
La ruta del Código
En exclusiva, la Revista recorrió los escenarios de Francia, Inglaterra y Escocia donde se rodó el film sobre la provocativa novela de Dan Brown. Verdades y mentiras de una historia polémica
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Esa mañana la despertaron todos los teléfonos. Ella, una mujer rica, de mundo, estaba conociendo súbitamente una nueva experiencia. Su casa, un castillo de fines del siglo XVI que había comprado a una familia de nobles franceses hacía seis años y ubicado a poco más de media hora de París, aparecía larga y detalladamente descripta en un libro que acababa de publicarse: El Código Da Vinci.
–Blythe, la mujer de Dan Brown, el autor, nos había visitado en el año 2000 –recuerda ahora Olivia Hsu Derek, nacida en Shanghai y refugiada política del comunismo chino en los Estados Unidos, propietaria del Château de Villette desde 1999–. Me dijo que su esposo escribía una novela sobre símbolos religiosos, y yo creí que el château aparecería mencionado. ¡Pero jamás creí que sería el escenario de veinte capítulos del libro!
Efectivamente, en el imponente castillo al menos treinta personas trabajaron sin descanso durante 14 días, durmiendo poco y nada en las seis habitaciones que ocupaban en el primer piso, desafiando un cielo sin luna (la crearon con medios digitales) para ambientar allí la residencia de sir Leigh Teabing, un caballero inglés experto en el Santo Grial (tema principal de la historia) y a quien los protagonistas de la novela buscan como salvoconducto para escapar de la policía y acceder al secreto que propone el argumento de El Código Da Vinci. Código Da Vinci: para Olivia Hsu Derek –como para tantos otros–, cada vez que se mencionan las palabras mágicas suena una suerte de caja registradora que les entrega fama y dinero. Es que la versión cinematográfica del famosísimo best seller (publicado en 2003, traducido a 44 idiomas y con 40 millones de ejemplares vendidos) abrirá oficialmente el prestigioso Festival de Cine de Cannes, Francia, el próximo 17 de mayo, y dos días después, el 19, se estrenará en buena parte del mundo (en nuestro país podrá verse un día antes). Ya fue tapa de París Match, de Newsweek y de varias revistas especializadas en cine de todo el mundo.
La película, protagonizada por Tom Hanks, Audrey Tautou, sir Ian McKellen y Jean Reno, fue dirigida por Ron Howard (Apolo XIII, Una mente brillante) y se rodó casi por completo en los mismos escenarios donde transcurre la acción, un thriller con mucho suspenso (ver recuadro).
La Revista tuvo la oportunidad de recorrer los lugares donde se filmó la historia, que costó 125 millones de dólares y promete ir más allá de todos los récords. Varios hoteles, ciudades y paseos tradicionales han organizado su respectiva "propuesta Da Vinci" para atraer más visitantes (ver recuadro).
Cita en París
En diciembre de 2004, cuando Ron Howard y el productor, Brian Glazer, estaban en París encabezando audiciones para seleccionar a la actriz que asumiría el coprotagónico, recibieron una llamada telefónica desde la oficina del presidente Jacques Chirac. Hasta entonces, les habían negado la posibilidad de filmar en el Museo del Louvre, donde transcurren los primeros capítulos de la historia. Pero la entrevista con Chirac cambió el equilibrio de fuerzas y obtuvieron permiso para hacerlo durante una semana, cuando –como ocurre siempre en julio– la noche cerrada en París no dura más de seis horas y media o siete.
"La filmación fue de noche y en completo secreto –dice Véronique Potelet, a cargo de las relaciones con la prensa de la Oficina de Turismo de París–. Hubo al menos 300 personas del equipo trabajando en el museo."
Las cuentas, en el Louvre, constatan un creciente interés del público por el fenómeno Da Vinci: en 2005, La Mona Lisa fue visitada por 7.300.000 personas, medio millón más que el año anterior. Durante la visita al Museo, la guía Elisabeth Guillerm nos ofrece detalles sobre La Mona Lisa y La Virgen en las Rocas, célebres obras de Leonardo Da Vinci que se mencionan en la novela y contienen, según Dan Brown, claves secretas sobre un misterio silenciado durante más de dos mil años. Algo molesta, Guillerm dice que la edición francesa del best seller tuvo que ser modificada porque contenía numerosos errores de ubicación, nomenclatura y descripción de la Ciudad Luz.
