Leonora Balcarce: "No tengo idea de cómo seré como madre"

Remera oversize (Complot, $450)
Remera oversize (Complot, $450) Crédito: Coni Dietrich. Producción: Ferni Moreno
A sus 36 años y transitando su tercer mes de embarazo, la actriz nos cuenta cómo es la nueva filosofía de vida que intenta aplicar para vivir más tranquila y en mayor sintonía con su entorno.
Carola Birgin
Teresa Elizalde
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26 de noviembre de 2014  • 00:18

Cuesta definir a Leonora Balcarce, saber qué hay detrás de esa mujer que creció en la actuación, en el cine, el teatro y la TV. Que hizo papeles de lo más variados, que fue la novia de Gustavo Cerati, a quien se la ve en los eventos siempre acompañada por amigas entrañables como Julieta Cardinali. Después de una larga charla es, quizás, un poco más fácil. Conocimos a una Leonora fresca, simple y, sobre todo, muy honesta. Capaz de desplegar su interior, sus miedos, su paso de la niñez a la adultez.

Cada vez que nos encontramos con una de nuestras chicas de tapa, más o menos imaginamos cómo va a ser, sabemos cómo definirla, pero con vos nos costó. ¿Cómo te definirías?

Uy, me parece súper difícil definirse. Pregúntenme algo más fácil, para que les pueda contestar algo más concreto.

Bueno, ¿quién es Leonora Balcarce?

No sé. Soy ciclotímica, bastante dispersa también. No soy una persona con un objetivo claro, puntual. No suelo decir: "Yo quiero esto, quiero tener una familia, hijos, quiero llegar a tal lugar de trabajo, quiero...". No tengo una ambición concreta y clara. Vivo las cosas que me gustan y que quiero hacer, voy transitando, viendo qué va pasando. De todas maneras, ahora que soy un poco más grande, no sé si está tan bueno eso porque a veces estás perdida si no tenés algo concreto. Pero también pienso que influyen mucho los mandatos sociales que una va teniendo a cada edad y que pueden confundir lo que una desea con lo que tiene que ser. Se podría vivir mucho más tranquila sin planear. Estoy tratando de llevar a la práctica esa filosofía.

¿Cómo?

Voy transitando y viendo. En este momento, está esto, vivo esto. Trato de no pensar mucho hacia adelante. El futuro no existe, el pasado tampoco, ya pasó. Lo único que existe es el ahora. Me parece que una tiene que tratar de vivir lo que está en el momento, y eso te va llevando.

Puede ser una buena manera de no frustrarte también, ¿no? Porque si no te planteás grandes objetivos, no abrís margen para la frustración.

Sí; igual, no tengo re incorporada esta filosofía, estoy tratando de tenerla.

¿Siempre fuiste consciente de la importancia que tiene para vos conectarte exclusivamente con el presente?

No, empecé a ver esto hace poco, porque hay algo que no funciona cuando pensás en el después y en el afuera. Porque ante la pregunta del exterior "¿y vos cuándo tal cosa?, ¿ y vos... no sé qué?", una se enrosca. Es muy fuerte el mandato de "tenés que hacer algo". Tenés 20 y la pregunta es "¿vos cuándo vas a estar de novia?"; después sos más grande, tenés tu novio y no convivís porque estás bien así, "ay, ¿cuándo conviven?". Siempre te llevan a lo que debería ser, y cada uno vive su vida, ahora convivís, "y ¿por qué no se casan, por qué no tienen un hijo?". ¿Por qué tiene que ser de una manera fija? ¿Quién dijo que tiene que ser siempre igual y de determinada manera?

¿Y tu voz interna no te tironea? ¿No te decís a vos misma: "A los 36 años tal vez ya debería..."?

¿Debería qué? No, la verdad es que no, porque no sé qué va a pasar de acá a un año, a un mes. Obviamente sí hay una voz, tiene que ver con la insatisfacción que te genera la sociedad de lo que debería ser, ¿se entiende?

Las metas también son las que nos van orientando muchas veces.

Sí, no digo que una flote, pero tampoco dejarse llevar por lo de afuera. Es cierto que las cosas hay que trabajarlas para que se den. Es importante saber lo que una quiere y lo que no quiere, detectar esas cosas que te hacen bien y las que no te hacen bien para después no confundirse.

¿Con lo que nos contás, te sorprendió tu embarazo?

Me sorprendió porque te cambia por completo la vida, pero la verdad es que era algo que iba a pasar en algún momento, veníamos pensándolo.

¿Pensaste en cómo serás como madre cuando nazca el bebé?

