Las alergias también los afectan

Por Eduardo Tarnassi Para LA NACION
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26 de enero de 2002  

"¡Uy, mirá, lo rasco y toca la guitarrita!" El pichichus, echado sobre un costado, aceptaba que los demás se rieran a su costa.

Este comportamiento, bien conocido por quienes tienen perro, no es más que un acto reflejo. Su frecuencia aumenta cuando el cuadrúpedo sufre de picazones reales. Lo mismo ocurre si le rascamos detrás de los pliegues de la oreja. Los veterinarios lo han denominado reflejo del pliegue de Henry. En apariencia parece que tuviera cosquillas, pero nuestras mascotas no poseen ese estímulo humano.

Una de las enfermedades más frecuentes en los perros urbanos son las alergias. Según dicen los entendidos, el primer caso documentado data de 1930. En ese año no sólo derrocaban a Yrigoyen sino que, además, un veterinario descubría que uno de sus pacientes se brotaba con determinadas comidas.

Para los estudiosos, las alergias caninas generalmente son hereditarias. La sufren por igual nobles o plebeyos. Incluso, es más frecuente entre los de linaje verificable.

Usted se estará preguntando qué razas son más proclives. Varios de los más conocidos terriers, los schnauzers en sus tres formatos, los ovejeros alemanes, los boxers y los caniches, sólo por citar los más conocidos.

¿Cuáles son los desencadenantes? El polen, el pasto, algunos rellenos orgánicos de tapicería, el polvo hogareño y la saliva de pulga, entre otros. Estos elementos determinan que nuestro pobre animalito se rasque sin cesar hasta provocarse escoriaciones. Como no hablan, su primera manifestación es restregarse y morderse impúdica, frenética e incivilizadamente con tal de poner fin a la molestia.

Lo importante es saber si nuestro perro es alérgico. En caso de que la respuesta sea afirmativa, la metodología por seguir es similar a la empleada con los humanos.

Los especialistas opinan que en la curación los dueños juegan un papel importante. Al estar en contacto directo con el paciente, pueden evitar que se lesione la piel. Además, el tratamiento suele ser largo y engorroso.

Como siempre, la prevención es esencial. Una buena higiene del hogar reduce al mínimo esta dolencia. En caso contrario, póngale guantes hasta que el malestar desaparezca.

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