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Sábado

La vida poscuarentena: qué cambios positivos nos dejará esta etapa

Vicky Guazzone di Passalacqua
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16 de mayo de 2020  

"Algún día, en cualquier parte, en cualquier lugar, indefectiblemente te encontrarás a ti mismo, y esa, solo esa, puede ser la más feliz o la más amarga de tus horas". Lo escribió Pablo Neruda hace varias décadas, pero para muchos es sobre todo cierto en estos tiempos de encierro. Tras 58 días de aislamiento, ese punto de quiebre ya alcanzó a casi todos. Y aunque algunos elaboran un balance positivo de su vida, muchos otros han encontrado en este tiempo el disparador para grandes decisiones. Grandes cambios que tal vez hubieran tardado mucho más en materializarse, o incluso podrían no haber sucedido sin esta confrontación con el deseo profundo a la que inevitablemente llevan el silencio y la soledad.

Es posible que uno de los pensamientos más compartidos sea el de contar con un poco de verde. Encerrados y en algunos casos sin siquiera un balcón o acceso a unos rayos de sol, muchos se replantearon la vida en la ciudad. Para Pilar Lacruz y su novio Arturo fue especialmente real cuando la cuarentena los sorprendió en Tandil, adonde habían ido a visitar a unos amigos. "Los sonidos de la naturaleza, los colores de la siembra, las noches llenas de estrellas: nos cautivó esa vida y sentir otro ritmo, entendimos que eso era lo que estábamos buscando", relata ella, que incluso trabajando todos los días a la distancia en su puesto educativo sentía que el peso de la vorágine había quedado atrás. Por eso también, el regreso a casa una vez que se habilitaron los permisos de circulación y la apertura de consultorios (él es médico) fue un contraste enorme, pasando del medio de las sierras a pleno Barrio Norte.

"Con Arturo nos definimos como 'coleccionistas de momentos', y si bien sentimos que podemos generar esa magia en cualquier lado, irnos a vivir al interior del país puede brindarnos más calidad y tiempo de eso", sostiene Pilar. Hoy la decisión es un hecho. Uno que pretenden tomarse con calma pero que ya está en movimiento definitivo, a la espera de que la cuarentena finalice para empezar a rodar. "Sabemos que las decisiones pueden ser transitorias y estamos dispuestos a equivocarnos mientras buscamos nuestro lugar. Pero este va a ser un primer paso", confían.

Loli Pueyrredón adoptó un cachorro hace semanas
Loli Pueyrredón adoptó un cachorro hace semanas Fuente: LA NACION - Crédito: Alejandro Guyot

E incluso sin pensar en abandonar la vida urbana, también son muchos los que empiezan a cuestionarse la adrenalina y el acelere al que están sometidos. En momentos en los que el mundo puso pausa, de pronto hubo tiempo para cocinar platos de larga cocción, jugar con los chicos sin reloj, leer libros enteros y dormir algunas siestas, entre otros placeres que la agenda siempre cargada suele negar. Y aunque la rutina vuelva de a poco en las próximas semanas a retomar su ritmo natural, hay quienes se proponen mantener varios de estos hábitos, suerte de "vida slow". "Quisiera conservar la felicidad en las pequeñas cosas. Solía ser muy callejera, e ir a restaurantes, bares y cafeterías todos los fines de semana, pero en la cuarentena disfruté mucho de estar en casa con mis hijas y mi marido, haciendo planes caseros casi todos los días", cuenta Agustina Cerato, diseñadora. Esteta hasta en los más mínimos detalles, disfrutó especialmente de poner mesas cuidadas, cocinar budines y galletitas para la hora del té con las chicas, preparar aperitivos para degustar a la tardecita con buena música y cenas a la luz de las velas con platos mucho más elaborados de lo que hubiera permitido la rutina común. Incluso quisiera mantener las "fiestas", como llama su hija Amanda a ese momento tan especial en el cual terminan de comer y bailan los cuatro al compás de la música. "Ver a mis hijas divertirse con los plancitos en casa me hizo pasar momentos de mucha felicidad. Sentí que era mi refugio y nos vi más unidos que nunca, disfrutando de la vida incluso en estos tiempos tan inciertos", apunta. Y así, aunque sus locales de decoración hayan vuelto a abrir en estos días, su premisa sigue firme y ya está pensando en la próxima tardecita con tragos en el balcón.