Cuando nos vamos del Louvre, el sol de la tarde de París da de pleno sobre la pirámide de cristal invertida, que refleja decenas de arco iris sobre el piso formando un calidoscopio de luz.
El próximo paso del Da Vinci Tour está cerca de Saint-Germain-des-Prés. Es la iglesia de Saint-Sulpice, una antiquísima parroquia construida a mediados del siglo XVII. Allí, harto de las visitas de turistas y curiosos, el cura párroco redactó una nota en inglés y francés donde niega, en tono irritado, lo que Dan Brown escribe en El Código Da Vinci. En el capítulo 22 del best seller, el autor norteamericano afirma que bajo una fina línea de bronce (la Línea Rosa), que recorre de sur a norte el templo hasta llegar a un obelisco llamado Gnomon Astronomicus, se encuentra la clave para del secreto del Santo Grial.
"La línea meridiano en el pavimento de la iglesia –escribe el párroco de Saint-Sulpice– es un instrumento científico del siglo XVIII para medir en forma exacta el mediodía y no un vestigio de un templo pagano, como dice un best seller… Las letras P y S, en los vitreaux, no son símbolo del Priorato de Sión (la secta de los descendientes de Jesús), sino de Pierre y Sulpice, patronos de esta iglesia."
Potelet añade que en la capital francesa funcionan al menos veinte agencias de viajes especializadas en la novela. "Nunca hubo un suceso turístico tan grande como éste, que hizo que el año pasado tuviéramos una cifra récord de visitantes en la ciudad: 26 millones de turistas", comenta entusiasmada.
Made in England
Londres es el próximo paso de la historia. Llegamos en tren, vía Eurostar, que atraviesa a velocidad del rayo el Canal de la Mancha y en apenas dos horas y media aparece en la Estación Waterloo. El staff de Eurostar confiesa que en el último año halló más de un millón de ejemplares de El Código Da Vinci olvidados en el tren por pasajeros seducidos por la historia de Dan Brown, que viajan de París a Londres (unas 70 libras, o 35 dólares, ida, en clase económica) siguiendo los puntos culminantes del relato.
En Londres nos alojamos en el hotel Ritz (el mejor de la ciudad, aseguran, donde una habitación cuesta 3000 libras por noche y no pueden usarse ni jeans ni zapatillas), y durante todo el día que dura la visita a la capital inglesa soportamos una persistente lluvia y un frío húmedo.
Junto a María Bergman, una guía de singular belleza, hija de madre japonesa y padre sueco, y provistos de paraguas y la ropa más abrigada que encontramos en nuestras valijas, recorremos los momentos principales de la historia de Dan Brown: Fleet Street, donde a pasos se encuentra la iglesia del Temple, una antigua construcción del siglo XII, de forma circular, cuyo diseño no se descarta que se haya realizado siguiendo planos de Leonardo da Vinci.
La iglesia fue construida por los Caballeros Templarios, la orden de monjes fundada a principios del siglo XII para proteger a los peregrinos en su ruta hacia Jerusalén, y allí se conservan los sepulcros de nueve de ellos. Los templarios fueron perseguidos y la orden finalmente disuelta a manos de la Inquisición a inicios del siglo XIV. En El Código Da Vinci, estos monjes son definidos como "el brazo armado" del Priorato de Sión, una secta creada por Godofredo de Bouillon en 1090 para custodiar el secreto del Santo Grial.
Lejos de huir de todas las preguntas (y polémicas) que propone la novela, el reverendo Robin Griffith-Jones, maestro del Temple y autor de un libro sobre el tema, ofrece una charla los viernes al mediodía en la que responde las preguntas del público. La caja registradora vuelve a funcionar: cada entrada cuesta 3 libras.
Y mientras la lluvia no deja nunca de ser una persistente cortina húmeda y molesta, no podemos despedirnos de Londres, ni del Da Vinci Tour, sin pasar por la abadía de Westminster, uno de los escenarios principales de la trama. La antigua abadía, cuya construcción comenzó poco después del año 1000, es un símbolo londinense. Anthony, el guía, nos advierte que no hablemos en voz demasiado alta acerca de la novela de Brown: las autoridades de Westminster no recibieron con agrado el argumento del libro y no permitieron que se filmara allí.
Hubo que buscar otro lugar.
La Inglaterra escondida
Para Lincoln, una ciudad a poco más de 200 kilómetros al noroeste de Londres, la negativa de Westminster de que se filmara allí una historia que cuestiona la religión católica fue –paradójicamente– una bendición. Y esto no precisamente en términos religiosos. Es que la pequeña ciudad, de 90.000 habitantes, capital de Lincolnshire, fundada por los romanos hace más de 2000 años, se prepara para un indescriptible aluvión de visitantes.