No tengo idea de cómo seré como madre, voy a hacer lo mejor que pueda y tratar de no cometer los mismos errores que cometieron conmigo. Pero bueno, es un trabajo de día a día y tampoco se puede juzgar lo que hicieron con nosotros, en el momento supongo que los padres, aunque se equivoquen, piensan que están haciendo lo mejor para su hijo.

¿Y hoy en qué dirección vas?

Creo que en una buena. Siento que estoy mucho mejor y mucho más consciente que hace un tiempo. Me gusta el momento en que estoy, sé que quiero este tipo de vínculos que tengo, la vida que llevo. Antes, quizá, al ser más joven, no lo tenía tan claro. Entonces, o no estaba con la persona correcta o me pasaba con algunos trabajos que no me gustaban. Pero hoy, por ejemplo, ya sé qué trabajo quiero hacer y cuál no. Estoy en un momento de armonía. Un momento bastante bueno, podría decir.

¿Qué cosas te gustan? Además de actuar.

La moda, hacer deporte, estar al aire libre, la naturaleza, la música. Pero nada, tomé clases, pero eso de ser constante no... No aprendí.

Bueno, pero estuviste de novia con un músico, ¿no?

¡Con dos!

Minivestido  (JT, $3600). Traje de baño con recortes (Caro Cuore, consultar precio), gafas (Infinit, $999)
Minivestido (JT, $3600). Traje de baño con recortes (Caro Cuore, consultar precio), gafas (Infinit, $999) Crédito: Coni Dietrich. Producción: Ferni Moreno

¿Cómo te tomaste la muerte de Cerati?

Prefiero no hablar de eso.

¿Ni siquiera contarnos cómo lo viviste?

Nada, no quiero referirme al tema. Es una cosa que tiene que ver con la familia, es algo muy íntimo de ellos, y para mí no es cómodo compartir qué me pasó a mí o qué les pasó a ellos. Se sabe que tengo re buena relación con la familia y con sus amigos, pero no puedo ahondar mucho porque es delicado, es íntimo, por respeto también a ellos, a la familia. Es bastante doloroso.

Terminaste muy amiga de la familia.

Sí, me llevo muy bien. Pero de verdad chicas, prefiero no hablar.

OK, pero por supuesto que lo íbamos a preguntar. ¿Estás trabajando ahora?

No. Ahora terminé. Estaba haciendo Mis amigos de siempre. Después, estuve grabando la serie Soy Roxy, que era online pero ahora la hicimos para TV.

Solés hacer papeles bastante diferentes, no estás encasillada...

Sí. Yo lo veo como un logro. No me lo propuse, se dio así y me gusta.

Tal vez fue por esto que decías, que no te propusiste mucho hacer tal o cual cosa.

Sí, puede ser, y tal vez porque tuve la suerte de que me tocaran personajes que por ahí podían mostrar un poco de cada cosa.

Decías que te gusta la moda. ¿Sos de consumir mucha ropa?

Sí...

¿Por qué lo decís con ese tono de lástima?

No, no es lástima. Lo digo con pudor, con culpa.

¿Por qué con culpa?

Bueno, la otra vez alguien me decía: "Si te gastás tanto en ropa, entonces después no digas que no podés viajar, ahorrá en algo".

O sea, ¿la culpa es por eso que dejás de hacer por comprarte ropa?

Es que nunca pienso: "Me voy a tal lado", pienso: "Me compro esto".

Bueno, será eso lo que te da satisfacción...

Claro, pero por ahí es una satisfacción medio frívola también.

¿Te sentís frívola?

Sí, obvio, re. Me siento re frívola.

¿Cuál es tu parte frívola?

Bueno, la moda es frívola, querer estar bien, ciertos pensamientos, ¿no? Querer estar en la comodidad, eso es frivolidad. Pero bueno, tengo el otro costado también. Además, ¿quién no es frívolo? Todos somos un poco frívolos. Algunos más, otros menos, pero todos tenemos nuestro costado.

Vos saliste mucho de noche, y se asocia la noche con la frivolidad.

Puede ser; igual, yo no creo que haya salido mucho. Lo hice en su momento y a su edad. Ahora, si tengo que salir de noche, me muero. Me cuesta. A partir de las siete de la tarde me da fiaca salir de casa. Prefiero quedarme, ver una peli, comer o leer.

¿Hace cuánto que estás en pareja?

Cuatro años. ¡Él sí sale mucho de noche! Representa a distintos DJ, trae grupos de música, produce eventos. Y muchas veces tiene que irse a ver un DJ a la 1 de la mañana y yo ni loca voy.

No tenés conflictos de celos.

Cero. También tiene que ver mucho la persona con quien estás, que no te alimente fantasmas. Pero creo que sería también triste ser celosa ahora, ¿no?, a esta edad.

