que día a día toman todo lo que les ofrece la vida", señala.

Ellos son el arquitecto libanés Bernard Khoury, el director de orquesta de Ossetia Tugan Sokhiev, el navegante británico Conrad Humphreys, el enólogo español Telmo Rodríguez, el ebanista americano Palo Samko, el economista y aristócrata español Iñigo de Arteaga, el diseñador francés Jérôme Faillant-Dumas (creativo detrás de las campañas de Carolina Herrera) y el explorador Tommy Heinrich, fotógrafo de la National Geographic y primer argentino en llegar a la cima del Everest.

"No creo que tenga mucho para recomendarles porque realmente me encantan los argentinos:, son clásicos pero divertidos. Mi hermana se casó en Buenos Aires y pude volver a comprobarlo -sostiene-. Pero respecto de Tommy en particular, lo que me atrapó es que, después de dedicar casi veinte años de su vida a fotografiar algunos de los lugares más recónditos del mundo, su archivo de imágenes es impresionante, pero se queda corto ante otro archivo aún mayor: el de sus vivencias personales en todos esos sitios."

En el libro, Carolina agrega que nadie mejor que él "para compartir recuerdos en torno a paisajes olfativos, cuyos aromas dan forma a nuestros recuerdos y nos ayudan a evocar emociones". En el texto  presenta algunas de sus fotos más poéticas de Heinrich de su paso por Nepal y Pakistán, acompañadas por una entrevista que le hace y de la cual subraya, sobre todo, cómo él le dice que "es importante llegar a la cumbre, pero todavía más lo es el regresar a casa".

Casa, para Carolina, es junto a Miguel Báez "El Litri", un ex torero de tradicional familia  devenido ganadero, a quien conoció cuando ella trabajaba de documentalista.

Cuando se casó, en 2004, la prensa internacional hizo eco de lo que parecía una  historia digna de esas novelas de amor que venden millones de copias y que podría resumierse de la siguiente manera: jovencita talentosa de Nueva York viaja a España a hacer un documental sobre los toreros y su mundo; conoce a torero increíblemente buen mozo; se enamoran, se comprometen,  se casan; a la fiesta, estrictamente privada en un campo familiar del novio, van más de 600 invitados del jet set internacional; cada mesa lleva el nombre de un pájaro y todo está decorado con velas, flores y frutas; la madrina es la hermana del rey y les regala un tríptico colocado en el altar; a los pocos años ya hay dos niñas y un varoncito que lucen adorables en las fotos que periódicamente salen en las revistas, dando la imagen de la familia perfecta y feliz.

Es por eso que llama la atención que entre los hombres que eligió para el libro y como emblema del perfume no haya puesto a ningún torero. ¿No queda ninguno que reúna todos los requisitos?

 "¡Por supuesto que sí! -sonríe-. Pero sabía que si entraba en ese tema inevitablemente la historia iba a quedar muy autorreferencial y, por el contrario, con este perfume quise llevarme por horizontes lejanos, descubrir todo lo nuevo. Es un perfume con una idea muy internacional."

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