En la catedral de Lincoln, un edificio de casi 1000 años de historia, se filmó el encuentro de los protagonistas frente a la tumba de sir Isaac Newton, que en realidad está en Westminster. Para eso, explica el abad John Campbell, hubo que trabajar duramente y montar una estructura asombrosa que permitió recrear el catafalco del científico, así como la atmósfera húmeda y oscura de la abadía londinense.
"No tuvimos problemas de conciencia –dijo Campbell a la Revista–. El Código Da Vinci estimula el debate, y parte de la misión de la catedral es que la gente conozca y discuta sobre los Evangelios."
Ya más cerca de la tierra que del cielo, el abad afirma que por las cuatro semanas que ocuparon los preparativos y la filmación, la catedral, cuyo costo de mantenimiento es de al menos 200.000 libras mensuales, recibió un millón de libras extras por ceder el espacio para el rodaje.
El misterio es uno de los sellos distintivos de Lincoln. Allí se organizan tours sobre fantasmas. El más famoso, The Original Lincoln Ghost Walk, es coordinado por la guía Margaret Green, que nos muestra el Lincoln Castle, donde funcionó una cruenta prisión hasta bien entrado el siglo pasado, y dice que aún los espíritus malheridos de condenados a muerte van y vienen por la ciudad.
En Lincoln, el fenómeno Da Vinci está a cada paso: en el 89 de la tradicional calle Bailgate, una carnicería luce una carta de saludo de la Cámara de los Comunes de Londres, donde se felicita al dueño del comercio "por haber sido seleccionado para proveer la comida de la troupe del film". Las ventas del establecimiento se fueron por las nubes…
A metros, también sobre Bailgate Street, se levanta el hotel The White Hart, cuya parte más antigua comenzó a construirse en 1387, cuando el rey Ricardo II de Inglaterra visitó la ciudad. El viejo hotel tiene 50 habitaciones y muchas de las más famosas leyendas de fantasmas y apariciones de la ciudad: la habitación 251, por ejemplo, es llamada "la habitación triste" porque allí un hombre desengañado se quitó la vida y algunos afirman haber visto su aparición entre los espesos cortinados, gimiendo; también aseguran que en los pasillos se escucha llorar a una niña vestida con delantal que fue asesinada por el cazador de ratas del hotel; la profunda mirada marrón de otro pasajero famoso, Don Cortez, ha sido vista por varios huéspedes…
Ahora, el White Hart Hotel, ya conocido por sus historias de fantasmas, selló su pacto con la suerte y se convertirá en uno los sitios más famosos de Inglaterra en los próximos meses, porque albergó a Tom Hanks, Andrey Tautou, Jean Reno, sir Ian Mc Kellen y Ron Howard durante el rodaje. Esta cronista, por ejemplo, tuvo la suerte de alojarse en la misma habitación que poco antes había ocupado el talentoso actor francés Reno, que interpreta a un policía ultrarreligioso, un cuarto en suite desde donde se tiene una vista impresionante de la catedral.
A unos 100 kilómetros de Lincoln se encuentra Burghley House, un castillo construido en 1555, donde se filmaron escenas para representar la residencia papal de Castel Gandolfo, Italia, donde –obviamente– Ron Howard no consiguió permiso para rodar.
En Burghley House también se filmaron escenas de la película Orgullo y prejuicio. En cuanto a El Código Da Vinci, la cámara se detuvo en una escalera donde se rodaron secuencias en que el obispo Aringarosa llega y se va; en otro lugar de la casa, llamado The Great Hall, se quitaron porcelanas y se pusieron libros, y el enorme salón con llamativos vitreaux se convirtió de pronto en biblioteca de la residencia papal de verano.
A una hora de allí, a 60 kilómetros de Lincoln, se encuentra el Belvoir Castle, construido en 1509. La finca se utilizó para representar los exteriores de la residencia de Castel Gandolfo, y un helicóptero desde el aire reflejaba su imponente estructura.