El valor de ganar consciencia

Sobre por qué este aislamiento actúa como una suerte de portal que impulsa a tantos a tomar grandes decisiones, el conferencista y coach ontológico Alejo Chapero ensaya la respuesta de que en la vida cotidiana es tan grande el estímulo externo que recibimos, desde formatos como Whatsapp, las redes sociales y la sobrecarga de información, que la consciencia está siempre puesta hacia afuera. Y este "parate" forzoso obliga a la humanidad entera a comunicarse con un silencio y una quietud que propician la reflexión. Si bien aquel que hace yoga o medita como hábito general ya tiene herramientas con las que entrar en contacto con su ser, "el 97% de la gente vive en modo automático, lo que desde el coaching llamamos transparencia", explica. Como cuando venimos manejando en la ruta pensando en varias cosas y de pronto pinchar una cubierta nos hace volver a la realidad de forma abrupta, este sacudón mundial aportó consciencia. "Es un stop forzado que hace que nos observemos y preguntemos si estamos a gusto con la existencia que venimos llevando, porque el tiempo para la reflexión no es muy común en la vida de un ser humano actual", sostiene el experto.

Y así, todo aquello que tenía que emerger, finalmente lo hace, desde divorcios hasta cambios de carrera. "Tenemos el potencial de vivir esta cuarentena como un regalo que nos hace la naturaleza, permitiéndonos poner un freno y entrar en contacto con nuestra esencia. Y cuando eso pasa, florecen nuestros dones y valores, y así aparece la persona que se conectó con la música, la que empezó a cocinar, la que empezó a estudiar algo nuevo", alienta Chapero.

Agustina Cerato descubrió el enorme placer de cocinar con sus hijas
Agustina Cerato descubrió el enorme placer de cocinar con sus hijas Fuente: LA NACION - Crédito: Mauro Alfieri

Carolina Fernández Todoroff podría incluirse en este grupo. Si bien siempre supo por dónde iban sus intereses, incluso estando en busca de trabajo tuvo claro que no quería elegir algo por simple necesidad. "Estos tiempos son como un retiro espiritual obligado, en los que no te queda otra que introspectar y enfrentarte con vos mismo. Y mi conclusión es que no quiero trabajar más de algo que no tenga que ver con aquello que resuene con mi verdad y lo que siempre me gustó hacer", apunta. En su caso, arte, comunicación, escritura y hasta perfumería y danza. Pero ciertamente no como empleada en una empresa de seguros, una entrevista de postulación que le quedó pendiente desde antes de la cuarentena y que hoy no ve muy alineada con su espíritu. De hecho, acaba de emprender un proyecto propio de clases de danza que integra técnica de pole exotic, ballet, yoga y pilates. "Más que nunca estoy convencida de que las cosas que nos gustaban cuando éramos chicos las tenemos que cuidar siempre. Porque sobreviene mucha frustración cuando te peleás con eso", sintetiza.

Algunas decisiones incluso parecen menores, pero llevadas a la práctica resultan en un cambio de vida rotundo. Así lo vivenció también Loli Pueyrredón, que hasta antes de la cuarentena jamás había pensado en tener un perro, pero a quien el encierro le despertó las ganas. "Vivo en un departamento chico, así que no me parecía una opción viable. Sin embargo, a medida que pasaron las semanas, empecé a pensarlo, y cuando un día en mi grupo de chat familiar mi hermano dijo que debería adoptar una mascota, sentí que si ellos lo veían posible, no debía ser una locura", relata. Cantante de la banda Miscellaneous, uno de sus mayores miedos era qué pasaría con sus muchos viajes una vez que la vida normal se retomara, pero su mamá, dueña ella misma de una perrita, le aseguró que se lo cuidaría sin problemas. La tercera semana de la cuarentena llegó entonces Chayanne, un cachorrito de dos meses y medio que resultó un bálsamo en estos tiempos de soledad. "Me cambió la vida, tanto por las responsabilidades que implica como por el cariño, el calor y el contacto que me dio. A todo aquel que esté con dudas le recomiendo que se anime", apunta Loli. Incluso, su faceta pública hizo que incentivara a varios a repetir su acción y ya cuenta tres seguidores que le mandaron fotos con su nuevo mejor amigo recién adoptado.