Pero ¿te sentís tan vieja que hablás así de tu edad?

No, vieja no, pero estoy en un momento en que hay cosas que ya no me van, porque no las veo como algo de mi edad. Y creo que eso es lo más interesante de ser grande.

Igual, ¡sos una treintañera!

Pero soy adulta, soy grande ya, me parece que tener una actitud de nena, de pendeja, es algo que no me pasa.

Crédito: Coni Dietrich. Producción: Ferni Moreno

Antes nos contabas qué te gusta. ¿Cuáles son esas cosas que no te gustan?

No me gusta la gente que te maltrata, que está mal y de repente se la agarra con cualquiera. Por eso trato de tener empatía, de estar un poco en el lugar del otro, ser considerada, tratar de que se sienta bien. No me gusta la falta de cuidado, hacer las cosas sin pensar en el prójimo, ser mal compañera.

Justo la tapa de este mes de la revista habla de construir la aldea, tanto en los vínculos que formás como en el barrio donde vivís, aportar tu grano de arena.

Claro, aunque sea algo muy chico, empieza por ahí. Va de lo micro a lo macro, porque si no, no empezás nunca a cambiar. Se cambia por tu casa, por cómo sos ahí, con la persona con la que vivís, con tu mascota. Lo que veo es que acá hay muy poca educación y organización, pero poco a poco va cambiando.

¿A vos te educaron sobre eso?

No, no me educaron para nada con conciencia de eso, pero también tiene que ver con la época. El otro día, mi viejo me hizo un comentario terrible sobre un tema de estos, me dijo: "Ah, bueno, ¿y a mí qué me importa? Si yo ya tengo 80 años y me voy a morir dentro de no sé cuánto, ¿qué me importa cómo va a quedar el planeta?". Mucha gente piensa como él. De todas maneras, no es que yo haga grandes cosas. No milito en Greenpeace, pero hago lo mío, trato de modificar lo pequeño. Separo la basura, si voy al supermercado y llevo una bolsa de tela, no pido bolsas. El agua, la luz en mi casa, trato de usar solo lo que necesito. Pequeñas cosas que no hacen una gran diferencia pero que ayudan. Y además, también creo que es importante tomar conciencia del otro. Y estoy haciendo algunos cambios en ese sentido.

¿Qué cambios?

Ahora empecé a controlar mi ira y mi intolerancia. Antes de explotar por cualquier cosa, trato de ser más como ecológica, reservarme comentarios. No decir todo lo que pienso sino medir mis palabras. Callarme.

¿Eras muy impulsiva, sos impulsiva?

Sí. Voy manejando y puteo a alguien o estoy en una cola y digo: ¿por qué? Y ahora trato de controlar, de no hablar al pedo. Ser más liviana. Tener más conciencia de que hay otra persona del otro lado y que lo que yo le diga le puede molestar.

Además de esto del temperamento, ¿hay algo más que te propongas cambiar?

Sí, la imaginación en contra, tengo mucho eso.

¿Qué es la imaginación en contra?

Yo lo definí así, pero bueno, es como que a veces me hago una película de algo: pienso que está todo mal con otro o que va a pasar algo malo, y es algo que yo me estoy haciendo la cabeza y que nada que ver. Es paranoia, mi terapeuta dice que es como una imaginación pero negativa. Ojo, que también la tengo un poco positiva.

¿Te sentís insegura?

Sí. Igual, mucho menos que antes, antes era tipo Tarzán. A los 20 era como un animalito totalmente inseguro, con una imaginación enorme pero en contra, era una persona no sociabilizada, yo me defino así, en ese momento era así. Un amigo me definió como un animalito salvaje. No domesticado. Era muy insegura por adentro, pero mostraba una cara nada que ver con lo que me estaba pasando a mí. Pero bueno, nada, pude salir de eso.

Y hacia el futuro, ¿cómo te ves, cómo te imaginás?

No sé cómo me veo, qué sé yo. Creo que me van a pasar cosas buenas, que va a estar todo bien. Quiero pensar eso. De los años que quedan, espero lo mejor.

¡Los años que quedan! Todavía ni llegaste todavía a lo que se llama la mitad de la vida, a la famosa crisis de la mediana edad...

Lo que digo es que ahora tengo más conciencia de todo. De lo bueno y de lo malo, y que eso me quita los miedos y me da más seguridad. Eso es un crecimiento, es asumirse adulta, ser grande. Hoy estoy acá y desde acá voy hacia el futuro.

¿Qué te pareció la entrevista a Leonora Balcarce? Nuestra nota de tapa anterior fue Sabrina Garciarena, lee la entrevista acá .

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