Cita en Rosslyn
Después de Lincoln, la historia continúa en Escocia, adonde llegamos también en tren. Edimburgo, la capital, nos recibe con mucho frío y lluvia, que se alivian con la cordialidad y la gran predisposición escocesa a los brindis, algo que no se hace esperar en el Balmoral Hotel, el antiguo y exclusivo establecimiento donde nos alojamos. En realidad, a 10 kilómetros al sur de Edimburgo transcurre el momento culminante de la historia: la capilla Rosslyn, construida en 1446 por William Saint Clair, o Sinclair (masón y descendiente de los caballeros templarios); allí se multiplican esculturas paganas de significado misterioso.
El joven guía que nos recibe, Keith McLien, explica que el equipo de El Código Da Vinci –unas 250 personas– trabajó diez horas diarias durante cuatro días en la capilla, que de ese modo debió interrumpir sus servicios regulares como Iglesia Episcopal Escocesa. Actualmente en plena restauración (su exterior está muy dañado), el equipo de producción cubrió la fachada de la capilla y la tarea se concentró más en el interior del lugar, donde –contó McLien– tuvieron que traer una imagen de la Estrella de David que menciona el libro como dibujada en el pavimento, cuando en realidad no está allí.
"No hubo gran oposición a rodar aquí –dijo el joven guía–. Más allá de la controversia que plantea la historia, finalmente servirá para dar difusión al lugar. Los descendientes de la familia Sinclair, que siguen ligados al destino de la capilla, estuvieron durante la filmación y se los vio muy satisfechos. Aunque ellos, por supuesto, no admiten en absoluto ser descendientes de Jesucristo…"
En la novela, el protagonista Langdon le dice a Sophie que la capilla de Rosslyn es una réplica del Templo de Salomón. Según las tradiciones judeocristianas, el rey Salomón, hijo del rey David, construyó un templo legendario en la cima del monte Mona de Jerusalén. En El Código Da Vinci, Brown afirma que muchos se acercan al lugar buscando algún misterio oculto en la cámara subterránea de la capilla, que no sería otra cosa que el Santo Grial (¿los restos de María Magdalena?, ¿su Evangelio?, ¿los restos de Jesús?), que los Caballeros Templarios mantuvieron oculto en Jerusalén y que luego, perseguidos, tuvieron que trasladar a otro lugar a salvo de cualquier intento de destrucción… o difusión.
Más allá de las especulaciones, son muchas las voces que aseguran que existe un sótano o cámara subterránea debajo de la iglesia, pero nadie sabe cómo llegar allí, y la familia Sinclair y las autoridades de la Rosslyn Chapel se han negado, reiteradamente, a cualquier intento de búsqueda arqueológica.
Da Vinci y la oveja Dolly
¿Por qué El Código Da Vinci ha impactado tanto en millones de lectores de todo el planeta? Hace pocos días, en una entrevista por televisión, el propio Dan Brown decía que posiblemente el secreto de su éxito se debiera a que tocaba fibras muy íntimas del ser humano, vinculadas con la espiritualidad.
Pero Da Vinci..., además, populariza una cuestión, quizás investigada, pero nunca lo suficientemente difundida, que desde distintas teorías, conocimientos y hasta modas clama por ser tenida en cuenta: la postergación y negación del "elemento femenino" en las religiones no paganas, que desterraron el primitivo "culto a la diosa".
Es que hacía falta construir una religión monoteísta donde el protagonista fuera un ser "hecho a imagen y semejanza" de Dios, un varón elevado al nivel de la divinidad (y por lo tanto casto); un orden de las cosas en el que la mujer quedara reducida a ser "creada" en lugar de "creadora" (de vientre a costilla), y, además, incitadora al pecado.
Y sumándose a la cadena de misterios y paradojas que propone la historia, en Rosslyn, muy cerca de la capilla donde podría encontrarse el gran secreto que silencia desde hace milenios la cultura occidental, hace nueve años nació la oveja Dolly, el primer mamífero clonado del mundo. Hecha "a imagen y semejanza", exactamente… de sí misma, "hija" de una célula mamaria y de un ovocito sin núcleo, el primer ejemplo concreto de que se podría generar vida sin la intervención activa de una de las dos mitades del universo. Curiosamente, la que durante tanto tiempo pretendió dominar la marcha de las cosas.
Para saber más
www.parisinfo.com
www.visitbritain.com
www.westminster-abbey.org
http://www.lincolnhistorywalks.co.uk/
www.Rosslyn-Chapel.com
http://www.whitehart-lincoln.co.uk/
Fotos: Britainonview, Lincoln Tourism, Columbia Pictures y Gabriela Navarra
El argumento
Bajo la apariencia de una historia de ficción, la novela se sostiene sobre teorías que no son nuevas, pero cuya certeza jamás pudo ser confirmada en forma rotunda. La tesis esencial es que Jesús estuvo casado con María Magdalena, quien, luego de la crucifixión, viajó embarazada al sur de Francia, donde dio a luz a una niña (Sarah), de la que derivó la dinastía merovingia, que luego gobernó Francia.