Hasta lo más cotidiano puede transformarse en estos tiempos. Como el entrenamiento físico, que al pasar de presencial a virtual ganó mucha más apertura de la esperada, y permitió explorar otras disciplinas e intereses. "Con mis seis amigas del gimnasio nos hicimos fanáticas de Fausto Murillo, el youtuber 'Turbofausto', con muchísimas rutinas de todo tipo: cardio, funcional, localizada, etcétera. Lo hacemos a la hora que queremos y realmente es igual o más ejercicio que antes", ilustra Clara Cane, que asegura que por ahora no tiene intención de volver al gimnasio y que le interesa mucho la variedad de posibilidades de entrenamiento que ofrecen las redes.

En mayor o menos medida, es evidente que son momentos propicios para el cambio, tanto pequeño como grande. En instancias inéditas, es difícil que queden piezas estáticas, ya que atravesar algo tan único sin duda dejará su huella.

Desde la mirada optimista de Chapero, lo que viene será un mundo más humano, generoso y empático. El modo en el que se transiten y vivan los cambios personales seguro será un gran punto de partida.

Tomar este tiempo como un portal

Por Dalia Walker, escritora y emprendedora al frente de Fe

Desde mi trabajo en Fe, mi tienda esotérica que hoy migró a la virtualidad y desde la que damos talleres online sobre tarot, registros akáshicos y mediumnidad, entre otros tópicos, noté en este tiempo un despertar de la inquietud. Hay cada vez más gente interesada en comprender cosas que se trabajan a nivel energético y así ver un poco más allá de sus narices.

Es como si todo este tiempo de encierro y pandemia hubiera hecho que muchos entren en una dimensión más espiritual e interna. Y está claro que hubo un crecimiento: finalmente nos encontramos con nosotros mismos. Nos vimos obligados a mirar hacia adentro y empezamos a hacernos preguntas distintas, cuestionamientos que solo pueden contestarse desde la espiritualidad. Y aunque no todos tienen las mismas inquietudes, sí comparten la búsqueda por percibir el mundo desde una nueva forma.

En este sentido, me gusta pensar en la cuarentena como un portal. Algo se abrió y cambió, y ya no se puede volver atrás. Estas situaciones únicas siempre shockean y transforman, porque no podés volver a ser el mismo después de atravesarlas. Lo pienso como portal porque hace dos meses entramos en una realidad y salimos en otra, y no sé cuándo volveremos a ver aquella que conocíamos. Puede que no suceda.

Escuché a alguien decir el otro día que "estamos esperando que algo pase y tal vez no pase nunca". Y es cierto. Por eso hay que atravesar la incertidumbre y ocuparnos de vivir igual mientras pasa, porque lo que transcurre en ese tiempo también es nuestra vida. Hay que encontrar felicidad también en este tiempo.

Son momentos, por ejemplo, para entender que no somos solo lo que hacemos. No somos nuestra productividad. De a poco veo que se va despertando esta idea de que también somos lo que nos gusta, nuestra familia, nuestros momentos de retiro. Y esto va dando pie a un cambio de paradigma que ojalá logre mantenerse más allá de la cuarentena.

No sé qué futuro vendrá, el hombre tiene mala memoria y suele tropezar diez veces con la misma piedra, pero de todas maneras estoy convencida de que vivir algo así te deja un conocimiento. En algún lugar quedará la noción y esta nueva apertura y recepción que hoy se está gestando.

Y para los que estén en búsqueda de algo, les digo que el tarot es una gran herramienta. Personalmente en este tiempo recurrí a él más que nunca, porque es un recurso de autoconocimiento, y todo lo que te ayude a conectarte con vos mismo en un momento de crisis te permite ver más allá de tu presente concreto. Te da perspectiva, mirada y la posibilidad de otra realidad, un sostén interesante en estos días tan distintos.

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