Este es el "secreto" que la Iglesia Católica ha ocultado durante dos mil años, y está relacionado con el misterio del Santo Grial, custodiado por los Caballeros Templarios. El misterio era conocido por una sociedad, el Priorato de Sión, a la cual pertenecían Isaac Newton y Leonardo Da Vinci, que da pistas a través de claves ocultas en sus obras.
En el libro de Dan Brown se dice que en La Ultima Cena de Leonardo no aparece el Santo Grial (o Cáliz) de donde bebió Jesús porque en realidad no es un recipiente, sino María Magdalena (que sí aparece en la pintura, de acuerdo con la historia, sentada a la izquierda de Jesús, cuando oficialmente se dice que es San Juan). María Magdalena es la portadora del cáliz (vientre o útero), de la actual línea de sangre del Mesías cristiano, de la "sangre real", la simiente de Jesús, de quien existirían descendientes hasta hoy, ocultos y protegidos por el Priorato de Sión.
En realidad, esta idea fue divulgada en 1982 por Michael Baigent, Henry Lincoln y Richard Leigh en el libro The Holy Blood and the Holy Grail (El enigma sagrado). Hasta hace pocos días, los autores mantenían un proceso judicial contra Dan Brown, por plagio, para impedir la venta del libro en Inglaterra y el estreno de la película.
La novela relata la búsqueda que realizan Robert Langdon, profesor de Simbología Religiosa en la Universidad de Harvard en los EE.UU., y Sophie Neveu, nieta de Jacques Saunière y criptóloga del gobierno francés, para encontrar el secreto mantenido oculto por una antigua hermandad.
El último Gran Maestre de esta hermandad sería Saunière, abuelo de la criptóloga, asesinado en la Gran Galería del Museo. Antes de morir, deja pistas sobre el secreto que el Priorato de Sión custodió por siglos. Este misterio también es perseguido por miembros del Opus Dei.
Mientras tanto, Langdon y Sofie huyen de la policía francesa: el profesor de Harvard es el principal sospechoso del asesinato y la criptóloga, cómplice de su huida
Reacciones y respuestas
Desde su publicación, en octubre de 2003, El Código Da Vinci desató numerosas polémicas. Luis Heriberto Rivas, especialista en Sagradas Escrituras y perito de la Comisión Episcopal de Fe y Cultura del Episcopado Argentino, escribe en ¿Verdad o ficción del Código Da Vinci? (Ed. Lumen): "La novela El Código Da Vinci es una excusa para lanzar un ataque feroz contra la Iglesia Católica (…) Se presenta un retrato de la Iglesia como de una institución terriblemente antifeminista, culpable de todas las crueldades de la historia y capaz de recurrir a toda clase de crímenes por medio del Opus Dei. Se dice que todo eso está comprobado, pero no se presentan documentos dignos de fe".
En el mismo libro, Esteban López del Pino, de la Oficina de Comunicación del Opus Dei, agrega: "Soy cristiano desde mi infancia y desde hace muchos años que participo de las actividades de formación que promueve el Opus Dei. Al conocer la historia que cuenta el libro El Código Da Vinci me apené profundamente por las injurias, difamaciones y calumnias que se sostienen en esa obra acerca de Jesucristo y la Iglesia".
A propósito de las críticas recibidas, en el sitio web del Opus Dei se informa con detalle acerca de los interrogantes que el best seller de Dan Brown abre sobre esta institución ( www.opusdei.org.ar ).
Y a raíz del próximo estreno del film y de las dudas que su argumento podría despertar entre el público, el 9 de marzo pasado los obispos católicos de Estados Unidos lanzaron el sitio web Jesús Descodificado, que ofrece informaciones sobre la vida de Jesús y los orígenes de la cristiandad ( www.jesusdecoded.com ).
Los tours del Código Da Vinci
Gracias al éxito alcanzado por la novela, ciudades, hoteles y paseos tradicionales han organizado tours especiales que incluyen la visita a los lugares donde se filmó la película.
- Eurostar: la compañía de trenes que une París, Londres y Edimburgo tiene ofertas especiales para recorrer las tres ciudades ( www.eurostar.com ).
- Hotel Ritz Paris: ubicado frente al Obelisco de la Place Vendôme, allí duerme el protagonista, Robert Langdon, la noche en que la policía de París va a buscarlo para investigar un asesinato. El lujoso hotel organiza un tour, por 670 euros, que incluye pernoctar en la habitación que ocupó Tom Hanks (la 512), un albornoz con el sello del hotel, una agenda, un ejemplar de lujo del libro y un desayuno especial ( www.ritzparis.fr ).
- Château de Villette: ofrece un paquete, que va de 3900 a 4500 euros por persona y que incluye seis días en el castillo, con pensión completa, paseos al centro de París, recorrida por el Louvre, el hotel Ritz y la iglesia de Saint-Sulpice ( www.frenchvacation.com/villette.htm )
- Ritz Londres: el famoso hotel, que cumple 100 años, organiza paquetes especiales que incluyen la visita a los escenarios londinenses donde se filmó El Código Da Vinci ( http://www.theritzlondon.com )
- Lincoln: la ciudad inglesa donde se rodaron escenas culminantes del film ofrece recorridos que incluyen la catedral y los castillos de Burghley y Belvoir, utilizados para representar la residencia papal de verano. También se visita Woolsthorpe Manor, una construcción del siglo XVII ubicada a una hora de Lincoln, donde nació Isaac Newton ( http://www.visitlincolnshire.com / www.belvoircastle.com / www.burghley.co.uk ). En Lincoln ofrece un paquete especial The White Hart Hotel, donde se alojaron los actores durante la filmación ( http://www.whitehart-lincoln.co.uk ).
- Edimburgo: el Balmoral Hotel propone una excursión que incluye alojamiento de una noche, desayuno escocés, traslado a la capilla Rosslyn (con picnic incluido, en la montaña) y uso complementario del spa del hotel, famoso por su atención. Todo por 450 libras por persona ( www.roccofortehotels.com ).
París
Château de Villette
Ubicado en las afueras de la ciudad, en este château se ambientó la residencia de sir Leigh Teabing, experto inglés en el misterio que propone la historia. En el living de la residencia, su verdadera propietaria exhibe distintas ediciones de El Código...
París
Saint-Sulpice
Según la novela, en esta iglesia se oculta una clave que conduce al Código Da Vinci y que estaría oculta en un instrumento científico, el Gnomon Astronomicus, descripto detalladamente sobre este mármol, ubicado en una de las paredes de la parroquia
París
Museo del Louvre
Al inicio de la historia, los protagonistas escapan por la Gran Galería del museo. Der.: por la pequeña ventana oval del baño del museo, arrojan un jabón con un sensor para engañar a los policías que los persiguen
París
Museo del Louvre
Según la novela, la pirámide que revolucionó la apariencia del tradicional museo tiene 666 paneles de cristal, y esto se vincularía con parte del misterio que propone la historia. Aunque guías del Louvre lo niegan, tampoco pueden precisar con exactitud el número de paneles
Londres
Iglesia del Temple
Construida por los Caballeros Templarios hace casi mil años, tiene una estructura circular y conserva tumbas de nueve de esos guerreros, encargados de custodiar un secreto relacionado con los orígenes de la cristiandad
Londres
Corte de Justicia
Hace pocos días, en este lugar, la justicia inglesa dio su visto bueno a Dan Brown: quedó absuelto de la acusación de plagio en una causa que buscaba impedir el estreno de la película
Lincoln
Catedral
La abadía de Westminster, en Londres, dijo “no”, y las escenas que en el libro se desarrollan allí fueron rodadas en la catedral de Lincoln, un imponente edificio gótico de casi mil años que fue especialmente adaptado para el film
Belvoir Castle
En este majestuoso castillo del siglo XVI, en la campiña inglesa, se rodaron vistas aéreas que representan la residencia papal de Castel Gandolfo (Italia), donde no se autorizó filmar
Burghley house
El Great Hall: una amplia sala de este castillo medieval inglés se convirtió en la biblioteca de la residencia papal de Castel Gandolfo. Allí filmaron escenas de la reunión de obispos de la historia
Escocia
Capilla Rosslyn
En esta iglesia, ubicada a 10 kilómetros de Edimburgo y que fue construida en 1446, transcurren escenas culminantes de El Código Da Vinci, ya que allí podría ocultarse el misterio que afanosamente buscan los protagonistas
Más información: http://www.lanacion.com.ar/entretenimientos/cine.asp?tema_id=25
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